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01/11/2007
El nido de muchos artistas.

Este fragmento de patio, pertenece al palacio del obispo Ortal. Eran los tiempos en los que allí tenían su estudio Alejandro Molina, Ángel Aransay, Gregorio Villarig, el Colectivo de Artistas Plásticos donde estaban Cano, Mariano Viejo, Enciso, Abrain, Salavera, Estella, Larroy y José Luís Tomás. En el arranque de las escaleras ensañaba un grupo de música y durante algunos domingos, cuando a la plaza Santa Cruz acudían artistas en formación, pero ya destacados, en este patio se colgaban cuadros de los inquilinos de los estudios. Vean como, entre desconchón y apaño, se veían arcas del patio, el contraluz de la columna, en primer plano, también era un aviso. Entonces ni se sabía quién fue el obispo Ortal. Foto. G.B.
02/11/2007
La portada de Santa Engracia tras la Independencia
Me parece interesante esta foto. Es la portada de Santa Engracia tras la Guerra de la Independencia. Así se debió quedar entre los ataques de unos y la defensa de otros. Si os fijáis en la puerta, tras ella no hay nada. No está el interior del temploa actual. Tambíen en las hornacinas faltan imágenes. Y el remate superior y las torres, no existen. Tengo alguna más de las idas y venidas del tiempo por Zaragoza. El cubrimiento de Gran Vía para tapar el Huerva o los auténticos leones del Puente de Piedra son algunas de las que meteré en el blog proximamente.03/11/2007
Los leones del Puente de Piedra
Así de pequeños y a la vez hermosos -a la derecha de la foto-, eran los leones del Puente de Piedra de Zaragoza. ¿Mejores o peores a los actuales? Diferentes. Esa diferencia marca el paso del tiempo y los cambios que ha conocido el famoso Puente a lo largo de los siglos al ser una pieza fundamental en la vida de la ciudad. Estos leones, según testimonio oral, fueron llevados a las cercanías de la Academía General Militar. Puede que la degradación de su piedra, terminará con ellos. La datación de la foto tiene que ser entre 1872, cuando se termina la primera torre -en la foto- y 1907 construcción de la segunda, que en aquí no está ni comenzada. Perdonad por el barullo de este blog. Para Reyes me voy a "pedir" una web. Más que hablar de Gonzalo Bujeda, cuenta también las cosas que me interesan. Conocer lo que no he vivido me parece enriquecedor. Hay más fotos que iré publicando -gota a gota- cada día. Saludos.04/11/2007
Una obra mía de 1994
Se llama "La escalera" y formó parte de la exposición "Por la señal" que ofrecía en la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza. Temáticamente, eran temas relacionados con la sequía de ese verano y con mi casa en Peracense, a modo de recuerdo. Estilísticamente trazaba una círculo entre el minimalismo del "Albún blanca" puro trazo, que seguía convertido en signos de un lenguaje primitivo inventado, y ese signo o gesto se llenaba de contenido para hablar de la sequía, evolucionaba hasta la pincelada para contar mi casa y mi entorno. Lo que veís se llama "La escalera". El hueco; la puerta de madera; el vació lo lleno.La plaza de España que pintó Pallarés
Desde luego que entonces no se llamaba plaza de España. Pallares la titula "La fuente del dios del agua" que es la que ahora se encuentra en el Parque Grande. A su vuelta de París, posiblemente de pintar a los Fortuny y otras exigencias. A comienzos del XX, Joaquín Pallares regresa a Zaragoza pinta el techo de Santa Engracia y también y para mí, especialmente una serie de paisajes de Zaragoza tal y cómo era entonces. He localizado 4. Vez esta vista de la actual plaza de España, llena de vida y de realidad, muy lejana a sus "postalitas" parisinas. Es otoño, por la mañana, hace aire -se ve en el cielo- y nos muestra como se absatecían de agua los zaragozanos, en esa especie de foro multiclasista dónde señoritos y menos señoritos se cruzaban. El pavimento traza una cruz, la fuente es el centro. ¿Por eso se llamó "La cruz del Coso"? El resto parece ser tierra y con barrillo entorno a la fuente. Hay otras vistas, desde el Cabezo, por ejemplo, igualmente interesantes y que voy a colocar ahora. Mañana a ver si pongo algo de mi obra anterior, o igualUn coche pasa por el Pilar.
Ni matrícula ni asfalto ni tráfico ni barandillas hacia el río. Todo tierra y algo de polvareda. ¿20 km por hora? Un coche -debió de ser el primero en Zaragoza- pasa por detrás del Pilar junto a la rivera. Un cambio de época y de ciudad.La parte baja de una torre sin terminar. Mañana, en un cuadro de Pallares, verán que los pavimentos no eran mucho más firmes.05/11/2007
Opinad
La encina de "El paso del tiempo"
Este era el cuadro final de la exposición "Con el paso del tiempo". Un árbol con el que recordaba la carrasca de los Tocones de Peracense (1.300 años), era visitado, mirado por dos ramas de jara que hasta ese cuadro habían sufrido una trnsformación, casi una aventura: de la libertad de su vida en el campo, a ser útiles del hombre. Todo el blanco que dominaba el resto de los fondos de los demás cuadros, aquí se había convertido en un color casi expresionista. Quizás quería romper con todo el minimalismo, la frialdad y el concepto del resto de la muestra. Era un final de rabia.Una obra de 1974 "Con el paso del tiempo"
Es una de las obras que presenté sólo en Huesca. Era la historía de una rama de jara desgajada y cómo el tiempo y qué tiempo le hacía cambiar de espacio. Lo resovía en dos cajas invertidas en DM de 60 cm por 30 cm. Cada uno de esos paneles -a la manera de una historia- eran dos tiempos diferentes. La disposición mayoritaria fue una caja al lado de la otra. En tres casos, una estaba bajo la otra, como en este caso. Es la caida de una piedra -primero dibujada, luego real- que en la segunda tabla acababa atrapada por las raíces de una jara. La pintura base era gesso con relieve a base de marmolina en algunas de las obras. Al final esas maderas de jara, recogidas por el hombre, se convertían en lápices de colores; soñaban con volver a ser rama libre, finalmente eran espectadores de un árbol muy colorista.Otra obra de "Por la señal" (1994)
Se titula "Una herida azul y, en la exposición de la escuela inciaba una serie de obras sobre cartón que utilizaban el gesto que en el los cuadros anteriores habían reinventado un lenguaje prehistórico. Aquí, aún el gesto vive con escasa carga semántica, en otras obras inmediatas formaba parte de un lenguaje para contar la sequía de aquel año.El Huerva sin cubrir.
La foto muestra cómo era el comienzo de la Gran Vía con el Huerva al aire. El cubrimiento había comenzado a la altura de Alférez Provisional. Verán a la izquierda el lateral de la entonces Facultad de Medicina. Zaragoza ha tapado sus ríos, lo que en otras ciudades no ha sucedido al integrarlos en el urbanismo como un aliciente más. Aún recuerdo parte del HUerva al aire en el final del paseo de la Constitución, al comienzo de la actual avenida Cesareo Alierta que entonces era una sucesión de campos y de torres.Mirad también en Archivos Octubre/Noviembre
La azada
Obra, también de la exposición de 1994. Es la azada de un huerto, el que tengo en Peracense y a veces he tenido que "luchar" contra las malas hiervas. Aquí es la pincelada, en acrílico, es lo que me importaba.La taza, también de 1994
En mi casa de Peracense, en la habitación del pozo hay un juego de tazas. Esta es una de ellas. Es la fase siguiente al Cachumbo de Julián, está realizada con anilinas. Quien haya trabajado con ellas, sabe que la pincelada es definitiva. Aquí, además del objeto hay un entorno que ayuda a definirlo.El cachumbo de Julián
Esta obra también pertenece a la exposición en la Escuela de Artes de Zaragoza. Representa la estufa de leña que me regaló Julián Bujeda. Dentro de la muestra es la fase en la que los elementos definititorios son mínimos, directos, inmediatos.06/11/2007
"El desplazamiento de las sombras" 1996. Huesca.
Formó parte de las exposicón en Huesca. En otros cuadros que están en está página, cincluyó parte de sus motivos. Estas dos partes tambien representan un paso delo tiempo: del día a la noche, cuando los objetos se convierten en sombras y se desplazan un poco. Mide 60 cm. por 63 cm. El palo de jara, sigue siendo el protagonista. En la parte izquierda, hay rastros de un pequeño desplazamiento de la rama ¿por culpa del viento? ¿por culpa de algún animal que la ha empujado?La Mantería, nuestra Capilla Sixtina

