Un día cualquiera

Un día cualquiera, a media mañana. Temperatura templada, mucho sol. Hay mayores por las calles; van de uno en uno, pasean, miran, no tienen prisa. Algunas personas van a la compra con sus carritos. Alrededor de la plaza, donde hay un Instituto, veo sentados  en el suelo a los estudiantes, comiéndose el bocadillo. Hay un coche de policía y dos agentes por la zona. Alrededor de ese espacio, siempre que paso por allí, veo grupos de personas, cuatro o cinco, de todas edades, alrededor de dos bares, que nunca, aparentemente, trabajan.

Llego a otra plaza; Una persona de mediana edad, de aspecto normal, arreglado, dormita en un banco, con una gran maleta de ruedas a su lado (¿su casa móvil?) En una fuente se acaba de lavar y cambiar de camisa otra persona; se está poniendo una corbata. Un carro con sus pertenencias, a su lado, como si estuviera disponiéndose a empezar la jornada, su jornada, la que sea.

Cinco niños pequeños juegan en el parque infantil. Sus padres y/ o madres y dos abuelos, les contemplan y vigilan.

El hombre del banco se ha despertado y agacha la cabeza; parece que piensa. El de la corbata ha recogido sus enseres en el carrito y se va hacia alguna parte.

Cuatro operarios (¿Cómo llaman ahora a los trabajadores?) están alrededor de un armario eléctrico, que está abierto. Dos de ellas hablan del reglamento, de las normas, etc.; no se ponen de acuerdo. Los otros dos, no intervienen. Esperan. Productividad.

 

16/04/2011 19:14 Enlace permanente.

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