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RODEN, lugar de historia y memoria de la guerra civil

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            RODEN, LUGAR DE HISTORIA Y DE MEMORIA

            Rodén es una pequeña localidad de la provincia de Zaragoza, ahora perteneciente al ayuntamiento de Fuentes de Ebro, en la carretera que va desde esta localidad a la de Mediana de Aragón. Su cerro aparece coronado por la iglesia de San Martín y los restos del castillo de los “moros”, ofreciendo una monumental silueta que cobija sobre la ladera las ruinas de un pueblo que murió con la guerra civil española y que no aparece en los libros de historia. Sufrió la barbarie de la guerra, y al igual que Belchite, Corbera d’Ebre o Gajanejos, fueron tantos los destrozos sufridos que el programa de Regiones Devastadas decidió no  reconstruirlo para su recuperación, optando por  hacer un pueblo nuevo al lado.

            Según la versión oficial, no hubo bombardeos que lo destruyeran. Cuando llegó el ejército republicano sus casas fueron abandonadas por los vecinos que huyeron hacia El Burgo de Ebro y hacia Zaragoza, y, aprovechando el abandono, sus casas fueron desmontadas: vigas, puertas, ventanas, mobiliario, sirvieron para  ser utilizadas en las trincheras del frente próximo a Belchite, para hacer parapetos y vivacs para los soldados, a unos 28 kilómetros de esta localidad. Una versión  no muy convincente, pues según documentos que van apareciendo sí que sufrió los bombardeos de la artillería y ataques de la aviación. La línea de trincheras que rodea el Cabezico de la Horca, al lado del yacimiento íbero y frente al pueblo de Roden , hace pensar en un punto estratégico en la defensa del valle del río Ginel, en el camino a seguir desde el valle del Ebro hacia Mediana y  Belchite.

            Lo cierto es que durante unos años las gentes que regresaron al finalizar la guerra vivieron como pudieron en un pueblo destrozado, sin agua, sin  luz, con las casas, cuadras y bodegas hundidas,  hasta que el programa de Regiones Devastadas decidió no recuperarlo ni rehabilitarlo por el mal estado en que había quedado, construyéndose un pueblo nuevo en la parte baja de la ladera del pueblo.

            Actualmente, como  fantasmas de la nada, los cascotes  cubren sus calles bajo la sombra de la torre  de San Martín y de su derruido castillo. Casa hundidas cubiertas por el misterio de la niebla otoñal que las envuelve para preservar lo que ya no queda, pero que nos imaginamos. Paisaje de guerra, triste, no abandonado pero deshabitado, paisaje de ruinas y de violencia. El recuerdo de lo que fue y el por qué llega a ser lo que es sigue muy presente al recorrer sus laderas. Sus actuales vecinos, descendientes de aquellos a los que la violencia les obligo a huir,  han querido mantener con orgullo viva su historia junto a la falda del cerro, al lado de lo que fue, manteniendo vivos el recuerdo y la esperanza de que su viejo pueblo sea para el futuro una lección viva de historia para que nadie la olvide.

            El Gobierno de Aragón ha tenido una gran iniciativa, iniciar el proceso para que sea considerado Bien de Interés Cultural, BIC, en la categoría de sitio histórico, como “uno de los más importantes lugares de la memoria relacionada con la contienda”. La asociación “Apudepa” y la asociación “Torre de Rodén” con su gran labor de conservación  y puesta en valor están contribuyendo a ello.

 

Dimas Vaquero Peláez

            RODEN, LUGAR DE HISTORIA Y DE MEMORIA

            Rodén es una pequeña localidad de la provincia de Zaragoza, ahora perteneciente al ayuntamiento de Fuentes de Ebro, en la carretera que va desde esta localidad a la de Mediana de Aragón. Su cerro aparece coronado por la iglesia de San Martín y los restos del castillo de los “moros”, ofreciendo una monumental silueta que cobija sobre la ladera las ruinas de un pueblo que murió con la guerra civil española y que no aparece en los libros de historia. Sufrió la barbarie de la guerra, y al igual que Belchite, Corbera d’Ebre o Gajanejos, fueron tantos los destrozos sufridos que el programa de Regiones Devastadas decidió no  reconstruirlo para su recuperación, optando por  hacer un pueblo nuevo al lado.

            Según la versión oficial, no hubo bombardeos que lo destruyeran. Cuando llegó el ejército republicano sus casas fueron abandonadas por los vecinos que huyeron hacia El Burgo de Ebro y hacia Zaragoza, y, aprovechando el abandono, sus casas fueron desmontadas: vigas, puertas, ventanas, mobiliario, sirvieron para  ser utilizadas en las trincheras del frente próximo a Belchite, para hacer parapetos y vivacs para los soldados, a unos 28 kilómetros de esta localidad. Una versión  no muy convincente, pues según documentos que van apareciendo sí que sufrió los bombardeos de la artillería y ataques de la aviación. La línea de trincheras que rodea el Cabezico de la Horca, al lado del yacimiento íbero y frente al pueblo de Roden , hace pensar en un punto estratégico en la defensa del valle del río Ginel, en el camino a seguir desde el valle del Ebro hacia Mediana y  Belchite.

            Lo cierto es que durante unos años las gentes que regresaron al finalizar la guerra vivieron como pudieron en un pueblo destrozado, sin agua, sin  luz, con las casas, cuadras y bodegas hundidas,  hasta que el programa de Regiones Devastadas decidió no recuperarlo ni rehabilitarlo por el mal estado en que había quedado, construyéndose un pueblo nuevo en la parte baja de la ladera del pueblo.

            Actualmente, como  fantasmas de la nada, los cascotes  cubren sus calles bajo la sombra de la torre  de San Martín y de su derruido castillo. Casa hundidas cubiertas por el misterio de la niebla otoñal que las envuelve para preservar lo que ya no queda, pero que nos imaginamos. Paisaje de guerra, triste, no abandonado pero deshabitado, paisaje de ruinas y de violencia. El recuerdo de lo que fue y el por qué llega a ser lo que es sigue muy presente al recorrer sus laderas. Sus actuales vecinos, descendientes de aquellos a los que la violencia les obligo a huir,  han querido mantener con orgullo viva su historia junto a la falda del cerro, al lado de lo que fue, manteniendo vivos el recuerdo y la esperanza de que su viejo pueblo sea para el futuro una lección viva de historia para que nadie la olvide.

            El Gobierno de Aragón ha tenido una gran iniciativa, iniciar el proceso para que sea considerado Bien de Interés Cultural, BIC, en la categoría de sitio histórico, como “uno de los más importantes lugares de la memoria relacionada con la contienda”. La asociación “Apudepa” y la asociación “Torre de Rodén” con su gran labor de conservación  y puesta en valor están contribuyendo a ello.

 

Dimas Vaquero Peláez

05/12/2016 19:00.

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