Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2009.

06/09/2009

Servcio de urgencias. Día del protocolo.

Primera sala de espera. Entrego el historial a un sanitario, que me pregunta algún aspecto del proceso; me asigna un nivel, me pone una pulsera en el brazo y me da un montón de pegatinas y, como es un proceso febril, me hacen poner una mascarilla verde. A partir de ese momento me siento peor.
Segunda sala de espera. Al cabo de poco tiempo me hacen pasar a un box (así les llaman allí) y dos médicos, después de leer el historial, me hacen un reconocimiento: auscultar, palpar, tensión, temperatura, garganta, electro, radiografías, análisis de sangre y orina y me dejan puesto un “conector” en el brazo.
Hacia las tres de la tarde me llaman los médicos que me han visitado y me dicen que no se ve nada especial pero que los análisis dan alguna alteración producida por alguna infección,  así que hay que descubrir de donde procede.
Urgencias funciona, pero ¿por qué no funciona mejor la medicina de cabecera, la normal, la de cada día? ¿Por qué hay que esperar tanto al resultado de análisis, de las  pruebas, de las revisiones, etc.?
La instalación de urgencias está bien.Hay consultas, que les llaman boxes, donde el médico hace el reconocimiento y hay unos espacios abiertos a un lado del pasillo, donde hay sillas  normales, sillas de ruedas y camillas, donde esperan los que tienen algún problema.
Hay un momento, hacia las 5 de la tarde de aquel día, que las salas de espera se colapsan entre los enfermos y familiares.
Sala de observación. La noche en la Sala de Observación ha sido larga, bastante larga. La luz general está apagada, pero cada cierto tiempo, alguna enfermera va encendiendo la correspondiente a la cama de algún paciente, para darle algo.
El despertar general es un poco una pequeña revolución. Enfermeras con sus aparatos tomando tensión y temperatura a los ingresados y curando a aquellos que lo necesitan; empleadas haciendo camas, limpiadoras pasando sus artilugios por el suelo.
Luego llega el desayuno y la visita, donde se rompe el silencio de la sala en calma y, más tarde, se ve a algún médico en la cama de algún enfermo, hablando y comentando detalles de su proceso. Cada paciente tiene su médico, según el problema que le afecte. Estamos varios con varias situaciones.
La tarde transcurre con la lentitud característica. Cada dos o tres horas hay renovación de pacientes. La cantidad de sanitarios diferentes que pasan por la sala es increíble.
De vez en cuando se oye algún grito lastimero, de algún paciente; se hace el silencio.
06/09/2009 12:22 Enlace permanente. Tema: Pequeños relatos No hay comentarios. Comentar.

07/09/2009

Estancia en planta

Estoy en una planta del hospital. La habitación está orientada hacia el este. El sol sale a las 7,30 y la claridad se va filtrando a través de las lamas de las persianas. Veo el gran espectáculo del alba y como va dando luz y brillo a la masa forestal del parque grande y del pinar de Venecia.
El domingo ha transcurrido con lentitud, con pereza; es como si el tiempo se hubiese detenido. Aquí en la  planta también se nota que es festivo porque hay menos actividad. No hay visitas de médicos, solo de enfermeras.
El día, para los pacientes, se va acabando. A las 21, media hora después de haber terminado la cena, los visitantes se van yendo y las puertas de las habitaciones se van cerrando. Empieza la noche, que durará hasta las 8, interrumpida solamente por alguna visita de la sanitaria de turno: temperatura, tensión…
La estancia en el hospital te hace sentir muy frágil, muy poca cosa; estás como expectante todo el día.
Es tan grande el salto del hospital a casa, aunque sólo sea por la intimidad, que parece que la vuelta te hace estar mejor.

07/09/2009 09:28 Enlace permanente. Tema: Pequeños relatos No hay comentarios. Comentar.

08/09/2009

Primer día de escuela

Hoy es el día de la Natividad de María; es martes y comienza el curso escolar en primaria. He ido a pasear al parque y sólo había algunos mayores jugando a la petanca, algún grupo deportivo entrenando y alguna pareja con cochecito de bebe. El parque ha cambiado de visitantes. Ni rastro de abuelos con niños; estaban ya en el Colegio. Precisamente, al pasar por uno de ellos, he visto a los niños que se incorporaban por primera vez al mundo de la escuela, junto a sus papás y mamás, en el patio, esperando la orden de entrada al aula para dar  comienzo a su vida estudiantil.

