LA CATEDRAL DE LAS MENTIRAS

“La Catedral del Mar”, de Ildefonso Falcones, se ha convertido recientemente en el libro más leído en España, desbancando a “El Código Da Vinci” de Dan Brown. Sin embargo, no está de actualidad sólo por el gran éxito cosechado entre el público, sino también por otra cuestión más cercana a la propia obra: los errores históricos.
Por ello, Chobentú-Jóvenes de CHA ha remitido a la editorial y al propio autor un escrito con el informe “La Catedral de las Mentiras”, en donde se muestran y demuestran los fallos en los que Falcones incurre en su novela. De esta forma, y aunque consideran imposible que se cambie la novela, quieren llamar la atención a los lectores y hacerles ver que no todos los hechos y datos históricos que aparecen en el libro fueron como en él se relatan.
Además de hablar de forma repetida de la Casa de Barcelona o los condes-reyes para referirse al linaje de los Reyes de Aragón, la novela cambia de nombre a Pedro IV El Ceremonioso, pasando a llamarlo como Rey Pedro III.
Además, “no existió la corona catalano-aragonesa, pues Cataluña nunca ha sido reino”, según el informe. “El monarca aragonés aglutinaba una serie de territorios bajo su mandato, que formaban la Corona de Aragón, al ser reino legítimo y fundacional de la dinastía de la Casa de Aragón”. El hecho de que se hable de Países Catalanes supone un paso más allá a la hora de olvidar la labor y la posición de Aragón en ese momento.
En el informe se detallan también algunas cuestiones sobre las Cerdaña y el Rosellón que pertenecían al Reino de Mallorca y no eran “posesiones transpirenaicas de Cataluña”, como se encuentra en el libro; o del origen de las barras de la bandera aragonesa, que “en la teoría más extendida y con una base más sólida”, tiene relación con el envío permanente de misivas entre los Reyes de Aragón y la Santa Sede, relaciones que pretendían dar legitimidad al entonces joven Reino de Aragón, además de buscar la protección del Papado. “Los Papas, al menos desde Gregorio VII, utilizaban lemniscos de hilos rojos y amarillos en su correspondencia”, explica Sancho; “estas cintas eran utilizadas para acreditar los documentos sellados del Papa y se hicieron muy comunes en la corte del Rey de Aragón, por lo que desde ese momento se comenzaron a usar estos colores de forma distintiva para anunciar la relación existente entre Roma y Aragón”.
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Autor: Dani
Hay algunas cosas claras:
- Aragón fué reino, Catalunya no.
- Si la cosa hubiera sido al contrario, los políticos catalanes habrían levantado la voz. Los aragoneses (no todos), callan.
Unos quieren tanto a su tierra, que se permiten el lujo de hacer "su historia". Otros quieren tanto a su Estado, que se permiten el lujo de hacernos "su Estatuto". Así les va ellos, así nos va a nosotros.
¿Cambiará? Eso espero.
Fecha: 02/05/2007 11:19.
Autor: Ángel
Salud
Fecha: 04/05/2007 09:59.







































