
.-El Yugo, el Fascio, la Cruz y la Muerte.
Luigi Pomé, representante de la Missione Militare italiana, realizó una visita a los cementerios, y posteriormente notificó a las madres de los caídos, a modo de consuelo, el sentido que para Italia tenía en aquellos momentos la sangre de sus hijos derramada en España. Era como invertir en el desarrollo y difusión de una ideología fascista, el mejor regalo que se podía hacer al fascismo italiano. Sus muertes eran la justificación de lo que defendían. Según este alegato, cada combatiente no pudo morir enteramente, el final de cada soldado no puede terminar en la humana decadencia, en la muerte. “Il soldato non muere, s’inmola”, el soldado no muere, se inmola, y con su vida rescata innumerables vidas y por ello vive del reconocimiento, de la gratitud. Su sangre es la simiente fecunda que crea nuevos héroes, el crisma que se renueva sobre el frente y es por ello que se revive en el acontecer de la Patria y en la leyenda. “Molti battaglie vincono i morti...”, y es bello que a los valientes se les dé el máximo valor, no en la humilde tristeza de sus exequias. Todo este sentir es el que trasmite a las madres y en el que se aprecia no sólo un consuelo, sino una justificación, a su manera, de la muerte. A este espíritu se unen las cruces, los emblemas, los fascios Littorio que vigilan a los legionarios caídos o las innumerables frases cargadas de fuerza, palabras escuetas, esquelas funerarias que se grabaron en sus tumbas, en los cementerios o en los monumentos de toda España. El aforismo más repetido era el de la División Littorio: “Credere, Obbedire, Combattere”. pero junto a este toda una serie de frases, palabras y consignas llenaron los cementerios , las tumbas y los monumentos funerarios. Algunas de estas fueron:-“Due fiamme un solo vértice”, que fue grabada en la tumba del Sargento Abate Filippo y del soldado Trevisani Livio en el cementerio de la localidad de Gandesa, Tarragona, por una persona desconocida. O las otras que decían,-“Nihil nobis obstaculum”.
En el cementerio de la localidad de Zumaya el Duce dejó escrito:
-“Qui riposano nella gloria i legionari italiani caduti per la causa della Spagna e dela civiltà, il loro sacrificio suggella la fraternitá tra i due popoli mediterranei e cristiani”En el cementerio oscense de Fraga será Franco quien deja escrito, y todavía hoy está presente:
-“La Italia Imperial ha demostrado profundamente amar y comprender a España. La sangre derramada por los legionarios italianos ha creado una indestructible amistad y confianza. ¡Viva Italia!En el cementerio de Villarcayo una lápida recogía las siguientes frases:
-“Scese per me l’ultima sera nella speranza di un domani migliore per te, o Sapgna! “-“Aquí yacen 95 legionarios italianos caídos en heroica lucha por el triunfo de Cristo y del alma hispana. Los años no marchitan la gloria ni el amor que guardan estos despojos”
En una cruz del cementerio de Cogull se recogía la siguiente inscripción:En otra cruz del cementerio de Torrebreses:
-“Descúbrete viajero este suelo está consagrado con sangre de heroicos soldados de Italia caídos por salvar en España la fe de Cristo”Y en la tumba del Coronel aviador Mario Vetrella,
-“...che consacrá il trionfo con sacrificio nel cielo di Zaragoza e holocausto degnissimo alla Vittoria, la Mamma lontana dolorante e fiera dalle pietesse Mamme spagnole invoca culto di fiori e di lacrime”Un caminante, peregrino o fiel seguidor de los legionarios italianos en España dejaría escrito sobre una tumba italiana la promesa de una oración a la Virgen del Pilar; y otro grupo de peregrinos dejaría depositada unas flores con la siguiente inscripción:
-“Peregrinos españoles a los legionarios italianos caídos por España, un recuerdo, una oración, unas rosas”Aunque la mayoría de los cementerios de guerra y militares italianos han desaparecido tras su incorporación a la Torre Osario de Zaragoza, y consiguientemente la mayoría de las cruces y monumentos, aún quedan numerosos vestigios y numerosas frases que nos dan testimonio de lo que hemos dicho de otros cementerios y tumbas, junto a emblemas falangistas y fascistas. La idea de la muerte, la religión, la ideología falangista y fascista, o el sacrificio, eran elementos religiosos y políticos que intentaban adoctrinar e impactar en el visitante.