La iglesia que ven y que, posiblemente, nunca hayan visitado, es la Mantería, perteneciente a las Escolapias aunque es el último resto que queda del antiguo convento de los agustinos conservantes. Está en la plazuela de San Roque, en el Coso con Valenzuela. Su interior fue pintado íntegramente por Claudio Coello (1642 - 1693). Pero entre que te restauró y que te me caes, han pasado más de 20 años y aquello sigue cerrado y las pinturas, prácticamente olvidadas. Coello, pintor barroco español, tuvo influencias de otros artistas, incluido Diego Velázquez. Coello es considerado el último gran pintor español del siglo XVII. El edificio comenzó a ser construido en 1663. La datación de las pinturas de Coello es de 1683. Tres años después, Claudio Coello es designado Pintor de Cámara de Carlos II. La decoración de Mantería es una de sus obras capitales. La foto que ven también pertenece a los inicios del XX cuando en ella había culto.
Los baños judíos del Coso.
Están situados en los bajos de una casa del Coso Bajo, esquina con la calle Romeo, frente a San Jorge. Se salvaron, pero están ocultos a la vista del transeunte. En tiempos había que pedirle premiso al portero de la casa, y si quería, te dejaba entrar. No forman parte de la memoria de la ciudad, como tampoco lo estarán muchos de los restos que se han "conservado", más recientemente, también en sótanos. Aunque la foto sea pequéña, por lo menos que sirva de recuerdo. En la zona en la que se encuentran han aparecido restos muy importantes de diversas épocas: la casa romana de la calle Heroismo; las casas, posiblemente, tardo ibérica, de la calle Añón; la terma de la plaza las Eras; los restos escatimados en la calle La Torre, 3... ¿Por qué se llama así? Bueno, mira, aunque sea con lupa, los baños judíos.07/11/2007
Los dos chapiteles de la Torre Nueva

