No tengas miedo niña
¡ella!, te cuída.
Esa estrella que brilla,
y con su larga luz
mece tu cuna,
son sus ojos, su cara
y su sonrisa.
No tengas miedo niña
¡ella!, te cuída,
y cuída que los sueños
que tu cara refleja,
sean siempre de azahar
y níveas rosas,
como los dulces besos
que ella te dio.
No tengas miedo niña,
¡ella!, te cuída,
y en su largo camino,
surgirán los destellos
de un faro de esplendor,
como la luz que
siempre mece tu cuna.
No tengas miedo niña...
Daria Formoso Andrés

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