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EFE. Huesca | El asesor jurídico de la Diócesis de Barbastro-Monzón, José Mora, aseguró que el Obispado de Lérida "nunca" ha probado la titularidad de los bienes histórico artísticos de las parroquias oscenses que reclama la diócesis aragonesa y cuya devolución han ordenado los tribunales del Vaticano.

Así lo dijo José Mora, quien de esta manera salió al paso de las manifestaciones hechas por el consejero catalán de Cultura, Joan Manuel Treserras, en la inauguración del Museo Diocesano de Lérida al asegurar que Cataluña podía acreditar los títulos de propiedad de las piezas reclamadas. A su juicio, la declaración de Treserras es una "operación de la confusión de quien ha perdido y se sirve de elementos brumosos y oscuros que no son ciertos".

En este sentido, señaló que el obispo de Lérida con el que se llevó a cabo, en 1995, el traspaso de las parroquias de la Franja a la Diócesis de Lérida, Ramón Malla, envió el 30 de diciembre de 1997 una carta a la Nunciatura del Papa en España en la que afirmaba que no podía alegar derecho de propiedad sobre las piezas.

Destacó, además, que el obispo Messeguer i Costa, fundador del primer Museo Diocesano de Lérida en 1893, "nunca quiso" que las piezas trasladadas a su obispado desde las parroquias aragonesas fueran objeto de una operación de compraventa que consideraba "indigna" entre dos órganos de la Iglesia.

Mora responsabilizó de la incorporación de una parte de los bienes al recién inaugurado Museo de Lérida al administrador apostólico de la diócesis catalana, Javier Salinas, al entender que como depositario de estas piezas, la autorización última tuvo que depender de él.

"Él dice -subrayó- que no los puede devolver porque no está en sus manos, pero eso es difícil de creer porque ahora dispone, además, de un documento mucho más solemne, el decreto de ejecución de la Congregación de los Obispos, y aunque uno trata de salvar la bondad y la buena fe de otras personas, lo cierto es que esto no se ve".

"Pérdida de prestigio"

Expresó, además, su preocupación por la "pérdida de prestigio" que supone el litigio tanto para la Iglesia, al no cumplir con sus propias resoluciones, como para las autoridades catalanas, a quienes responsabilizó de "persistir en su idea y de sublevar al pueblo con una cosa que no es verdad".

Añadió a este respecto que el litigio "puede servir de elemento de distorsión entre dos comunidades autónomas que deben vivir juntas por cuestiones de transporte o agua, teniendo en cuenta que cuando una cosa afecta a los sentimientos es más difícil que tenga solución".

Respecto al encuentro que tienen previsto mantener el obispo de Barbastro-Monzón

05/12/2007 00:32 Enlace permanente.

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