Estas dos fotos pertenecen a la Torre Nueva. Mira la diferencia de sus chapiteles. Estos son algunos datos de la historia de la célebre torre:
El 22 de agosto de 1504 se acordó su construcción. En enero de 1506 estaba terminada. Durante los episodios de los Sitios, servió de atalaya desde la que se podía ver el movimiento de las tropas francesas. Su campana avisaba a la población. Hoy, esa campana está en una de las torres del Pilar, la más próxima al Ayuntamiento por el lado de la plaza. Es la llamada campana de “Los Sitios”. Pesa ocho toneladas y es la cuarta o la quinta en tamaño y peso de España. Fue fundida en 1711.
El 27 de diciembre de 1846, tras unos días de fuerte viento y hielos, se ocasionó importantes desprendimientos de ladrillos y escombros. Se fue creando, entre los vecinos próximos a la torre, un temor ante el riesgo de que pudiera desmoronarse. Comenzaron las peticiones de derribo, aunque también empujaba el estorbo que su ubicación ocasionaba a los comerciantes para llevar las mercancías hasta sus tiendas El arquitecto municipal José de Yarza y Miñana, en 1860, llevó a cabo una intervención de refuerzo en el tramo inferior de la torre, trabajando en el interior y exterior de la misma. Puede que entonces se cambiara el antiguo chapitel, de tres pisos, por otro más sencillo y plano, menos expuesto a los vientos. Pero los agoreros volvieron a pedir su derribo. Una junta de personajes notables intentó salvarla, pero el 12 de febrero de 1892, el Ayuntamiento acordó el derribo de la torre. La orden se publicó en el Boletín Oficial el 16 de julio de 1892. Fue ejecutada por el arquitecto Ricardo Magdalena.09/11/2007
San Pablo sin casas, como ahora.
Esta es la fachada de San Pablo que prácticamente es la de hoy y que nada tiene que ver con la imagen anterior, embutida entre casas que, como en otros templos, sería ocupadas por personal dedicado al mantenimiento del templo y su culto. La iglesia de San Pablo, al parecer, ocupó parte de la iglesia dedicada a San Blas, cuya puerta se encuentra en la calle del mismo nombre y a espaldas de la fachada que ven juntos a estas líneas. ¿Por qué esta iglesia, la tercera catedral de Zaragoza, tiene su suelo tan por debajo del de la calle?San Pablo con casa en su fachada
Esta es la imagen que presentaba la fachada de la iglesia de San Pablo a finales del XIX. A la derecha e izquierda de la puerta hay casas adosadas que tras una resturación desaparecerían. En el próximo artículo voy a colocar la fachada una vez retirada de ella esas casas. El barrio del Gancho era en esa época una zona económicamente potente y sus habitantes dedicados a la agricultura con tierras, preferentemente, al otro lado del Ebro.¿Qué hacer?
Cada vez está menos presente en la actualidad el trabajo de los artístas plásticos. Los espacios expositivos han disminuido. La labor secundaria que antes desempeñaban entidades bancarias e instituciones ha pasado a un primer plano. ¿Qué hacer?
Además de muchas otras cosas, le propondría al Ayuntamiento que, al igual que dió cita a los anticuarios en la plaza de San Bruno, hiciera algo parecido con las galerías. Locales municipales de bajo alquiler y cercanos unos a los otros. El entorno de la plaza de San Felipe me parec un lugar posible por muchos motivos: es céntrico, en el hay un museo y está la concejalía de cultura de y la sala del Torreón Fortea y, no lejos, el palacio Montemuzo. Hoy por hoy, las pocas galerías que siguen adelante con esfuerzo, están muy desperdigadas. No estoy habloando de nada que no ocurra, intencionadamente en ciudades de centro Europa. ¿Qué os parece?
Hacernos oir tampoco estaría mal.
El taller de pintura en la carcel de Daroca.
Una vez por semana subo al centro penitenciario de Daroca. Hace tres años que se plateó un taller de pintura. Dura 3 horas y media y viene el que quiere. Los apuntados suelen ser unos 30, aunque cada día el número de "alumnos" varía según las ocupaciones de cada uno, sus apetencias. Tras una charla de cómo evolucionó el arte desde Altamira hasta hoy, cada uno se lanza sobre su hoja de papel y "cuenta" lo que quiere. Los dos primeros trabajos suelen ser sobre la añoranza de su lugar natal y el segundo, sobre su angustía en la prisión, concretada en un dibujo figurativo, casi naif. Luego les pido que se lancen y manchen y se dejen llevar por el diálogo, con lo que va saliendo en el papel. Hablamos, nos reimos... Trato de que sean tres horas de libertad mental y que eso se traduzca en lo que pintan. Hay resultados muy positivos y es grato escuchar cuando dicen "¿pero ya hemos terminado? Todo tiene su liturgia: sacar el material, resolver las peticiones de alguna cosa, dirigir un poco por donde no ven. Trabajan mucho con tierras y pasteles. La vivencia es más enriquecedora para mí, que para ellos. Sé como se llaman, pero dentroe la cárcel, puede que cada uno se cambie su nombre. No me interesa saber del motivo de su estancia allí. Soy el "maestro" o el "jefe". Pero, en esas tres horas y media, ellos mandan sobre mi, más que yo sobre ellos. Forma parte de ese ejercicio de libertad.12/11/2007
Los sueños de antes
La Lonja entre edificios

