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DESDE EL TALLER DE ANIMACIÓN A LA ESCRITURA

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Javier Polo
(Profesor del Taller de Animación a la Escritura)

 
 
ANIMACIÓN A LA ESCRITURA - INTRODUCCIÓN
 
 

¿Cuántas veces has tenido una idea para un cuento, una novela, una película? ¿Llegaste a escribirlo? ¿Y qué te pareció el resultado? ¿Cuántas veces, siendo espectador o lector, has pensado: sí, sí, todo está muy bien, pero falla la historia?

 

¿Qué tienen en común la literatura y el cine, el teatro y las series de televisión, el cómic y las radionovelas? Contar historias. En este curso hacemos una aproximación al proceso de contar una historia. Dominar aspectos teóricos es importante, pero si falla lo principal que, al fin y al cabo, es contar una historia, todo nuestro trabajo no servirá de nada. Sería como construir una casa con materiales de primera calidad y todos los adelantos tecnológicos, pero cuyos cimientos fuesen de arena.


A la hora de contar una historia no existe una fórmula mágica que, una vez aprendida, nos garantice el éxito. La mayoría de los escritores-directores-guionistas dicen que su última novela-película-guión ha sido un reto y tienen razón. Por mucho que sigamos al pie de la letra las instrucciones para montar un mueble o una receta de cocina o los consejos de un amigo para enderezar nuestra vida; al final serán nuestro talento, nuestra pericia y nuestra perseverancia los que condicionen el resultado.


De estos ingredientes el único que es innato, y por lo tanto no se puede aprender ni incrementar, es el talento. Sin embargo, la pericia o técnica sí se puede desarrollar. Y la perseverancia, dependerá de nosotros mismos y de nuestro tiempo libre.


Si crees que la historia que escribiste se puede mejorar o nunca llegaste a escribirla porque pensaste que quizá no merecía la pena, concédete algo de tiempo y reflexión, no tires la toalla.

La virtud principal del escritor es saber mirar. Pero no basta con mirar, hay que estar atento y prevenido. La mayoría de las veces, un instante de inspiración no vuelve a repetirse. No vale con pensar "lo escribo cuando llegue a casa". Al llegar a casa, no queda rastro de aquella idea genial, como mucho un apunte, algo que podría haber sido y no fue, como un beso que no se ha dado.


Hay personas, que efectivamente ya nacen con la inclinación o el don especial de hacer de la palabra su instrumento de expresión, y son reconocidos por el mundo como grandes autores. Pero podemos demostrarnos a nosotros mismos que también somos capaces de crear páginas, a veces bellas, muchas veces interesantes, que nos den la satisfacción de expresar lo que queremos y, además, hacerlo bien.


Como este es un asunto que requiere mucho de inspiración, ésta puede llegar en el momento menos esperado. Por lo que es muy importante que no nos sorprenda desprevenidos, y cuando tengamos una buena idea, no sepamos que hacer con ella. La técnica para conservar las ideas, es tan simple como tener siempre a la mano, en el bolsillo de la camisa o de la chaqueta, en el bolso de mano, una pequeña libreta de notas y un lápiz, para que las ideas no se nos vayan de la mente.


La idea que puede ser la base de nuestra historia, el personaje que estábamos buscando para completar el elenco de la misma; la situación clave para dar solución al misterio que estamos desarrollando, puede venir en el momento menos pensado. Igual podría aparecer en casa, o en el Centro, o cuando estamos de tertulia en el café con las amistades, o en los lugares más insólitos.


Durante el transcurso del día, cuando vamos a clase o a comprar, en el transporte público, en el coche, escuchando la radio o viendo la televisión, un comentario, una noticia, pueden hacer que surja la idea que perseguimos. Al encontrar un dato importante, siempre es necesario tener donde apuntar esa información imprevista.


Escribir nos obliga a meditar. Obliga a reflexionar y a poner en orden nuestra mente. Apretar las teclas del ordenador, o escribir con un bolígrafo o un lápiz las palabras que salen de nuestro corazón y/o de nuestro cerebro, requiere de un tiempo, unos minutos que nos permiten pensar y rectificar si es necesario.


Escribir puede ser un bálsamo terapéutico y ayuda a mantener nuestra mente en forma.


Ánimo y suerte en esta aventura ...

 

 

A escribir.



14/04/2009 11:45.

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