De Aguayo

20071124162453-con-nuestro-amigos-la-rabia-de-fermin-aguayo.jpgEsta es la que dediqué a Fermín Aguayo, miembro del “Grupo Zaragoza” (Lagunas, Laguardia y Aguayo), pionero del arte no figurativo en Zaragoza y en España. Eran los finales de los años 40. Aguayo había venido a Zaragoza huyendo del horror que había dejado en Burgos. Lo acompañaba un hermano, disminuido mentalmente, que fue acogido por una familia de Fuentes de Ebro, con la que vivió hasta su muerte. El resto de la familia Aguayo había muerto en la Guerra Civil. Aguayo llevaba la rabia en el corazón. Se liberó con la pintura, volcó en ella toda su amargura. Se ve en los cuadros que estuvieron en la cafetería Trébol, en la esquina de San Ignacio de Loyola con Constitución y que provenían  de un bar/tasca situado en la calle Heroísmo. A cambio de pintura la daban de comer. Los lienzos llenos de ciervos, recibieron esos trazos negros, rotundos. Me contó el dueño del Trébol, como había veces que subía con la manga de la chaqueta desgarrada porque la había usado para extender la pintura. Esta pintura que hice la titulé “La rabia de Fermín Aguayo”. Su encuentro con Santiago Lagunas y Eloy Laguardia fue un detonante positivo. Su marcha a París, un encuentro con otro tipo de pintura, más amable, más controlada, menos auténtica. Salvo la “Grand Boucherie”, lo demás me interesa menos que su etapa hasta el 54.
24/11/2007 16:24 #.

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