En esta imagen vemos una plaza de La Seo que ya es pasado. La Samaritana -hoy, en San Cayetano- está en los jardines, delante del templo y la Lonja aparece rodeada de edificios, aunque aquí, a la derecha, en esta foto quede "oculta" la calle que, como hoy, daba al Puente de Piedra. Las transformaciones han sido muchas hasta llegar al espacio actual de la plaza de las Catedrales. Otro día colgaré otra imagen de la Lonja, desde el Puente de Piedra, también tapada parcialmente por otro edificio anterior que ya está en la Vista de Mazo y Velazquez.
Las fotos no pueden ser más grandes. Lo siento ¡mucho! Por eso le voy a pedir a los Reyes un web.
13/11/2007
El Calvario

El Calvario es gris y en el están clavadas las cruces de Jesús y de los dos ladrones, el bueno, Dimas, y el malo, Gesmas. Es el dibujo número 8.
La Iglesia

Este es el dibujo 19 de la serie sobre La Pasión. Aquí, el Calvario se ha convertido en lo que es el esquema del campanario de una iglesia: un perfil triangular y una cruz en azul, en su alto.
La Pasión 3
Es una escena de Piedad. María, arrodillada, si inclina sobre el cuerpo de su Hijo. El tamaño de era un A-4. Esa especie de figura en la parte superior, quería representar al Espíritu Santo. Disfrute haciendo estos 19 dibujos. Me sentí libre. Suele pasar cuando has terminado una exposición. Sale lo que estaba guardado y ya no hay nada en tu cabeza que impida que salgan.La Pasión 2
Estos dibujos los monté en el escaparate de Robert enmarcación. Debajo había una serie de objetos relacionados con la Semana Santa, cuyo "encuentro" tenían una lectura surrealista y bastante crítica. Este dibujo, el 12, es el Crucificado solo, en soledad. El trazado era con puntas de tizones de encina.La Pasión 1
La exposición en la torre de doña Blanca en Albarracín tuvo en la en la Cruz uno de sus protagonistas. Decidí hacer una serie de dibujos sobre la Cruz. Partía de un trazado informatizado con Photoshop. Luego, y de manera continuada e inmediatez fui interviniendo en esa base. No había guión. A la mañana siguiente me di cuenta que constituían un discurso. La conclusión final era que el Calvario convertido en Gólgota, al final, después de la Resurrección, era el símbolo de una iglesia. Hoy voy a colocar en este blog tres de los dibujos cetrales -11,12,13- no sólo en estos había una referencia a la figura. Con estás líneas va el primero. Puede que vaya coloque alguno más. Del 1 al 19, uno tras otros fueron "saliendo", es lo que me interesa: esa conducción mental que ordena a la mano que vaya trazando sin más influencias que unas sensaciones vividas, sentidas.14/11/2007
Una obra de
Formó parte de la exposición "Atalaya abierta" en la Torre de doña Blanca de Albarracín. Su título "La última lápida". En esta sección expliqué el por qué de esta muestra. No olvidé que fuera hay un antiguo cementerio, ni que allí fueron fusiladas gentes durante la Guerra Civil. No sé si se veá que, bajo la cruz, hay un fragmento de mármol blanco, redondeado en su parte superior, como una lápida. En ella practiqué una serie de huellas, a modo de tiroteo. La plancha de hierro con oxidación controlada dejé una especie de llamas-figuras. Hoy esta pieza forma parte de ese cementerio a los pies de la torre, en su lado izquierdo. Mi padre, a sus 18 años, hizo la guerra allí.Un Canal con barcas.

Hoy, el Canal Imperial está en obras. Quieren que las barcas vuelvan a él. Como verás en la foto, a principio de siglo ya existían y, desde luego el aspecto general de las riberas era mucho más limpio y cuidado. Quitaron la barandilla, fundida por Averly y pusieron una nueva a base de granito, una piedra bastante extraña a nuestro urbanismo. Los árboles, algunos ya eran de gran tamaño y según cuenta la tradición fueron plantados por un general francés. Mira el ejemplar de la derecha que aún vive –no es una platanera como el resto- y desde luego, anterior a 1808. Un servidor, aún utilizó las barcas. Era domingo. Había estrenado mi primer traje de pantalón largo y, junto a tres compañeros de escolapios, nos subimos a una barca. Todos sabíamos remar. Eso, después, se puso en duda. Los remos eran llevados por dos de nosotros y la coordinación era lamentable. La corriente empujaba nuestra barca, aguas abajo. Pasamos por debajo del Puente de América. Arriba los transeúntes presenciaban nuestro apuro y se escuchaban frases como: “Estos se ahogan”. Al final topamos con la orilla izquierda. Allí, un señor nos echó una mano al agarrar la soga que había en la proa. Yo salí con mi traje a medio empapar. Una odisea. Nunca más lo intentamos.
La última mula blanca.
Cantero Cuadrado fue el último arzobispo de Zaragoza que entró en la ciudad montado en una mula blanca. La imagen es de 1964. El recorrido fue por San Gil hacia el Pilar. Detrás de él, a caballo, el alcalde Gómez Laguna. El euforia popular fue notable. Las imágenes de ese día y semejante gesta, no tienen desperdicio. En una, el nuevo arzobispo, mira con cierta distancia a un hombre pequeño, poca cosa, cuando en la siguiente foto ya le han advertido que es Royo Sinues, director de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, el semblante de Cantero es mucho más amable y receptivo. El tema aunque no sea muy cultural, no deja de retratar una época pasada.16/11/2007
La Aljafería de antes.

