El cubo Rubik

20070315111719-rubik.jpgEl cubo Rubik saltó a la fama cuando era pequeña. Yo no lo tenía porque en mi casa las modas llegaban con un poco de retraso, pero mis dos mejores amigas del cole sí. Se pasaban todo el recreo intentando, no hace falta decir que inútilmente, conseguir hacer el maldito cubo. Yo me limitaba a mirar detrás de la barrera, porque como yo no tenía cubo, no podía hacer otra cosa. Se me ocurrían miles de ideas, de movimientos que haría si uno de ello cayera en mis manos. Soñaba con ser la reina Rubik. Finalmente, un día, una de mis amigas se apiadó de mí y me dejó unos minutos su preciado juguete. Yo, presa de la emoción, me apresuré a mover las filas entre mis manos. Tenía que aprovechar el escaso tiempo que tenía para conseguir la hazaña. Tan rápido movía las piezas, que no sé cómo, lo terminé rompiendo. Mi amiga se abalanzó sobre mí y me arrancó lo que quedaba de cubo de las manos, gritando y llamándome burra sin parar. Creo que nunca me he reído tanto por dentro, ya éramos dos sin juguete.   
Jueves, 15 de Marzo de 2007 11:17.

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