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La calle es el espacio público donde se relacionan y encuentran los habitantes de una ciudad. Las calles no son meros viales del tránsito automovilístico. Una calle con gente y con actividades es la mayor garantía de una convivencia óptima y segura. No parece ser esta la visión del Ayuntamiento de Zaragoza, que pretende crear una Ordenanza llamada
“Fomento de la convivencia ciudadana y Protección del Espacio Público”, destinada a limitar, impedir y sancionar cualquier acto que se realice de forma espontánea por los vecinospolítica neo-conservadora aplicada en Zaragoza
Consideramos incívica la conducta del Ayuntamiento de Zaragoza, y no la de la ciudadanía, al pretender provocar miedo y alarma, creando una cortina de humo sobre los verdaderos problemas de los vecinos. Un gobierno que apuesta por un modelo urbano extensivo, de grandes centros comerciales y de espacios públicos privatizados, eliminando el tejido social y comercial tradicional que fomenta el respeto entre las personas y su entorno. Consideramos incívico a este Ayuntamiento al poner en el punto de mira a las entidades ciudadanas, las máximas interesadas en promover conductas armónicas y enriquecedoras en el espacio público con sus actividades.La Ordenanza Incívica considera falta grave:
“Las reuniones o concentraciones en la vía pública, espacios de tránsito o zonas verdes para hacer actividades recreativas (con o sin ingesta de alcohol)”. Con lo que cualquier actividad en el espacio público puede ser impedido y sancionado. ¿Para qué existe la calle entonces? Además se consideran incívicas las siguientes conductas:
“Repartir octavillas, pegar carteles o pegatinas, colocar pancartas en los balcones, o las acampadas en vía pública sin autorización”.
Artículos especialmente dirigidos a criminalizar a los movimientos sociales.
“Jugar, patinar, comer y beber (excepto si se hace en las terrazas de los bares), actos lúdicos como malabares, teatro o arte (fuera de los locales reservados a tal efecto), tender la ropa,...” . Y un sinfín de conductas cotidianas y no perjudiciales.
Destaca la elevada cantidad de las multas: falta leve hasta 750 € (el salario mínimo interprofesional es de 600 €) y la grave hasta 1.500 €. También es reseñable la voluntad de exigir fianza para organizadores de actos en la calle, lo que limita la libertad de expresión y el libre uso del espacio público a la capacidad económica de las personas o colectivos que pretendan organizar actividades sociales, culturales y políticas.
Esta ordenanza hace sospechosos a los ciudadanos, criminaliza la pobreza, y persigue claramente la actividad social y política en esta ciudad. Esta ordenanza elude la voluntad de solucionar las causas que generan los conflictos.
Autor: ciudadana
Fecha: 11/02/2008 22:04.
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