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EL JARDINERO

 El viagra del medievo. Decir mandrágora es evocar a brujas medievales y sortilegios misteriosos. Esta planta, cuya raíz se aprovechaba para la medicina y la brujería, ha estado presente en el saber popular durante milenios y hoy en día aún sigue apareciendo en hechizos populacheros. Era muy preciada como ingrediente y se pagaba por ella grandes sumas de dinero. Y el lector se preguntará, ¿cómo es posible que no se cultivara simplemente la planta? ¿Y por qué no se recolectaba de los bordes de caminos o acequias, donde tanto abunda? La clave residía en el elemento que hacía que la raíz obtuviera propiedades mágicas: el semen de un hombre ahorcado.

Una vez la raíz tuviera ese "ingrediente", podía utilizarse para los hechizos. Por esta causa, era habitual que los patíbulos donde se iba a ajusticiar a un hombre estuvieran plagados de raíces de mandrágora, con la esperanza de que el pobre ahorcado eyaculara al sentir la asfixia, como, según la creencia popular, suele suceder. Si se lograba el objetivo, se podían crear con la raíz poderosos bebedizos que lograban ampliar la potencia sexual del hombre, aumentar la fertilidad de la mujer, encontrar tesoros ocultos...

Otra de las peculiaridades de la mandrágora era la dificultad a la hora de cosecharla, ya que se decía que la persona que la arrancaba moría fulminada. Así pues, se solía atar una cuerda a la raíz y poner el otro extremo en torno al cuello de un perro, que tras recibir un aguijonazo, salía despavorido arrancando la planta. Otra de las "lindezas" de la cultura

01/04/2008 20:21 Enlace permanente.

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