Dos obras de
Son parte de la exposición en el Torreón de doña Blanca, en Albarracín. Mi padre hizo la Guerra Civil allí, con 18 años; en su paredes de la base, fusilaban; doña Blanca es un leyenda de opresión y falta de libertad; el torreón tiene un cementerio en su base. Todo eso fue el punto de partida. Una torre abierta se convierte en una cruz: redención y castigo. Por ahí caminé. Las obras referentes a la torre estaban realizadas en hierro de oxidación contralada, trabajados por mí y con la ayuda de Raúl Sanz. Para "hablar" de doña Blanca utilicé telas: gasas, lonas...
Las obras que acompañan a estas líneas son "La redada nocturna" y "Sangre de hermanos 36/39". La pimera supone el momento nocturno en el cual doña Blanca echa la red para capturar almas que llevar a sus pies.
30/10/2007 01:02 Enlace permanente.

