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20071205003524-uleb.jpgTABUENCA. Zaragoza | Las dos sonrisas más pronunciadas del CAI Zaragoza se cruzaron infinidad de veces ante La Laguna. Una es permanente esta campaña, porque no hay partido en el que no sea protagonista. La otra brilló como nunca tras un largo periodo de letargo. La sociedad que formaron Phillip y Brown durante la segunda parte del encuentro del pasado viernes manufacturó puntos y espectáculo que alegraron el ya amplísimo marcador en favor del CAI. Brown montaba el contraataque y el británico lo culminaba. El público agradeció el "show" y el norteamericano se creció. "Formé un buen tándem con Phillip, pero también con otros jugadores con capacidad de anotar dentro de la zona y en los contragolpes. Con ellos es muy fácil jugar así, y más con lo abierto que defendió La Laguna", reconoce Howard Brown.

El jugador que llegó al final de la pasada liga regular para fortalecer las opciones de ascenso había entrado en una monótona oscuridad a lo largo del presente curso en el que no acababa de ver la luz. Pero el viernes explotó. Recuperó sensaciones y volvió a ser el alero determinante, rápido y ágil que había merecido las alabanzas de todos en sus apariciones foráneas en el Príncipe Felipe. Brown sale de su hastío, recupera su sonrisa y aporta un nuevo motivo de alegría a un equipo pleno de ellas. "Los buenos minutos seguidos que hice fortalecieron mi confianza. Trabajé bien en defensa y anoté con facilidad en ataque. Estoy preparado para continuar así", asume satisfecho el norteamericano.

Y es que el CAI disfrutó y divirtió. Baloncesto rápido, directo y agresivo. "Tal y como salió el partido se acoplaba a mis características. No sabría decir por qué, pero estuve más rápido y ágil que en otras ocasiones", reconoce.

La estadística de Brown ante los tinerfeños avala su perspectiva, pero más que los números, su actitud y discurrir por el partido devolvieron a la realidad al auténtico Howard Brown. Se le echaba de menos. "Estoy contento por el momento que paso y mi posición en el equipo es cómoda. Hay momentos buenos y otros no tanto a lo largo de la temporada, pero ahora las cosas me sonríen y tengo que seguir trabajando para que todo siga así", comenta.

No hacía falta mirar sus números precedentes para saber por qué no se dibujaba en su rostro su amigable sonrisa. Dentro y fuera de la cancha Brown no irradiaba la amabilidad y alegría que parecía sempiterna en él. No era el jugador que la LEB conocía. "Ahora todo ha cambiado. Físicamente me encuentro muy bien, pero mentalmente más todavía. Al principio de temporada trabajé para estar fuerte en ataque y me preparé para ello, pero no tuve acierto y actué precipitadamente. Sin embargo, ahora me he calmado y espero los momentos apropiados y tomo las decisiones de lanzamiento más adecuadas", esgrime. Pero no solo en ataque, "en defensa me gusta la forma de trabajar del equipo y es más fácil para mí actuar porque sé exactamente lo que van a hacer mis compañeros".

Equilibrio entre mente y cuerpo, un axioma deportivo que en el caso de Brown se hace persona. "Tengo más confianza y estoy más cómodo en el lanzamiento. La confianza es básica
05/12/2007 00:35 Enlace permanente.

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