BIODIVERSIDAD Y NATURALEZA

USAR LA NATURALEZA NO ES LO MISMO QUE QUERERLA

Por Miguel Ángel Ortega - Presidente de la Asociación Reforesta

En mis muchos años de dedicación a la protección del medio ambiente, he visto y escuchado a muchas personas que usan la naturaleza encenderse cuando se les dice que ese uso que hacen de ella la daña. Porque ellas (dicen), son sus máximas defensoras.

En el caso de agricultores, ganaderos y cazadores, cuántas veces habré oído que, si no fuera precisamente por ellos, la naturaleza estaría reducida a la nada. Hombre, cierto es, afortunadamente, que hay prácticas agrícolas y ganaderas sostenibles, e incluso que la caza, aunque pueda ser éticamente cuestionable, puede resultar compatible con la protección del entorno. Pero también lo es que, en demasiados casos, ocurre lo contrario.

Cuando ya en 1986 la, por entonces, Agencia de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, propuso la prohibición de la escalada y el tránsito al pie de aquellas paredes donde se hubiera constatado la nidificación de especies protegidas, la representante de la Comisión para la Defensa de la Montaña (CDM) en el Patronato del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, que en ese momento representaba también al conjunto de las organizaciones ecologistas madrileñas, se opuso a la medida. La CDM agrupaba a escaladores que sostenían que las aves rapaces toleran sin problemas la presencia humana en la cercanía de sus nidos en época de reproducción, lo cual, simplemente, no es cierto.

Con motivo de la prohibición del baño (de miles de personas) en La Pedriza, también surgieron voces que alegaban su compatibilidad con la conservación de la calidad del agua del río Manzanares y de la vegetación de sus riberas. Y, ahora, vecinos del entorno del embalse de Santillana reclaman la navegación en el mismo y la construcción de un paseo fluvial… sostenible. El embalse es una lámina de agua con presencia de nutria en alguna de sus zonas y que todavía mantiene una interesante población de aves acuáticas, aunque mucho menor de lo que llegó a ser en los años ochenta.

Hasta he llegado a escuchar a un motorista que hacía cross por mitad de la Dehesa de Moncalvillo, un espacio natural excepcional en el pie de sierra madrileño, que él en realidad estaba patrullando la dehesa para localizar atentados medioambientales y que amaba ese bosque más que nadie.

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FUENTE

06/07/2018 13:15 Enlace permanente.

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