FRANCO Y MUSSOLINI: ¿ARMAS QUÍMICAS?

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Las armas secretas de Mussolini en España. Franco y
Mussolini quisieron emplear armas químicas:

Morten Heiberg ha reconstruido con detalle la tentativa de
emplear armas químicas italianas por el
bando franquista. Los italianos y españoles la conocía ya de sobra por haberlas
empleados en sus guerra coloniales (Abisinia y Maruecos) y valoraron seriamente
la posibilidad de usarlas contra los republicanos españoles, tanto Mussolini
como Franco concebían la guerra química como una solución barata a sus
ambiciosos planes militares, dice Mortenn Heiberg. Franco haría un gran pedio
al Duce para responder a un supuesto ataque químico republicano en el frente de
Zaragoza en octubre de 1937. El dictador italiano envió gas tóxico a España,
pero este se quedó custodiado por el CTV. Su falta de uso obedeció a varias
razones, ninguna humanitaria, esencialmente la falta de datos de reservas
enemigas ante represalias o una eventual escalada bélica, vulnerando el
protocolo de Ginebra que prohibía u uso, si ello se huera llevado a efecto,
además de la complejidad de entrega y control del gas tóxico.

La investigación de un periodista italiano da cuenta de que
el fascismo desarrolló un ltal y ambicioso programa de armas cargadas co virus
y que lo ensayó con los republicanos, es lo que se recoge en libro titulado “Veleni di Stato”, venenos de
estado, del periodista Gianluca de Feo, redactor jefe de la vista italiana
L’Espresso. Reconstruye la historia terrible y sistemáticamente silenciada por
lo políticos, historiadores y militares. Entre 193 y 1945, el laboratorio
microbiológico de Celio, situado en el sótano de apariencia inocente a dos
pasos del Coliseo romano, experimentó y produjo a gran escala armas químicas y
bacteriológicas de efectos letales. Benito puso en marcha un plan genocida y
planteó construir 46 planas químicas y destilar 30.000 toneladas de gas
anuales. Documentos del National Archive
de Londres, informes de inteligencia, actas de reuniones de gobierno,
intervenciones privadas de Churchil, el periodista ha calculado que el régimen
fascista de Mussolini produjo entre 12.500 y 23.500 toneladas de gas letal cada
año durante la II Guerra
Mundial. El régimen fascista experimentó y produjo además armas todavía más
infames y monstruosas: bacteriológicas. Virus y bacterias trasformadas en
bombas. Un grupo científico guiados por el veterinario Morsell, y apodado El
Doctor Germen, incubó decenas de virus raros
de eficacia altísima en el laboratorio. Según dice D Feo, la idea era
“diezma las poblaciones de las ciudades enemigas con pestilencias e todo tipo,
ántrax, tifus, peste amarilla, aviaria y otras enfermedades como la peste
bubónica, nebulizando ratas y pájaros, o la brucelosis humana, no mortal pero
fácilmente trasmisible por los animales, o el bacilo de Whitmore, co una
elevada virulencia, fácil de cultivar y altísima mortalidad humana; igualmente
varias formas e antivirus difíciles de producir en gran cantidad como la fiebre
de los papagayos, el afta epizoótica o el tifus, que es factible de esparcir a
través de parásitos lanzándolo con aviones do difundiéndolo con saboteadores.

En los documentos que encontró De Feo, hay uno que hace
referencia a la guerra de España. Se trata de un escrito fechado el 3 de agosto
de 1944, muestra que Mussolini no se
conformó con hacer experimentos teóricos, ni con mandar miles de soldados en
apoyo al genera Franco junto a un potente arsenal bélico, sino que probó sus armas bacteriológicas en la guerra civil
española. El secreto fue revelado por un
célebre médico y científico, Ugo Cassinis, a un pequeño grupo de
investigadores estadounidenses enviado a Italia para interrogar a los italianos
que colaboraron con el Eich alemán en la intervención d las armas finales de
Hitler.

En su casa de Roma, Cassinis, máximo responsable del Hospital
Militar de Celio y dlos laboratorios secretos de Mussolini entre 1939 y 1942,
confiesa que el ejército italiano había llevado a cabo un ambicioso programa de
armas químicas y bacteriológicas y que había lanzado esporas del virus del
tétano contra la población republicana. No hay demasiados detalles sobre esta
información n indicaciones sobre fecha o lugares. Señala que las bacterias se
extendieron sobre el terreno para intentar contagiar el tétano al enemigo, y
añade que cree que los resultados no
fueron alentadores, pero admite que no tuvo n conocimiento definitivo sobre eso
e indica que las tropas italianas había sido inmunizadas contra el tétano.

Además de citar el bacilo utilizado, Cassinis aportó otros
datos. Habló de esporas mezcladas con glass particle, partículas de
cristal, un método utilizado todavía hoy, sala De feo para alargar la vida de
gérmenes y vacunas, que es la aproximación ideal pa construir una bomba
bacteriologicamente experimental.