Este es un aspecto de la Aljafería en sus tiempos de cuartel. De entonces a hoy, todo ha cambiado mucho. Por fortuna. La mitad de palacio ha recuperado parte de su esplendor musulmán. Este edificio nunca dejó de ser utilizado, aunque padeció sucesivas modificaciones. Palacio de diversas culturas. Cuartel y hoy, escenario de las Cortes de Aragón con el hemiciclo en una zona intermedia que aún refleja más el paso de los tiempos y de las culturas. Durante las obras de restauración, escondida entre una de las techumbres, apareció una edición antigua del Corán, de los tiempos en los cuales formaba parte del Califato. Algunos lo pueden ver. Iñigo Almez, Ángel Peropadre y, finalmente, Mariano Pemán y Luís Franco fueron los artífices de la restauración que llevó su tiempo, pero ha merecido la pena. ¿Volverán a la Aljafería los arcos que fueron llevados al Arqueológico de Madrid o al Museo de Zaragoza? Parece lógico, ¿no? especialmente los que se encuentran en Zaragoza que, con la ampliación del museo de la plaza de Los Sitios, pueden surfrir algún que otro golpe. Mejor que, definivamente volvieran a dónde nacieron.
Restaurado el órgano del Pilar

Ya ha terminado la restauración del órgano del Pilar. El 13 de febrero será el concierto inaugural. Habrá 4 más. Hace unos pocos días fue la celebración del término de las tareas. El obispo puso las manos e hizo que sonara por primera vez. Después González Valle lo tocó durante 15 minutos. Todo a puerta cerrada. Faltó la realización de una costumbre: sacar el tubo más largo, rellenarlo con vino y beberlo entre todos los que han participado en la restauración. La longitud de este tubo en el Pilar ponía en peligro esa "liturgia" y el vino que cabe, aumentaba su peso de manera poco manejable. En este caso fue la Sala Capitular el escenario de una copa en honor del órgano salvado. La foto que adjunto es de comienzos del XX. Observar –si podéis- que las tres torres del órgano tienen la misma altura. Así era. Después, las laterales fueron rebajadas y así siguen. La caja es una obra capital. La cúpula superior aún no había sido pintada por Stolz (1941). Adjunto parte de una charla con el canónigo González Valle, miembros del Centro Superior de Investigaciones Científicas, dedicado a la música que suena en el Pilar y a la conservación de su archivo. Hablar con él, es un lujo por su inmediatez, su inteligencia, sus conocimientos. Te habla de los grandes compositores con todo lujo de detalles profesionales y humanos que los hace próximos. Estas fueron sus palabras en la entrevista que publiqué en Heraldo:
“Invitamos a varias casas organeras de Europa para que presentara un presupuesto. De una de ellas vino uno de los dueños con fotos del siglo XIX, hechas por su tatarabuelo. Cuando el órgano estaba en otro lugar. Contaba que siempre que venían a España entraban y pensaban con hacer un órgano para el templo. Ahora ese sueño se ha hecho realidad en el tataranieto. Ha sido providencial”.
“Trabajando en el CSIC empecé a ordenar el archivo. Pese al desorden, todo se había conservado bien, entre polvo y papeles de periódico. Ahora está todo informatizado, al menos en la parte de literatura musical. Hay música de todos los grandes compositores. Sin excepción de razas, ni de confesiones. Hemos conservado música de 1710, -del antecesor de Bach en Leipzig- de la iglesia protestante. Ellos los han perdido.
De Domenico Scarlatti casi no quedan partituras en España. Tras su muerte, padeció un momento en el que fue arrinconado. En España había algo, una sonata en Canarias, dos o tres más. Pero las grandes colecciones estaban en Parma y en Alemania. Aquí, nada. Pues buscando, buscando. Nos aparecieron cuatro volúmenes con la obra completa de Scarlatti, copia de la época. Estaban guardados. Nadie lo tocaba, ni entraban, ni salían. Están perfectos.”
17/11/2007
Sangre de hermanos

Esta es otra de las obras de “Atalaya abierta”. La plancha de hierro –como el resto de las que integraron la exposición- tiene unas medidas proporcionales a la cara principal de la torre de doña Blanca, 120 cm. por 69 cm. La oxidación la trate con dos agentes diferentes para obtener también dos tonalidades distintas. Cada una simbolizada a una de las españas que intervinieron en la Guerra Civil. Entre las dos, conforman una H, de hermanos. Como ya he escrito al referirme a esta muestra, la cruz estaba muy presente en todas las obras. Aquí, en la zona superior. aparece el final de una cruz. En la de debajo, el comienzo. Ambas tienen un corte en V del que salen gotas de sangre, la misma sangre. Una grangre va en busca de la otra. Es la última de las “fachadas” de la torre en la que quise plasmar los momentos históricos que conoció ese edificio.También estará presente en "Lecciones de escuela" fomando parte de una sala donde habrá obras de antes y después y que no se han visto nunca, al menos de manera pública, en Zaragoza.
Una cata en la tierra.

