SOMOS UNA FAMILIA...

Vía Chesús Yuste

La jerarquía religiosa conspiró para acabar con Jesús, con su peligroso mensaje de amor, absolutamente subversivo en un templo lleno de dogmas y de fariseismos. Lo calumniaron, lo acusaron falsamente, buscaron la complicidad del Imperio y al final consiguieron que fuera detenido, torturado, juzgado, condenado y asesinado en una cruz. Eso es lo que se conmemora en Semana Santa. Pero, igual que no se puede hacer un agujero en el agua, tampoco los dueños del templo pudieron hacer callar el mensaje de Jesús. Resucitó al tercer día. Eso es los que se celebra este Domingo. Pero la historia se repite. No es de extrañar que la jerarquía religiosa española haya elegido la Semana Santa para perseguir el peligroso mensaje de Jesús que no sólo se predica, sino que se vive en la Parroquia de San Carlos Borromeo, en el barrio de Entrevías de Madrid. Semejante ejemplo subversivo debe ser eliminado. Para la jerarquía religiosa, las normas y los reglamentos farisaicos están por encima de la gente, por encima de la Comunidad, por encima de Jesús. Por eso, han decidido cerrar la parroquia y prohibir a tres sacerdotes de verdad que continúen celebrando su fe en comunidad.
Condenados por ser hijos del Concilio Vaticano II. ¿Recordáis cuando Juan XXIII abrió las ventanas para que el Espíritu sacudiera el Vaticano? Ya no queda casi nada de aquello. Paso a paso, en Roma no han hecho más que marchar hacia atrás. Mientras se prohibe escribir a Jon Sobrino y a los teólogos de la liberación, vuelve la misa en latín. El Vaticano del siglo XXI cada vez se parece más al del XIX. Curas perseguidos por celebrar la Eucaristía sin casulla, en pantalones vaqueros. Estigmatizados por compartir el pan (el pan nuestro de cada día). ¿Qué importa que esta parroquia haya estado batallando durante décadas contra la pobreza, la marginación, la droga…? Sólo importa vestir de romano y usar obleas para comulgar. Me resulta difícil de entender: tal vez porque yo también he comulgado con pan de verdad en celebraciones en comunidad.
No reconozco en los perseguidores a la Iglesia de Jesús. En cambio, entre los perseguidos, me resulta más fácil encontrarla. Iglesia significa asamblea. Y en San Carlos Borromeo han tenido la virtud de saber construir una comunidad, una comunidad cristiana, donde los sacerdotes son los primeros en servir, pero no tienen por qué ser los primeros en mandar. Esa comunidad hoy es una asamblea, una asamblea parroquial, el pueblo de Dios en marcha, defendiendo a sus pastores, defendiendo su comunidad, cuando el proyecto de Jesús se ve atacado desde cómodos despachos obispales por unos sepulcros blanqueados. Sí, en Enrique de Castro, en Javier Baeza y en Pepe Díaz veo a Jesús. En esa asamblea a la que se han entregado las llaves de la parroquia veo al pueblo de Dios.
Sin embargo, en los Obispos que pregonan el odio desde su emisora de radio, que piden el voto para la derecha más dura de los últimos treinta años, que se preocupan de la unidad de España y olvidan a los pobres y a los que sufren, que persiguen a las comunidades más comprometidas con la gente… en esos no veo el mensaje de Jesús. Más bien el de Saulo antes de caerse del caballo.

08/04/2007 19:32.

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