12/06/2006

Un anuncio en un escaparate.

Siempre había temido el momento de no poder decir hasta mañana a sus compañeros de trabajo. Se imaginaba la jubilación como algo, además de lejano, hueco y sin sentido: el final de la vida útil. El trabajo había llenado su existencia, mucho más que la familia fracasada.

Nada más cerrar la puerta, sintió que el corazón palpitaba de manera diferente. En su memoria se iban atropellando los buenos y los malos momentos de aquellos cuarenta y dos años. En el bolsillo de la americana, el reloj grabado con el nombre de la empresa, una fecha y un agradecimiento, también dejaba sentir sus latidos.

Ya en la calle, contempló los edificios que se elevaban hacia un cielo plomizo, y la acera y los coches y las personas que caminaban aceleradas, siempre con asuntos tan urgentes y tan importantes. Tan vitales.

A pocos pasos del portal que acababa de abandonar para siempre, se quedó mirando un cartel que le hizo enderezar la espalda y abrir una sonrisa:

CURSO DE DIBUJO Y PINTURA
Abierto plazo de matrícula
Precios especiales para niños y jubilados
.
Imagen: "La alegría", de Albert Rafols Casamada (1998).
Acrílico sobre lienzo. 200 x 200 cm. Galería Joan Prats.

 


12/06/2006 16:25 Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar.

10/06/2006

Oscuridad.

No entendía la oscuridad de aquella habitación. Comprobó una y otra vez que la lámpara funcionaba correctamente, y aumentaba esperanzado la potencia de las bombillas. Las almacenaba en el alféizar de la ventana, con la confianza de que algún día cumplirían honrosamente la función que se les había encomendado.

Nunca llegó a darse cuenta de que aquella habitación había clausurado hacía mucho tiempo su ventana y sus recuerdos. Y también sus esperanzas.

Imagen: "Bombillas", de Velina Ivanova.
10/06/2006 10:13 Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar.

05/06/2006

Imágenes de Nueva York.

Al palomo le gusta pasear por las calles mojadas de lluvia, merodear mercados de frutas, de pescados o de flores, pararse junto a los músicos y los mimos callejeros. El palomo se siente cada día más urbano, y en sus paseos mañaneros piensa siempre en Nueva York.


"Side Street Blues". Amaya Gurpide

Ahora descubre a Amaya Gurpide y a Jennifer Fairbanks. La primera es de Pamplona, la segunda de Kentucky. Las dos son pintoras que han tomado sus bártulos y han salido a las calles de Nueva York para recoger en sus óleos y sus lienzos el color, el brillo, incluso el aroma, el olor, el sonido... la vida, en definitiva, de la gran ciudad.


"Twilight in Little Italy". Jennifer Fairbanks

Su exposición se titula "New York Times", momentos de Nueva York. Una visión llena de color de la gran manzana, en la que reflejan con trazos firmes la gente, los gestos, los coches, las casas, el paisaje urbano. Algo más que una fotografía. Porque el pincel no retiene un solo instante, sino la suma de infinitos instantes tan leves que constituyen, paradójicamente, un único instante.


"The Wonder Wheel". Amaya Gurpide


"Express to Coney Island". Amaya Gurpide

Chinatown bajo la lluvia, el Soho al atardecer, los sintecho, los rostros cansados del metro, los trabajadores que cargan y descargan, los grafitti, los faros de los coches reflejados en los charcos, la feria con su noria, con sus atracciones, con sus puestos de dulces, desierta por la lluvia. Los rascacielos adormecidos al fondo, como testigos mudos del bullicio de una ciudad multirracial, multicultural, múltiple en sí misma.


"View from Manhattan Bridge". Jennifer Fairbanks

Contemplar las pinturas de estas dos artistas es dar un paseo por las calles de Nueva York. Y el palomo parece estremecerse porque cree estar, por fin, en Manhattan.


"View of Delancy". Jennifer Fairbanks

05/06/2006 19:50 Enlace permanente. Tema: Pintura. No hay comentarios. Comentar.

04/06/2006

El arte de la seducción.

  • En la página 64 le habían desvelado una técnica que le permitiría aproximarse a una mujer hermosa de un modo totalmente calmado y relajado, para que pudiera comportarse y hablarle con confianza.
  • En la página 107 le habían dado las claves para hacer que su personalidad resultase interesante para las mujeres.
  • En la página 145 le explicaban los siete motivos principales por los que una mujer te dice que tiene novio y por qué no debería importarte lo más mínimo, para más adelante, en la página 150, neutralizar el hecho de que ella tenga novio y convertirlo en una oportunidad para proyectar una atractiva personalidad magnética y carismática de uno mismo.

Llegado a aquel punto, aburrido y abatido, decidió dejar el libro "La ciencia de la seducción" sobre la mesita, limpiar con el esmero de siempre su calzado y bajar a tomar una copa.