En el cementerio de Alcañiz aún permanece el monumento italiano de la gran cruz, similar al que hubo en Zaragoza y al que hay hoy día en el pueblo próximo de Valdealgorfa, una enorme Cruz, con las siguientes inscripciones:
-“Dal giorno e dalle frecce sull’altare si eleva la croce con le braccia tese a protezione i fascio stanno a sotengo e presidio del símbolo cristiano”Está clara la verdadera sintonía entre las dos naciones, la Italia de Mussolini y la España de Franco; entre el fascismo italiano, la falange española y la protección de la Iglesia, reflejada muy claramente en los elogios recíprocos de las dedicatorias funerarias. Es el símbolo cristiano, la cruz, levantada y sostenida por los símbolos fascistas españoles e italianos, el yugo con las flechas y los segures, los que daban protección bajo sus brazos, quien bajo ellos se cobijara. Iglesia e ideología fascista de la mano en su lucha común, contra los otros que suponen que no son cristianos y sí enemigos a pesar de ser hermanos, “las hordas marxistas”. Iglesia, muerte y Victoria, toda una síntesis fascista española.
En el monumento del pueblo de Valdelagorfa, otra gran cruz con el yugo y los segures, similar al que antes he nombrado de Alcañiz, aún se puede leer:
-“Por España y por mi fe aquí muerto me quedé”La Roma imperial sale de nuevo como ejemplo y aspiración del fascismo, ensalzando y recordando sus hazañas, sus ejércitos y tomándola como modelo a imitar en España. En el frente de Guadalajara también aparecieron en sus monumentos funerarios las frases y aforismos que recogían la ideología política y religiosa que envolvían estos enterramientos. En la Pirámide edificada en la tumba del Km. 97 de la denominada carretera de Francia aparecían en los cuatros costados estas inscripciones:
-“Sua gran luce guidovanni in camino la FIDE che vince anche il destino”En este mismo escenario y carretera, pero en el punto kilométrico 105, en la capilla votiva de la Madonna del Legionario que existió ponía:
-“Siste victor, heroes saluta”
El propio significado del monumento funerario levantado en el Puerto del Escudo, el “monte de los caídos” italianos, representaba en su forma externa una Pirámide del antiguo Egipto, el símbolo de la montaña, simbolizando la inmortalidad del alma y una entrada triunfal al cementerio de estas almas. Un panteón romano y en sus cruces talladas las siguientes palabras:
-“Per crucem ad lucem . Per aspera ad astra”.En esta unión de Cruz y fascismo, hay que recordar que una de las razones de la elección de Zaragoza, como lugar de reposo de los cuerpos de los legionarios italianos, fue también religiosa, el que en esta ciudad existía un gran fervor y devoción a la Virgen del Pilar, no sólo a nivel local, sino también nacional. Zaragoza había sido durante la grandeza del imperio romano, Caesar Augusta, hija de Roma, dos veces milenaria, fundada por el emperador Augusto y además capital guerrillera de España contra los franceses, los grandes enemigos de Italia en aquellos momentos, lo que le valió el título de “muy heroica”.
La muerte del correligionario serviría para exaltar las ideas religiosas y políticas por las que en teoría sucumbe, o para exagerar la crueldad del enemigo[2], habiendo incorporado a su ideario fascista la defensa de la tradición católica, que llevaba a considerar como mártires a todo muerto en la batalla, defendiendo la cruz como en una santa cruzada. El mensaje funerario se convierte en una señal dirigida al que mira a los monumentos y visita los cementerios, para promover su adhesión al ideario político y religioso, cuya defensa justifica la lucha armada, exaltando el término de la muerte. Estaba comprobado que todo ello unido surtía un efecto muy positivo para el aparato propagandístico, apelando a la emotividad del que lo ve bajo una gran grandilocuencia expresiva en las consignas que se reflejan en los monumentos funerarios, en los símbolos fascistas y religiosos que se repiten. Como dice Pérez Bowie en el libro que se cita más arriba, las referencias permanentes en sus manifestaciones a la vida de ultratumba será el rasgo diferencial más importante con el discurso oficial de la izquierda, para quien la muerte honrosa es preferible a una vida de opresión y miseria. En estos enterramientos y monumentos la vida ultraterrena funcionaba como recurso insustituible para predisponer los ánimos de los próximos mártires y para dar consuelo a quienes pierden a los seres queridos. La muerte no debe entristecer, debe ser motivo de regocijo, es el culto a la muerte[3].
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