CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE ARAGÓN
Excmo Sr:
Aunque bien se sabe que el voto en democracia es secreto, me apetece profunda y sinceramente confesarle que en las pasadas elecciones generales del 9-M, el que suscribe votó – por aquello del denominado "voto útil"- al Partido Socialista Obrero Español, a una lista encabezada por un antiguo conocido al que si, en es este país fuese posible la "reclamación electoral", ahora mismo le exigiría la devolución de mi papeleta.
Pero puestos a quedarme en cueros ante Vd. y los suyos le diré que sólo he votado dos veces al PSOE en mi vida: en las generales de 2004 y en las pasadas del mes de marzo. La vez anterior fue para contribuir modestamente a neutralizar la felonía del Sr. Aznar en el tema de la terrible e injusta guerra de Irak. Y hace dos meses, para contribuir al apaciguamiento de los ánimos, a la desescalada de la inaguantable tensión política y social a la que el Partido Popular (en el que conservo, aunque pocos, buenos amigos) estaba sometiendo, casi al límite, a este país.
Esta innecesaria pero voluntaria confesión no tiene mayor pretensión que declarar que me siento, como quizás más de algún que otro aragonés, profundamente traicionado (el calificativo "defraudado" se quedaría a muchos metros de la meta) por el partido que Vd. lidera en Aragón. No entraré para nada, lo adelanto, en el juicio que me merece el partido que gobierna (o algo así) Aragón en coalición con Vds. Nunca voté ni votaré al PAR y, en consecuencia, pocas facturas puedo pasarle a una formación política cuyo líder indiscutible ya demostró su verdadero talante aragonesista en la Asamblea de Parlamentarios cuando renunció clamorosamente a la vía autonomista del artículo151 en favor del 143.
Pero a lo que vamos, Sr. Iglesias. ¿A dónde pretende llegar con su increíble actitud? Desde luego, nunca a convencernos a muchos que sabemos algo de hidrología de que esto no es un trasvase, diga lo que diga su servicio jurídico o que el pueda decir, en el futuro, el mismísimo papa de Roma (y, cuando lo desee y si se siente tan seguro de lo que dice, se programa un debate abierto en la televisión –preferentemente, en Aragón TV- y se habla del asunto con tranquilidad pero con argumentos científicos, no con sofismas ni eufemismos).
Segunda cuestión: ¿Ha reparado Vd. en la tremenda irresponsabilidad que supone abandonar en la cuneta de la primera curva del camino la bandera que Vd. y los suyos han estado enarbolando, con tan sustanciosos réditos, hasta hace tan sólo dos meses escasos? ¿Alguien le ha hecho reparar en la bochornosa orfandad en la que Vd. y el PSOE dejan a los aragoneses escondiendo precipitadamente bajo la alfombra la enseña carismática del agua en Aragón? ¿Será posible que, más allá de la docilidad demostrada por Vd. y su gobierno en el tema de los bienes patrimoniales pignorados y cautivos y desarmados en Cataluña, sea usted más papista que el papa –es decir, la Abogacía del Estado- y diga que esto es todo menos un trasvase injustificable?
Tercera cuestión: ¿Puede Vd. seguir gobernando en coalición con un partido de derechas que ha arrojado la bandera del agua probablemente en la misma cuneta donde la han abandonado Vds.? ¿Realmente cree Vd. que más allá del PAR no puede haber salvación? Sepa en todo caso, que desde hace unos días no comparten Vds. sólo tálamo nupcial: comparten también una considerable dosis de contradicción con sus programas electorales y, por lo que aquí más importa, con los legítimos intereses, cada vez más "ninguneados", de los aragoneses.
Tengo por seguro, Sr. Iglesias, que la inminente puesta en escena de la Expo les va a ayudar a Vd. y a los suyos a salvar temporalmente parte de los muebles en juego. Pero se trata de un evento con fecha de caducidad. No confíe demasiado en que el verano y Ranillas todo lo arreglan. Han ido Vds. demasiado lejos en su dejación y en su docilidad política para que cuando menos medio millón de aragoneses –que somos los que siempre acudimos a manifestarnos por el Ebro a la Plaza del Pilar- nos olvidemos de esta bochornosa afrenta. Y eso digan lo que digan sus servicios jurídicos o la Comisión Jurídica Asesora ¨ad hoc¨. Piense siempre y en todo momento que no es lo mismo vencer (en este caso, ser vencido) que convencer. Atentamente,
José Ramón Marcuello CalvínPremio Pignatelli en 1991 y medalla de oro de Zaragoza en el año 2001 por su labor en defensa del Ebro y en sus estudios en materia hidrológica.







