Cassini confirmaría el único acto de guerra bacteriológica
registrado nunca en Europa y sumaría puntos tanto a la barbarie insaciable de
Mussolini como al carácter de laboratorio y campo de pruebas del conflicto
bélico español. El coronel Morselli
negaría rotundamente ante los aliados que hubiera utilizado el tétano y definió
esas afirmaciones de Cassinis como ridículas.
El Doctor Germen no era ningún ingenuo, se había adherido a la república de Salo y era
prisionero de los aliados, y tabique las armas bacteriológica estaban prohibidas
por las convenciones internacionales, y por tanto experimentar con ellas no era
un crimen, usarlas para contaminar a los
españoles sí, había un motivo claro para mentir.

Algunos historiadores italianos y españoles coinciden en dar
crédito al documento inédito como al contexto y a la interpretación que hace De
Feo, y así lo confirma también Lucio Ceva, de la universidad de Pavía: “los
fascistas eran capaces de cualquier aberración. Eran una banda de delincuentes,
sólo mitigada por la desorganización, de intenciones muy pérfidas. Ya había
utilizado antes gases tóxicos en Etipia….., sabemos además que Mussolini envió
también a España armamento químico, aunque parece que finalmente no fue
utilizado”.

Julián Casanova por su parte señala que el hallazgo del documento
secreto en el archivo de Londres es “importante y novedoso y debe ser
completado con investigaciones que analicen por ejemplo la incidencia del
tétano en los lugares onde hubo tropas italianas”.

De Feo señala que “las ojivas llenas de esporas debieron ser
lanzadas con artillería ligera”, y recuerda que en la zona republicana el
tétano llegó a representar una verdadera emergencia. “Hubo incluso recogidas de
fondos para comprar sueros protectores organizados por los sindicatos en
Irlanda y en Francia”.

Gabriel Cardona explica que el episodio “tendría mucha
relevencia2 porque apoyaría una tesis bien documentada: Mussolini quería acabar
la guerra civil él mismo lo antes posible, ya que el coste político era cada
vez más alto y veía como Franco no tenía ninguna prisa”.

De Feo menciona algunos ataques químicos en la guerra
española. El historiador inglés Kim Colema, en su Historia de la guerra
química, citó una ofensiva republicana en Guadalajara, agosto de 1936,con
granadas lacrimógenas y una posterior represalia franquista sobre Madrid con
proyectiles asfixiantes.

Mederma, experto holandés en armas químicas, probó que
Italia entregó a los nacionales municiones con cabezas cargadas de gas, extremo
que confirmó en los años noventa el propio Alto Estado Mayor italiano (Alberto
Rovighi e Filipo Stefani, la partecipazione italiana alla Guerra civile
spagnola, Uffcio Storico dello Stato Maggiore dell’Esercito, 1992). Este libro
da carácter oficial a la prsencia de diversas compañías químicas entre la
masiva expedición de los tres ejércitos y camisas negras enviados por
Mussolini.

Ugo Cassinis, reputado médico y fisiólogo, parece fiable. El
Galeno sent´ño ls bases de La medicina deportiva italiana y fue e impulsor Del
método antdopaje que utiliza aún hoy el CONI italiano. Cassinis se alistó l
fascio en 1925 y según dice De Feo, “fue un oficial muy bien valorado por los
jerarcas hasta 1942 año en que fue apartad del cargo de director del Hospital
de Celio por ser demasiado liberal a la hora de conceder bajas médicas a
los oficiales destinados en el frente.
Esto les sirvió a los aliados para creerle. Además de médico, había sido el
número uno e las estructuras del Celio, nunca tuvo palabras de crediticias
hacia Mussolini y no había motivo de sospechar de su fidelidad al Duce. El laboratorio secreto
había dependido normalmente de él, y o es fácil que nadie le hubiera mentido
sobre el ataque en España.

El tétano, señala De Feo, fue uno de los primeros virus
explotado con fines bélicos. Los responsables y artífices del programa fascista
estaba compuesto por cinco persoas. Ugo REitan, el profesor que desde 1932
dirigió la estrategia de guerra bacteriológica llamada Operación Epidemia; el
citado coronel Giuseppe Morselli, conocido como Doctor Germen, que desde 1934
había guiado los experimentos sobre el terreno en Africa; FaustoVaccaro, el
oficial que construyó la maquinaria para esparcir los virus: el general
retirado Loreto Mazzetti, antiguo número uno del hospital de Celio donde se
hacían las investigaciones; y el general Ingravalle.

Tras el final de la guerra mundial, to Edmundo intentó
deshacerse del material químico almacenado sin dejar huellas. De Feo revela que
todos los mares de Italia están llenos de bombas químicas: italianas, alemanas
y americanas. Una planta en Civitavecchia guarda todavía miles de cilindros de
cemento con veneno dentro.

12/05/2013 18:29.

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gravatar.comAutor: mad

http://www.youtube.com/watch?v=WLYa44fuE-c

Fecha: 11/01/2014 13:36.


gravatar.comAutor: Rafael

Un artículo muy interesante sobre algo muy poco conocido de la historia.Sólo quisiera preguntarte una cosa y es si puedes recomendarme lecturas relacionadas con este tema.También tengo un blog de historia y quiersiera investigar sobre este asunto.Un saludo

Fecha: 07/09/2014 11:18.


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