IL TRADIMENTO DE MUSSOLINI a suoi soldati ?: CONTRABANDO FASCISTA ITALIANO CON LA REPUBLICA

20130107195544-20100221113833-barconereide.jpg
LOS NEGOCIOS DE LAS GUERRAS: Mussolini negoció y transportó material y suministros para la República.
El Comité de No Intervención careció en todo momento de poder para obligar a ninguna de sus miembros a cumplir con los acuerdos suscritos. Actuaba como un frente vacío de contenido que permitía a todos parecer que hacían algo pero que siempre quedó claro que realmente nada hicieron. Las relaciones económicas, políticas o militares del gobierno de Mussolini con los golpistas del 18 de julio irían adquiriendo magnitudes cada mes más consistentes y de gran calado, burlando cuando quisieron y como quisieron al citado comité. Políticamente había sido un gran triunfo que la causa fascista italiana se identificara con la causa política de los futuros rebeldes españoles, y si se sumaban esfuerzos de unos y de otros lado para derribar a un gobierno de izquierdas en España se iba a tener además la oportunidad de luchar al mismo tiempo contra la expansión internacional del comunismo, el gran enemigo de Mussolini y de Italia.
Las relaciones económicas de los rebeldes con Mussolini, partiendo de una ayuda militar inicial decisiva y de vital importancia para los rebeldes, se irían incrementando a medida que la causa nacional iba adquiriendo mayor consistencia militar y geográfica. La ayuda militar, tanto humana como de medios materiales y técnicos, llegó a tomar tal empuje que junto al apoyo incondicional de Alemania y otros pequeños apoyos internacionales, serían los que inclinarían definitivamente la balanza hacia un lado y le dieran el triunfo final a Franco.
Pero la aportación italiana no fue exclusivamente a la España nacional. Mussolini a la vez que enviaba a la España de Franco ayuda económica y humana, a la vez que enviaba, forzosos en muchos casos y voluntarios en otros, a unos ochenta mil soldados para pelear contra el ejército «rojo», permitió simultáneamente la ayuda a la España republicana, desarrollando el gran negocio de la guerra con la república española. Fue una ayuda y unos negocios lógicamente clandestinos, basados en el contrabando. Nunca existió un comercio oficial italiano con el gobierno de la República. Además de que el escándalo hubiera resultado mayúsculo por las diferencias entre ambos gobiernos, por la presencia de muchos soldados italianos en España que combatían contra ese gobierno y porque el Comité de No Intervención tampoco lo hubiera consentido, aunque ya es sabido por todos cómo funcionaba dicho Comité. Pero que no existiera oficialmente este comercio no quiere decir que no se produjera.
Cuando más duros fueron los enfrentamientos y cuando la República más necesitada y asfixiada estaba, se produjo la llegada de barcos con mercancías y productos italianos en muchos casos, o de procedencia europea pero con la colaboración y el transporte de los barcos italianos. El «Silvia Tripcovich», el «Firenze», el «Franca Fassio» o el «Capo Roma», entre otros, mantuvieron frecuentes contactos con los puertos españoles o franceses para descargar mercancías con destino a la República. El comercio o contrabando de trigo, azúcar, minerales indispensables para el funcionamiento de las industrias que aún le quedaban a la República o material y elementos necesarios para la industria militar, fueron algunos de los productos con los que estos barcos negociaron y se encargaron de hacerlos llegar de una u otra manera hasta la España republicana. Algunos de estos barcos mantenían de por sí un comercio regular con la España nacional, o se dedicaban a hacer la línea de transporte de personal entre Italia y la España de Franco, pero fueron utilizados también como una buena manera para hacer contrabando de ciertos productos como divisas, o para que en ellos se pudieran «colar» personal afín a la República para su huida y salida de España, aprovechando sus escalas en puertos africanos y no levantar sospechas a los controles de los nacionales.
Algunos de estos transportes llegaron a ser tan llamativos y descarados que el propio Comité de No Intervención llegaría a darles un serio aviso y a hacerles controles más severos con el fin de detectar o descubrir ese tipo de ayuda. Como es de suponer estos controles del Comité no se dieron, o se hicieron los sordos y los ciegos, cuando el transporte de mercancías y de personal era para la España de Franco. Resulta curioso observar cómo el Comité hace un gran esfuerzo por detectar ese supuesto transporte de mercancías para la España republicana en barcos italianos, en los que mantenían una línea «regular», esto es, permanente con la España de Franco, y a los que permitían sin ninguna objeción todo tipo de transporte siempre que fuera para los nacionales, y sin embargo fuera tan severo con el comercio con la República. Esto nos lleva a la conclusión de cómo eran los modos y las maneras de funcionamiento de este Comité de No Intervención que tanto daño causó a la República y en manos de quien estaba su control, haciendo y deshaciendo a su antojo, en función de sus intereses militares y políticos. Una muestra más de la subjetividad del Comité y de quien dependía su control.
La política de no intervención favorecería a la larga a los rebeldes franquistas, que no se vieron acosados como la Republica por el bloqueo de sus costas, y la progresiva incorporación de nuevos territorios a la España nacional permitiría también una correspondiente adaptación a las estructuras productivas, mientras que la República cada vez se encontraba con mayores dificultades tanto de producción como de importación de los productos que más necesitaba para su alimentación como para su industria bélica. Será en estos momentos cuando el contrabando y la burla a los controles del comité se agudizarían con mayor intensidad, y cuando los buques italianos verían la oportunidad de aumentar sus negocios colaborando con la República en el transporte de las mercancías que ésta más necesitaba. Se iba a producir un doble juego, y barcos italianos serían los que realizarían los transportes de grano, de azúcar o de material para la industria bélica de la República.
De mi libro:
CREDERE, OBBEDIRE, COMBATTERE, Fascistas italianos en la Guerra Civil española.
Edit. Mira Editores, Zaragoza 2007. España
07/01/2013 19:55.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.
| Blog ciudadano realizado con Blogia 2.0 | Suscríbete: RSS | Administrar