TRANSPORTE COHERENTE, TRANSPORTE INTELIGENTE

El siglo XXI nos está exigiendo un modelo de ciudad sostenible, compacta, mediterránea. Este concepto, que ya ha empezado a ser demandado por la gente, está siendo cuestionado por aquellos que han irrumpido en la escena electoral con ataques de megalomanía.

Quienes basan sus actuaciones políticas inmediatas en una hipotética ciudad inexistente de un millón de habitantes, poco tienen que ver con la defensa de una ciudad para la ciudadanía.

El debate sobre el modelo de transporte supone uno de los puntos básicos en este contexto. Se ha intentado falsear bajo la confrontación entre tranvía y metro, cuando en realidad lo que está en juego es el modelo de movilidad que aplicamos en la ciudad. ¿Quién se cree que puede haber una parada de metro a cinco minutos de cada casa? ¿Cómo bajarían a ese metro las personas en sillas de ruedas, los carritos de la compra, las bicicletas o los carritos de los niños?

Alguien dijo que el derecho a la movilidad es especial porque es el que garantiza el acceso a las zonas y servicios en la ciudad y que, por lo tanto, debería ser considerado de manera prioritaria. Esto implica dos cosas: en primer lugar, que es imprescindible tener una visión y planificación global y, en segundo lugar, que es fundamental garantizar el acceso a toda la ciudadanía.

En lo referente a la planificación global, los que se dedican a estudiar estas cosas hace tiempo que nos dicen que la palabra mágica es la intermodalidad: un sistema integrado de transporte compuesto por bus, tranvía, metro y cercanías para acceder a las diferentes partes de la ciudad, garantizando la accesibilidad de todas las personas.

SI JUNTAMOS los dos factores clave, los dos requisitos, de visión global y accesibilidad, el resultado coherente es apostar por el tranvía moderno o metro ligero que permita la interconexión con el resto del sistema y garantice el acceso a toda la población.

El tranvía es rápido, un carril de 3,5 metros puede transportar en una hora a 22.000 personas, frente a las 2.000 si viajan en coche o a las 9.000 en autobús. Un tranvía tiene la capacidad de tres autobuses y de 174 coches, es el transporte más seguro de todos y su puesta en marcha es tan simple como colocar dos raíles. No contamina y tiene una absoluta accesibilidad ya que pueden subirse las personas en sillas de ruedas, con cochecitos de niños, bicicletas o carritos de la compra, al disponer el vagón de una plataforma a pie de acera.

Si nos quedan dudas podemos levantar la mirada hacia Europa, que nunca está de más, y pasear por ciudades como Estrasburgo, Nantes, Colonia, para comprobar lo que este sistema de transporte, moderno, ligero, sostenible, integrador y sobre todo, amable, puede aportar a la ciudad.

En definitiva, con el tranvía conseguiremos generar un sistema integrado de transporte en la ciudad que garantiza la accesibilidad a todas las personas, reduce la polución y los ruidos al dejar el coche en casa y nos evita lanzarnos a la conquista del subsuelo con el peligro que supone generar un queso gruyere en el subsuelo, tras haber explotado, atiborrado y contaminado la superficie.

PERO CLARO, es cuestión de coherencia, porque al final, los proyectos responden a ideas e intereses; algunos legítimos, otros no tanto. ¿Alguien se ha preguntado cuánto dinero dejarían de ganar las empresas del sector de la construcción si no se construye el metro en exclusiva?

Por el contrario, apostar por la ciudad mediterránea, consolidada y sostenible supone defender el medio ambiente y por lo tanto, nuestra salud y nuestra calidad de vida.

Y, en este puzzle, el tranvía es una pieza esencial para construir la soñada slow city, tan de moda en estos tiempos.
30/03/2007 18:33.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.




| Blog ciudadano realizado con Blogia 2.0 | Suscríbete: RSS | Administrar