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MUJERES REALES

La belleza cabe en la talla 48

 

Modelos con curvas salen a las pasarelas y las portadas - ¿El fin del imperio de la delgadez?

 

Extracto del REPORTAJE: Vida & artes. EUGENIA DE LA TORRIENTE 16/02/2010

 

Ignorados durante largo tiempo por la industria de la moda, los cuerpos con sustancia se abren paso en desfiles, revistas y publicidades. Pertenecen a mujeres guapas y saludables que transmiten a clientes y lectores una reconfortante sensación de realidad con sus curvas de talla 44, 46 y hasta 48. Y, aunque se trata de iniciativas aisladas, son ampliamente publicitadas ya que sirven para que el sector se lave la cara en su sospechosa promoción de un canon de belleza de imposible delgadez. El número de enero de la revista estadounidense de culto V Magazine estaba dedicado a las tallas. Rubicundas mujeres aparecían fotografiadas con provocativos bañadores y ajustados vaqueros o, incluso, en toda su lozana desnudez.

 

"La idea surgió en Barcelona hace más de un año", explica el editor de la revista, Stephen Gan, por teléfono desde su redacción de Nueva York. "Me contaron que Cibeles exigía un índice de masa corporal mínimo para desfilar. Me pareció sorprendente: en el mundo de la moda todo el mundo lucha por estar más y más delgado. Luego, en septiembre, conocí a Crystal Renn. Me habló de cómo estuvo a punto de morir en su esfuerzo por estar delgada y tener éxito como modelo. Me impresionó esta chica cuyo sueño era ser aceptada por la industria. Es ridículo cuán obsesionados estamos con el peso. Puse a mi equipo a trabajar para sacar el número después de Navidad. En esa fecha, la mayoría de la población se hace el propósito de mejorar su cuerpo. Era el momento de mandar nuestro mensaje: la belleza no es cuestión de medidas".

 

"No existe una talla más o menos normal o más o menos real", matiza la socióloga Carmen Bañuelos. "Cada persona tiene la suya, que puede estar o no en boga. Ahora se busca la normalidad haciendo visibles a mujeres que antes no tenían cabida en la moda. Tiene que haber imágenes mediáticas transgresoras que rompan los moldes impuestos".

 

El hecho de que la talla 0 -imposible equivalente estadounidense a una 32- sea el ideal de belleza en una sociedad que, por otra parte, está cada vez más gorda, es una paradoja difícil de obviar. Además de las medidas acometidas por la pasarela madrileña, el Ministerio de Sanidad inició en 2007 un proyecto para unificar las tallas de los fabricantes españoles. De aquel polémico estudio surgieron los discutidos diábolos, campanas y cilindros para etiquetar a la morfología femenina, pero también un dato pasmoso: aunque el 86,1% de las españolas tiene una relación entre estatura y peso saludable, más del 40% tiene problemas para encontrar ropa de su talla. Durante la inminente Semana de la Moda de Londres, Sarah Brown -esposa del primer ministro- organizará un debate con el título de Size me up (que podría traducirse como "Auméntame la talla") para fomentar la contratación de chicas más voluptuosas.

 

La apertura del canon de belleza imperante y la inclusión en él de cuerpos no estrictamente filiformes no equivale, en todo caso, a una apología de la obesidad, sino de la diversidad. "Michelle Obama es un ejemplo perfecto de este nuevo modelo estético", dice Monica de Bellis, de Marina Rinaldi. "No se trata de defender el hecho de engordar por engordar. Ella hace deporte, come saludablemente y está contenta con su cuerpo y su vida. Se gusta". De Bellis observa un cambio en la actitud de sus clientas. Cada vez son más y más exigentes. "Las tallas son mucho más pequeñas que hace 10 años. Incluso, si la sociedad no fuera más voluminosa, necesitaría una talla mayor. Por otra parte, es cierto que la moda debe ser aspiracional, pero hay que plantearse que ese sueño no puede ser una niña de 14 años anoréxica. Si el deseo se aleja de la realidad hasta convertirlo en un imposible se daña al consumidor. Y las consumidoras de la talla 48 ya no se esconden".

 

En España, pasada la controversia inicial, la exigencia de que las modelos de la Cibeles Madrid Fashion Week cumplieran con un índice de masa corporal mínimo se lleva con normalidad. Esther García, responsable de casting de la pasarela desde hace 21 años, vuelve a esta labor tras un paréntesis de dos años con la edición que empieza este jueves. "Imágenes como aquella publicidad de Dove gustan mucho. La gente se siente muy identificada", reflexiona. "Una parte de la sociedad demanda una mayor naturalidad y se revela contra la presión constante para adelgazar". Sólo el tiempo dirá si el cambio es real. Duradero ya es mucho pedir, porque lo único seguro en la moda es que nada dura demasiado.

17/02/2010 11:58 Enlace permanente.

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