Sin darse cuenta, sin pretenderlo, posó su zapato negro en el reposapiés de la banqueta de ella.

Ella había decidido no continuar esperando, pagar su café y olvidarle para siempre, cuando sintió junto a su zapato rojo un imán que le impedía levantarse. Y, llamando al camarero con un gesto leve, sintiendo que el estremecimiento ya alcanzaba la rodilla, pidió otro café.

Imagen: "Ligue", de Tomás Taure.

04/06/2006 20:44 Enlace permanente. Tema: Narraciones. Hay 3 comentarios.

03/06/2006

El miedo.

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El jefe que le estaba despidiendo despiadadamente podría tener la edad de su hijo.

Íntimamente pensaba que eran superiores los valores de la fidelidad a los de la productividad; y los de la felicidad, a los de la competitividad. Pero éste ya no era el mundo en el que él creció.

Se marchó a su casa y, en el camino, compró un ramo de rosas para ella.

Imagen: "Arrebato del miedo III" (1939), de Paul Klee.

03/06/2006 11:56 Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar.

29/05/2006

Espejos en el camino.

Es interesante (saludable, necesario...) mirar las cosas desde otra perspectiva. Yo intento hacerlo desde la mirada del vuelo del palomo.

Mirar la vida: con mil miradas, para hallar la diversidad, los contrastes, la diferencia, las sombras, las luces...; mirarse a uno mismo: con una sola mirada, para encontrarme con la coherencia.

Los espejos no están sólo para que nos miremos a nosotros mismos. Veremos siempre una imagen invertida: los demás no nos ven así.

Miro mi reflejo en el reflejo de un espejo y entonces veo mi imagen real. Y, a pesar de ello, seguirá siendo un reflejo. Y eso no es bueno ni malo. Sólo es diferente.

También podemos mirar la vida en sus reflejos, y tendremos de ella una visión distinta. Descubriremos, tal vez, pequeños detalles que jamás supimos percibir.

Pablo Cobos es un fotógrafo de Santiago de Compostela que nos invita a dar un paseo por la monumental ciudad pero desde una perspectiva nueva e inesperada: el reflejo en los charcos de la lluvia.

Nacido en 1975 en la capital gallega dice que la lluvia en Santiago es arte. Y quiere con sus imágenes retratar "la belleza de las piedras graníticas, el inmenso enlosado pétreo que compone las calles del casco histórico convertido en lienzos luminosos por un agua, hoy, más que milagrosa".

"Entre las nubes y la tierra se levanta imponente Santiago de Compostela, donde los granitos enlosados de su suelo y la lluvia incesante nos envuelven en una bohemia de poético sentido existencial.

Al final, sólo queda el paseante admirando arquitecturas que cada año son un siglo más viejas; al final sólo quedan las piedras con su sábana de agua. Al final todo es un reflejo."

El palomo detiene el vuelo y picotea los brillos sobre la piedra, y los llena de color. No porque crea que son diamantes, sino porque sabe que son gotas de agua.

Fotografías de Pablo Cobos. 

29/05/2006 18:37 Enlace permanente. Tema: Fotografía. No hay comentarios. Comentar.

28/05/2006

No eran tan maravillosos aquellos años.

El hermano prefecto daba a diestro y siniestro, sin contemplaciones, sin miramientos. Lo pude comprobar el primer día de clase en aquel colegio inmenso.

En el patio de recreo se congregaban casi mil niños, sólo varones, desde primero de primaria con su griterío, carreras y algarabía, hasta sexto de bachiller, circunspectos, con americana, camisa blanca y corbata.

Cuando el hermano prefecto tocaba el silbato por primera vez, los casi mil niños se colocaban en ordenadas filas, cada uno con su grupo, frente a su hermano o su profesor.

El segundo toque de silbato del hermano prefecto dejaba al instante aquel patio en un terrible y absoluto silencio. Recuerdo que fue aquélla la primera vez que mis piernas temblaron.

Con el tercer toque de silbato, la primera fila se ponía en marcha hacia las aulas. Apenas el ligero sonido de los pasos de casi mil niños lograba ocultar el silencio que reinaba en el patio. Las filas atravesaban las calles Ripa y Supervía para ser engullidas por la puerta trasera del colegio, en la calle Ram de Viú, y distribuídas en oscuras aulas, donde sólo la sonrisa de don Manuel, el de dibujo, daba a aquellas miradas infantiles algo de comprensión, consuelo y afecto.

No eran tan maravillosos años. La sotana del prefecto era negra, como después lo sería la pasta de mis primeras gafas.

Fotografía: Colegio La Salle Gran Vía, en la calle Santa Teresa de Zaragoza.

28/05/2006 10:57 Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar.

24/05/2006

César Galicia: la mirada precisa.