De todas maneras, hoy, cuando los niños empiezan Primaria, suelen llevar más de dos años de guardería, así que, supongo, nada tiene que ver a cuando se despegaban por vez primera de sus padres. No obstante, la novedad del aula, del maestro, la búsqueda de algún conocido, la falta todavía de normas y referencias para el niño, son un motivo de que el día de hoy sea un tanto especial.

Que tengáis suerte en la vida, pero eso sí, no dejéis de  buscarla, de trabajar; cultivar la cultura del esfuerzo, de la humildad, del sacrificio y de la solidaridad (entre otros). Tampoco os olvidéis de aprender los contenidos de las materias. 

"Cuanto más alto coloque el hombre su meta, tanto más crecerá"

 

 
08/09/2009 12:11 Enlace permanente. Tema: Pequeños relatos No hay comentarios. Comentar.

Hospital

¿Qué es un hospital? ¿Cuántas vidas se desarrollan en un hospital? ¿Qué se piensa en un hospital?
Piensas en lo débil que eres cuando las cosas no funcionan bien; ves tú dolor, tú incertidumbre; ves el dolor de los demás, la fragilidad de todos y de cada uno de los que allí estamos, la cantidad de procesos de enfermedad que existen, la distinta tipología de las personas afectadas, la distinta manera de enfocar su estancia.
En Urgencias y en la Sala de Observación es un continuo de pacientes, médicos, sanitarios de toda condición. No les da tiempo a nada, tienen  que salir de la situación, hay que dejar  hueco a otro.
Tiene que ser difícil y complicado ir atendiendo, uno a uno, todos los enfermos que ingresan. La preparación previa no existe. Llegas en un momento y hay que intentar darte solución lo más rápidamente posible.
La capacidad de concentración tiene que ser muy grande para poder responder de una manera eficaz. Hay que tomar decisiones y lo más acertadas posibles.
Poco a poco vas viendo enfermos, te cuentan sus procesos. Oyes lamentos, quejas y  lloros. Ves a los familiares atenderles día y noche, cansados, a veces animados y a veces desanimados, a veces esperanzados y a veces hundidos.
Las cosas rutinarias suelen funcionar con bastante agilidad; otra cosa son los aspectos médicos referentes a especialistas y pruebas; hay  huecos y vacios.
La escasa comunicación es bastante habitual. Sabes que estás, te interesa estar porque es allí donde te pueden curar, pero nadie te dice ni el paso actual ni menos el siguiente. Todo aparece muy diluido, los turnos, las distintas enfermeras, los médicos de guardia, los especialistas. Nadie te  comenta la diferencia en los resultados de los distintos análisis realizados en estos últimos días, la evolución, los cuidados a llevar cuando te dan el alta…
Creo que a la medicina le falta cercanía, más detalles, un poco más de trato con el paciente.
Es posible que haya alguna explicación pero no la conozco. ¿Por qué el fin de semana (2 días de 7- Casi 30% del tiempo) hay ocupadas camas, con lo que eso supone, y no se realiza actividad  para los que ya están, o ésta es muy escasa, ya sea exploratoria o rehabilitadora?
¿Por qué no hay consultas por la tarde? ¿No se amortizarían antes las instalaciones, se cubrirían puestos de trabajo y haciendo una medicina algo más preventiva se evitarían muchos procesos enquistados, perjudiciales para las personas, pero también gravosos para el Estado?
¿Qué criterios se tienen para  decidir que dos personas pueden estar en la misma habitación?
Creo que  la sanidad pública tiene cosas buenas, muy buenas, pero, parece prudente y conveniente, llevar a cabo una reflexión en profundidad  sobre lo que no funciona o es mejorable.
08/09/2009 00:01 Enlace permanente. Tema: Pequeños relatos No hay comentarios. Comentar.

