POCAS EMPRESAS PÚBLICAS ARAGONESAS

Vía Aragón, Aragón!
Es normal que los ciudadanos no tengamos derecho a conocer los planes empresariales o los criterios de contratación de, por ejemplo, empresas como Carrefour o Endesa. Pero escapa a la lógica que ni siquiera nuestros representantes políticos puedan conocer esos datos en las empresas del Gobierno de Aragón.
El entramado empresarial público se ha convertido en un negocio privado y una cantera de empleo perfectamente dirigido y controlado, de la misma forma en que la estructura administrativa va derivando hacia lo que es un cortijo donde la discrecionalidad es omnipresente. Y todo ello, cada día más opaco y fuera de control.
Democracia y corrupción son incompatibles. La primera exige transparencia; la segunda opacidad y sigilo. ¿Y qué está mostrando el gobierno?: opacidad. ¿Conclusión?
Irene Pardo. Carta publicada en 20 Minutos.