Esta obra, también de la exposición “Atalaya abierta”, estaba situada en el sótano. Representa un corte vertical -una cata- en la tierra de la base de la torre. Arriba es el aire, abierto, frío; después viene la corteza de la tierra con cenizas (fuego) y sangre (muerte). Debajo, la tierra donde esa sangre se va convirtiendo en hierro. Tiene 160 cm. de alto por 23 cm. de ancho. Estará en una sala de “Lecciones de escuela” en el palacio Montemuzo, desde el 18 de diciembre.
Redada nocturna de doña Blanca

Esta es otra obra de la exposición “Atalaya abierta”, en la torre de doña Blanca en Albarracín. Su título “Redada nocturna de doña Blanca” encierra un simbolismo: doña Blanca, carente de libertad por culpa de su padre, por las noches lanzabas sus redes para atrapar almas y depositarlas en el cementerio que hay en la base de la torre. Los elementos empleados es una red, usada, de 40 metros de longitud, pequeñas cruces de hierro, anudadas a la red con hilos de color rojo, azul y rosa, jirones de gasa y fragmentos de papel en los que se leían lamentos. De fondo, la torre antes de ser restaurada, abierta en sus cuatro planos, realizados en hierro oxidado, formando una cruz o la hélice de una barca. Esta obra aperece junto a otra, en este bloq.
18/11/2007
Por los callejones de Peracense, en el 92

Se llamó "El color del campo" y los cuadros los expuse por las calles de Peracense, unos 12 en total. El contacto directo con el singificado del color en la naturaleza, me influyó mucho y me sigue infuyendo.
Marck Rothhko siempre ha sido uno de los pintores que más me han atraído, aunque, si he de ser sincero, lo he visto más en los libros, que cara a cara. Los que hay en el Thyssen no me gustan mucho. Él; el soporte superficie: el color por el color, todo eso lleva a este cuadro que no viene de nada, ni representa a nadie. Sí que me acordaba el Marck, como quien reza o conversa. Como veís, también estuvo expuesto al clima de Peracense, día y noche. Admito el accidente. No hice como Orensanz cuando, los tubos que le hicieron sus "esclavos" -dos, uno de Pinseque- y que plantó en un jardín de Londrés. Llovío por la noche y, como eran de cartón, pues había que desplantarlos y volverlos a plantar para que no se convirtieran en pasta de papel.

Los colores predominantes fueron el azul y el rojo. Este es enteramente azul. El cielo de Peracense tiene un azul muy intenso, limpio. Estamos a 1.200 metros de altitud. De vez en cuando pasan aviones dejando su arañado de blanco. Es que estamos en la línea aérea Madrid-Barcelona. ¿Fue eso lo que está en el cuadro? No lo sé. Pero tanto azul, me pedía un barrido longitudinal que le diera dimensión a todo.

Perdonad y leed antes el texto que acompaña a la obra posterior a esta.
Estos eran los otros dos “tormentosos”. El segundo a la izquierda –el tercero de la trilogía- fue el que eligió el viento para su colección. Alguno de los salvados estarán en la expo del Montemuzo a partir del 18 de diciembre. No es una retrospectiva. Sí que quiero contar un poco lo qué me ha llevado hasta aquí y que nunca ha sido expuesto o no se ha visto en Zaragoza. Es un fondo de taller. Me parece que una exposición es como una persona vestida de domingo. Lo cual no refleja la realidad. En los estudios se quedan muchas historias y cosas que complementan el “retrato” de un pintor y su trabajo.

Este es uno de los tres acrílicos que desarrollaban la idea de una tormenta. Este se salvó. Los otros dos estaban en la pared de frente del callejón. Este era el inicio. ¿A que los cuadros se debieron sentir a gusto en esas paredes? ¿No dicen que se pinta para luz natural? Aunque eso actualmente ya no se sonstiene. Dentro de las casas, la luz, generalmente es artificial. Antes, sí. Luz, penunbra, luces ténues de velas...

En el 92 quise ver cómo reaccionaba mi obra colgada el aire libre, en las calles. Ya lo he dicho más arriba. Ese experimento fue en los meses de verano. Así que, en algunos rincones del “downtown” del Peracense fueron la macro galería al aire libre. Los lugares elegidos fueron, más exactamente los callejones que conformaban unos ejemplos de arquitectura popular, muy propia de la zona y que me atraían mucho. Uno de los enclaves fue la calleja del tío Pepe el Gordo, a quien yo apreciaba mucho. Su casa, en la que entré un par de veces cuando él estaba ya enfermo, podías encontrar a Quevedo o a Cervantes en el tramo de una escalera pintada en “gris visón”, nombre de que dijeron allí y con toda naturalidad. Pues bueno, colgué los cuadros que veréis. Un trío desarrollaba la idea de la tormenta, realizada en rojos y azules. Tan acertada debió de ser la interpretación, que un día de viento fuerte, la tormenta, literalmente, voló. Al día siguiente, Juanito -un perecensino en Valencia-, consiguió encontrar dos de los tres. Así que tengo a la tierra como uno de los coleccionistas de mis cuadros. Casos parecidos ya se han dado. Me sé de uno, de nombre Julio, que, pintando al aire libre, el lienzo que estaba apoyado en el caballete, se lo llevó la corriente del río cercano. En este caso, el coleccionista sería el mar. Esta que véis es la puerta del tío Pepe.
21/11/2007
El cambio de monumento en plaza de España