15/09/2009

Centros de mayores

Es martes. Hay movimiento en las calles.  Hoy es día de matriculas en los centros cívicos de mayores. Entro en uno de ellos y veo que la mayoría de personas en la fila son mujeres. En cambio el espectáculo de las salas de juegos de cartas, a las 11 de la mañana,  es ya tremendo; aunque también hay mujeres, la mayoría son hombres. ¿Qué quiere decir esto?
Estamos a mitad de septiembre; probablemente nos hemos cansado ya del verano y estamos esperando con ilusión el comienzo de un nuevo curso.
¿Cuál es el objetivo de la Administración? ¿Por qué  y para qué se asiste a los cursos: pasar el rato, charlar con los amigos, mantenernos en forma, aprender, mejorar?
Si sólo fuera para pasar el rato, me parecería un gran dispendio económico, de espacio y de tiempo. He visto ya en otras ocasiones, que la ilusión del comienzo de curso, muchas veces se viene abajo enseguida, en algunos cursos concretos, por múltiples motivos; falta de programa, de rigor del profesor, de exigencia, ausencias de los alumnos, etc.
Parece que en estos tiempos de crisis que estamos, debería poder llevarse  a cabo algunas reflexiones sobre este tipo de servicios sociales para mayores. Echo en falta diálogo, participación, reflexión, y veo demasiadas rutinas. Cada vez los mayores que se incorporan al grupo están más preparados y pueden necesitar otro tipo de actividades.
No olvidemos que alguien debería poder poner en contacto a mayores y jóvenes para poder realizar acciones intergeneracionales, que pueden ser útiles a ambos.
15/09/2009 23:59 Enlace permanente. Tema: Formación No hay comentarios. Comentar.

18/09/2009

Aceras y crisis

Esta mañana, a la hora del café, me he encontrado con un amigo. El encuentro ha sido en un trozo de acera que todavía estaba mucho más sucia que las demás. La mayoría de las aceras de la ciudad están de pena. Todo el mundo las ensucia y nadie las limpia. ¿No puede establecerse un plan de limpieza de aceras? ¿Es indigno limpiar las aceras? ¿No hay gente para limpiar aceras?
EL tema de la conversación ha sido la crisis. Mi amigo comentaba que la situación que estamos viviendo podría servir, al menos, para mentalizarnos de lo que hemos hecho mal, rectificar  y salir fortalecidos, pero creía que tampoco estaba sirviendo para esto.
Algunos aspectos que nos hemos planteado en la conversación:
¿Es suficiente el ambiente de crisis que existe para darnos cuenta  de su importancia? ¿Tiene que afectarnos directamente? ¿De qué manera tiene que afectarnos?
¿Hemos pensado o pensamos, en algún momento, que nosotros también podemos tener alguna parte de “culpa” en la crisis, o por el contrario la culpa siempre la tienen los demás?
¿Creemos que podemos hacer algo para ayudar a mejorar?
Todas las cuestiones que nos afectan como sociedad  las estamos desplazando o dirigiendo hacia la Administración Pública; parece que tienen la culpa de todo.  ¿Están haciendo los dirigentes políticos y sociales algo “culturalmente”, a través de pedagogía activa, bien en el Congreso, en el Senado, por medio de los partidos políticos, por las organizaciones, instituciones,  por la prensa, algo  que poco a poco, como la lluvia fina, nos pueda ayudar a reconducir nuestras actitudes?
¿Qué hacemos los ciudadanos, bien individualmente, bien a través de las asociaciones a las que pertenecemos? ¿Proponemos algo, buscamos soluciones, aportamos ideas, organizamos debates, nos manifestamos, nos revelamos?
¿Los medios de comunicación de tanta influencia hoy día, como lo están afrontando?
No sólo hay que  hacer declaraciones: exigimos…, haremos movilizaciones…, habrá un otoño duro. ¿Estamos dispuestos a sacrificios próximos para poder salir de la crisis? ¿Qué podemos aportar?
Mi impresión, la impresión de un ciudadano normal, es que se está desaprovechando una gran oportunidad de centrar las cosas que se habían desviado, de hablar de valores, del esfuerzo, de la solidaridad, de las obligaciones, del valor del trabajo, mejor todavía del valor del trabajo bien hecho, de educarnos en el consumo responsable, de modificar los subsidios y prestaciones, de actualizar las relaciones laborales…
Parece que una preocupación prioritaria debería ser el empleo, ya que el estar sin trabajo mucho tiempo o la dependencia prolongada de la asistencia pública o privada, mina la libertad y la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales, con graves daños en el plano psicológico y espiritual.
Sin duda,  en la actitudes que tenemos intervienen numerosas circunstancias  (siempre tenemos intenciones de trasladar la culpa a la sociedad que nos ha educado y en la que vivimos), pero la última responsabilidad será nuestra. Hay algo dentro de nosotros que nos dice lo que está bien y lo que no; otra cosa es que queramos justificarlo porque hacerlo bien nos puede suponer un mayor esfuerzo.
Trabajo y suerte para afrontarla de la mejor manera.

18/09/2009 00:01 Enlace permanente. Tema: Reflexiones No hay comentarios. Comentar.
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