Estoy en esa edad en la que he dejado de ser joven según las instituciones, y según los chavales que van el autobús y te tratan de usted y de las tenderas que te llaman señora y... Pero leer el Boletín me hacía seguir pensando que soy joven y digo hacía porque al ver que cumplía 25 años me acordé de que debía guardar boletínes viejos en alguna parte y los encontré. ¡Eran de 1988, 89 y principios de los 90! Al verlos recordé los conciertos a los que había ido, los cursos a los que fuí porque los ví allí, los tiempos en que iba a la casa de Juventud del Casco Viejo... Recordé y recordé. Efectivamente ya no soy joven, pero lo fuí y el cipaj me sirvió de mucho. Espero, como he leido antes, que siga ahí para mis hijas.
¡felicidades!