El 23 de Octubre de 1904. Inauguración de monumento a los Mártires. Obra de Agustín Querol. Uno de los motivos del cambio de monumento -es el momento que recoge la foto- fue la llegada del agua corriente a las casas de la ciudad. Al dios del agua, a Neptuno, le sentó muy mal esa modernización. Un contrasentido. La finalidad del nuevo monumento era perpetuar el recuerdo de los innumerables mártires y de los defensores aragoneses muertos durante la Guerra de la Independencia. En este lugar -La Cruz del Coso- era donde los romanos martirizaban a los cristianos. Aquella Cruz se la llevó la Guerra de la Independencia. A Neptuno, el agua. A los Mártires casi se los llevan el aparcamiento y la nueva urbanización de la plaza. Los monumentos en Zaragoza llevan mala vida. ¿Recuerdas los lugares que ha ocupado la estatua del Cesar? Regalo de Musolini y copia en bronce del Augusto de Porta Prima de Roma, ha estado en las murallas, en la plaza de Aragón, en la entrada del Ayuntamiento y ahora, junto a las murallas. El emperador ya se conoce bien la ciudad que fundó. ¿Y Ramón Pignatelli? Estuvo en la plaza de Aragón. Ahora, en el parque que lleva su nombre. El listado de traslados es largo. El kiosco, en Independencia, en la plaza de los Sitios y ahora en el Parque Grande que es el almacén. Algunos, como el de Neptuno, deberían volver a la una ciudad que, en muchas zonas, carece de alicientes. A Neptuno le sentaría bien el Actur o el cruce de Gra Via con avda. Goya donde esa fuente de fundición es más propia de un ambiente más limitado.
En la foto, a la derecha están desmontando a Neptuno y levantando a los Mártires.
22/11/2007
El Bacon que más me atrajo.

Durante un viaje a Munich tuve la suerte de que, a los dos días, inauguraran la retrospectiva más importante, hasta el momento, de Francis Bacon. Estaba tan entusiasmado, que una vigilante nos siguió durante toda la visita. Yo no paraba. En la primera planta estaba la primera etapa. En el segundo, un Bacon ya convertido en Bacon. El cuadro que más de atrajo fue este que veis junto a estas líneas. Un hombre pasea a un perro durante la noche. Este mira al interior de una alcantarilla. Debía ser una noche de luna o al menos, al fondo de ese registro habría agua estancada, brillando. Al perro le atrae esa luz dentro de la oscuridad. Del azul, al gris y después al negro. El fondo casi es un Rotkho. Se trata de un Bacon diferente, fechado en 1953, un año antes que comenzara la serie del Papa Inocencio, mide 152 cm. por 117 cm. Si lo queréis ver está en un museo de Búfalo. Su título, “Hombre con perro”. Es un Bacón estático. Su pincelada magistral, no barre, ni refleja ningún movimiento, ni escorzo. ¿Quién sería el español que heredó su legado? Otro día colgaré una foto de su estudio que es como un autorretrato psicológico del pintor británico más español. No solo Velásquez, El Greco o Picasso también le interesaron y los reinterpretó.
La iglesia de San Miguel a comienzos del XX.

Parece que he conseguido hacer las fotos de mayor tamaño. Aquí ves la fachada de San Miguel de los Navarros cuando, adosada a la fachada, había unas casas, seguramente ocupadas por las familias que se ocupaban del mantenimiento del templo. Aquí estaban enterrados los padres de Goya y aquí bautizó a su primer hijo. La relación entre el pintor y la parroquia era muy estrecha. Vivió en una casa que aún existe en la plaza. No hace tanto, la iglesia de San Gil se liberó de sus viviendas donde, últimamente, solo vivía un caballo.
Mi estudio en Peracense.

He compartido estudios en Zaragoza. El mejor estaba en la calle Cabañera, en Torrero, cerca de la plaza de Las Canteras. Anteriormente, ese local fue una fábrica de bolsos. Todo el mobiliario que había, proporcionaban muchas facilidades. El suelo era un puro muestrario de baldosas de distintos colores y calidades. Las manchas no se notaban. Allí estuve con Alfonso González Laguens, amigo mío desde la niñez y nuestras familias también habían coincidido en el colegio. Ahora mí estudio está en Peracense. Aparece en la foto, pared con pared con mi dormitorio. Cuando me desvelo y “veo” una solución a alguna obra, me levanto y, sea la hora que sea, resuelvo el tema y luego me vuelvo a la cama. Me levanto cuando me apetece. No existe el reloj. Todo es un sueño alrededor del trabajo que estás haciendo y que, en Zaragoza, has ido gestando, barruntando. Las ganas de bajar hasta Peracense, crecen. Mientras, en Zaragoza tengo mi estructura, recién estrenada para los trabajos sobre papel. Pero allí, en Teruel todo es libertad y máxime en verano cuando me pongo a pintar en el callejón, entre las dos casas. Mejor, más libre, al aire, sin fronteras. El dictado no tiene nada que lo coarte. En la foto, tres de las obras que llevaré a la exposición en Montemuzo, día 18 de diciembre. Estaban en fase de desarrollo.
NUEVO TEMA
Verás que he añadido un nuevo tema que se títula "Mi Peracense". Aquí iré colgando los asuntos que me parezcan de interés para que conozcas un poco más esa zona y también me conozcas más a mí. El pueblo y su entorno, me quitó las gafas de sol que llevaba en la ciudad y que no me dejaban ni ver, ni interpretar colores y posibilidades de los materiales.
Aún vendrá otro de temas variados, de raíz cultural, relacionados con viajes, personas, cosas o lo que se me ocurra.
La carrasca de Los Tocones

