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CONTRAPORTADA DEL PERIÓDICO  de aragón

EDURNE: "A la anorexia no hay que darle nada de tiempo"
Vivió y "sufrió" en unos años de escasa información esta enfermedad a través de su hija hasta que dio con la tecla médica.
03/03/2010 ALFONSO HERNÁNDEZ 
No emite una sola señal de alarma en su rostro, y, sin embargo, detrás de sus ojos y sus palabras de mar en calma se oye cómo rompen las olas de la urgencia de su mensaje y se percibe la mano extendida de una madre que ha sufrido la anorexia en su familia y que entrega su experiencia con altruismo y los medios de Arbada, la asociación que preside. No hay rotondas en el carácter de Edurne Larrarte, sino una línea recta de actuación: "Lo principal cuando percibes la enfermedad en alguno de tus hijos o de las personas de tu entorno es no esperar. A la anorexia no hay que darle tiempo, hay que cortarla. Acudir lo ante posible a informarte donde sea. Hay muchas familias que no lo quieren ver, pero se ve".
Ella fue testigo del génesis y del desarrollo completo del trastorno de la conducta alimentaria y de la personalidad de una de sus hijas en un tiempo en el que primaba la desinformación sobre esta alteración de la salud. "Tardamos en reaccionar porque ni mi marido ni yo sabíamos qué le ocurría o creíamos que se trataba de la adolescencia. Veíamos su cambio de conducta, de amistades, cómo se encerraba en su mundo, en su habitación... Había sido una estudiante y una deportista ejemplar. No comunicaba nada pese a que insistíamos en hablarle y se mostraba irritable. Para ella lo prioritario era su cuerpo estando además muy delgada. Sientes culpabilidad", relata Edurne con asombro aún presente.
Tenía su carrera, su coche, su cuenta corriente, "pero no comía. Yo le pregunté por qué actuaba así si lo tenía todo, incluida la belleza. Me contestó que le faltaba lo más importante, las ganas de vivir". Todo comenzó tras una ruptura sentimental. Edurne y su marido hicieron equipo, cerraron filas alrededor de su hija y salieron en busca de soluciones médicas lejos de una Zaragoza aún tierna para estos tratamientos. En Barcelona invirtieron mucho tiempo y demasiado dinero. No hallaron las respuestas que esperaban y regresaron esta vez para quedarse mejor arropados y asesorados por los doctores José Mariano Velilla y Pedro Manuel Ruiz. Edurne Larrarte explica que no hay que detenerse a entender --"aún no lo he hecho yo", comenta--, sino que se debe intervenir en consonancia con los conocimientos de los especialistas.
Dieciocho años duró aquella pesadilla familiar ya resuelta desde hace tiempo "con mucho sufrimiento". Ese proceso sensibilizó a Edurne y acentuó su solidaridad. "Ha sido un camino muy duro, pero ahora me ilusiona prevenir y ayudar a las familias", los grandes retos de Arbada. La asociación forma una simbiosis perfecta con Mariano Velilla, Jefe de Sección de Psiquiatría Infanto-juvenil del Hospital Clínico Universitario, y con el Hospital Royo Villanova, donde derivan a los adultos. Hombro con hombro, unos comunican, asesoran a la familia y al enfermo e intentan "concienciar a la sociedad", y los otros ponen en marcha la maquinaria médica. "Hace ya unos 12 años, ante el incremento de pacientes con trastornos de la conducta alimentarios, unos padres sensibles al problema crearon Arbada, que ha hecho un labor impagable. Son el puente para predisponerlos al tratamiento médico, ya que muchos pacientes son reacios a dar este paso", dice Velilla. Charlas en colegios, pueblos , a profesionales... "Si podemos evitar media hora de sufrimiento, nos sentimos muy satisfechos", añade Edurne sin prisa pero sin pausa, en calma tensa.

04/03/2010 09:30 Enlace permanente.

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