El camaleón

Vuelvo agotada de la comida familiar de los domingos. Por lo pronto, no es mi familia con la que como, así que me esfuerzo por sonreir, estar simpática y estupenda, estar a la altura. Intento ser un camaleón y confundirme entre los otros, pero la realidad es que soy muy distinta y tamaño esfuerzo me deja exhausta. Ahora me echaré una buena siesta y cuando despierte volveré a ser la auténtica yo.
Domingo, 25 de Febrero de 2007 17:36.