El palomo miope sobrevuela la ciudad pretendiendo captar los movimientos de la vida y retenerlos en su retina alejada. Muchas veces le gusta posarse sobre el suelo para ver de cerca y con detalle todas esas cosas que rodean nuestra existencia.

Recuerda entonces la pintura precisa de César Galicia.

Si la fotografía retiene la imagen capturada en una milésima de segundo, la pintura de César Galicia (Madrid, 1957), tan ligada a la fotografía, retiene la sucesión imperceptible de infinitas milésimas de segundo y, de esta manera, los brillos que dan vida y movimiento a sus obras se convierten en imágenes que no pueden dejar indiferente al observador.

César Galicia empezó estudiando Derecho y continuó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, al mismo tiempo que realiza cursos de urbanismo. Todos estos conocimientos le serán más tarde de gran utilidad para captar paisajes de obras, ciudades, pequeños detalles de lo cotidiano, en fin, lo que quiere, con una precisión sorprendente.

Amplía sus estudios en Estados Unidos, donde experimenta con el hiperrealismo. Su primera exposición individual la realiza en la Galería Staempfli de Nueva York, y en esa ciudad establece su residencia.

Hoy está considerado como uno de los artistas que mejor ha sabido evolucionar el hiperrealismo americano.

"Mi verdadera vida se encierra en mi estudio. Allí es donde yo, ajeno al mundo exterior, transformo en formas y colores mis sentimientos; me embriago con esencia de petróleo, trementinas, y otras mezcolanzas. [...] Mi lenguaje estético puede parecer agresivo, incluso extravagante, y quizás la visión de mi obra pueda propiciar alguna confusión óptica al espectador, pero nunca nadie podrá decir que no forma parte de mi vida interior, de mis convicciones más profundas, estando seguro que el público sabrá absorber su esencia, proporcionándole el disfrute de una experiencia de gran intensidad emocional." César Galicia en Enfocarte.

Pero sus obras también transmiten lo que alguien ha dado en llamar la mística urbana, encontrando la belleza en los graffiti de los muros, en las esquinas de las calles, en los objetos abandonados, donde descubre simultáneamente desolación y libertad.

Su extraordinario dominio de la técnica le permite reconstruir minuciosamente la apariencia de la realidad, poniendo la máxima dedicación en los brillos, las texturas y los colores de objetos comunes.

Y el palomo miope reconoce en ellos la misma vida.

24/05/2006 20:49 Enlace permanente. Tema: Pintura. No hay comentarios. Comentar.

22/05/2006

Hombre y mujer.

Eran dos peones en la partida de ajedrez. La reunión no fue un éxito: demasiados puntos discordantes. Fueron muchas horas de pelear con uñas y dientes. Demasiadas palabras fríamente aprendidas.

No hubo más que tensión durante toda la tarde: reproches empresariales, alguna palabra subida de tono, muchas miradas acusadoras, algún comentario hiriente, casi agresiones verbales, casi insultos personales.

Al filo de la medianoche, un sentimiento de culpabilidad obligó a ella a invitarle a una copa en la cafetería del hotel. El fracaso en la negociación era el fracaso de los dos.

A partir de aquel instante, ya ninguno se sintió obligado a nada. Amaneció en la habitación del hotel:

- "Al menos no dejes que me vaya sin desayunar."

Fue hasta un fracaso personal.

 

Fotografía: Hotel "Reino de Aragón". Zaragoza.
Imagen: "Hombre y mujer", Edvard Munch. 1898.

22/05/2006 16:09 Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar.

21/05/2006

En el andén.

Cuando era joven, su padre se empeñaba en llevar la maleta y se la daba a través de la ventana del compartimento de segunda clase.

Se quedaban largo rato mirándose, y sólo cuando el tren echaba a andar surgían palabras atropelladas.

El padre se quedaba inmóvil hasta que el tren desaparecía. Y el hijo observaba que esa inmovilidad era común a todas las personas que poblaban el andén.

Ahora él lleva la maleta, porque ahora él es el padre.

Pero sólo pueden bajar los pasajeros. Él se tiene que conformar con quedarse al pie de las escaleras mecánicas y ver cómo el hijo entra en el tren de alta velocidad.

Hay distancia desde donde se encuentra, y las ventanas reflejan la luz, impidiendo distinguir el interior. Saluda con la mano porque sabe que el hijo lo está mirando.

El tren echa a andar. Y ahora, sintiéndose ya un poco viejo, recuerda todo aquello que tenía que decirle. Aquello que le decía su padre: cuídate, escribe cuando llegues...

Y lo que probablemente pensaba: "Intenta ser feliz".


Imagen: "Despedida" (1914), de August Macke.
Fotografía: Estación Zaragoza - Delicias.
21/05/2006 23:13 Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar.
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