Esta es la carrasca de Los Tocones. Está a dos km. de Peracense por el camino de Alba que va hacia la Pareteja. Un ejemplar de encina, situado a las orillas de una senda cuando aún hoy la madera es artículo de primera necesidad en Peracense –antes, mucho más-, me parece un milagro. A sus pies hay muchos fósiles. Tenía cuatro brazales. Ahora le quedan dos. Uno lo partió un rayo. El otro, un vendaval hace unos 12 años. Hoy ese brazal está erguido, delante del pabellón de fiestas. Cuando se “plantó”, una tarde de domingo fue acompañado por un aplauso fuerte de los que estábamos allí. Era un tótem. Antonio Cubel, propietario con su hermano Jesús, de la cantera de Villafranca del Campo, trajeron su maquinaria para transportar el brazal desde Los Tocones hasta el pabellón. Fue por amistad. Con ellos siempre se puede contar. Los Cubel son muy buenas personas aunque no sean de Peracense. Nadie es perfecto. El que está en la foto -un punto azul a los pies de la carrasca- es Arturo Gómez, el escultor.
Dos círculos de flores blancas

Nada tiene que ver con Zaragoza, sí con Peracense, donde nació Gonzalo Bujeda. Es “La Nava” un valle hermosísimo a 1.600 metros de altitud. Las lluvias dejan, de vez en cuando, pequeñas charcas, como esta. Es amiga mía. La visito. Es un mundo. Lástima que la foto no dé más de sí. El año pasado se formaron dos círculos perfectos de plantas subacuáticas con flores blancas, su diámetro, el del círculo inferior, sería de unos 6/7 metros m. La anchura de la floración, unos 80 cm. Era un espectáculo, una sorpresa, un regalo. Al menos, que te sirva de aliciente para conocer este lugar de Teruel donde todo está en su sitio y el urbanita no ha llegado de manera masiva, ni ha dejado sus huellas. De aquí hasta Albarracín hay una carretera -25 km- que del encinar pasa a un paisaje de sabinas. Otro lujo. Sin contar el castillo asombroso de Peracense; su atrayente paisaje de rodeno o la carrasca de los Tocones que tiene 1.300 años. Ha sido estudiada por CSIC. También ella es amiga mía. Pensar que cuando se descubrió América, tenía 800 años, me causa respeto. Después os la cuelgo.Al fondo, el cerro de San Ginés, uno de los patrones del pueblo, con restos de fortificaciones y dónde se reunían una vez al año los representates de las localidades de alrededor. Hay una ermita y muuuuuuuchas antenas de radio y televisión.
23/11/2007
Un escalera hacia el cielo.

Esta es una de las obras de la exposición “Entre amigos” que llevé a la torre de los Borja y a la Spectrum.. Era un recuerdo a Miguel Bordejé. Repasaba los pintores que nos gustaban. La condición era que acrílico naranja y carbones, fueran los materiales y colores protagonistas. Debajo de la pintura de cada uno de ellos, había un objeto que reforzaba el mensaje o lo complementaba. Se trataba de una “reunión” entre ellos y nosotros. A esos objetos añadí tres obras más personales. Entre ellas, ésta. Una escalera imposible, frágil, peligrosa con clavos en su tramos de tubos de cristal…Eran los momentos de la barrera que se colocó en Melilla para impedir que pasaran inmigrantes. Un espejo de fondo, relacionaba aún más al espectador con la obra. De esas pintura naranjas pondré alguna los próximos días.
Un San Francisco espera en Calatayud

Sin llegar a Munich, mucho más cerca, en Calatayud también hay sorpresas. En la sacristía, convertida en museo, de la iglesia de San Juan el Real, está este San Francisco de Asís. Perteneció a los Franciscanos. Expropiados por Mendizábal, pasa a ser de las clarisas que en el año 40 abandonan Calatayud, venden su convento y el San Francisco pasa a ser propiedad de la Orden Tercera franciscana. Entre otras obras fue cedido al museo que se proyectó en Calatayud, pero al final el museo se cerró; el San Francisco ni se expuso y estaba en un patio entre cosas para quemar. Mosén Tomás de San Juan el Real lo volvió a recoger, lo mandó restaurar y apareció semejante pintura que, desde luego no es de Zurbarán. No es una estatua pintada, ni el hábito que cubre al santo está definido con realismo. Quien lo hizo -que no era cualquiera- captó el momento emocional cuando Jesús se le aparece a San Francisco y reproduce en su cuerpo las llagas de la Pasión. No hay elementos simbólicos que encierren una información. Todo es espiritualidad y pintura suelta. Colgaré también una de las llagas de uno de los pies. Tiene mucha historia. El marco es de un San Juan Bautista que está en la iglesia, así reza en la leyenda que orla el marco de esta pintura. Para “llenar” ese hueco fue ampliado por los dos lados. De eso hará mucho tiempo. Casi me atrevería a decir que la tela desde el principio fue así, con esas dimensiones y esas costuras. Dependería del telar. El Bautista, por su parte, tiene el marco de una Virgen. El cuadro justifica una visita a Calatayud.

Este es un fragmento del pie izquierdo del San Francisco de Calatayud con la llaga resuelta con gran maestría y decisión. Los grises de la tumefacción tampoco son de un principiante.
Los galeristas y la Expo
Los galeristas se han reunido en días pasados para ver qué hacen colectivamente de cara a la Expo 2008. Para estos días había prevista una reunión con gente del ayuntamiento. La idea me parece buena aunque pueda llegar a ser parcial y muy selectiva. ¿Qué opinas tu?
24/11/2007
Un resumen de

Este fue uno de los objetos míos que añadía a la exposición “Con nuestros amigos” que dediqué a mi amigo Miguel Bordejé. Juntos vimos y hablamos mucho de pintura. Aunque no lo hubiera decidido esa dedicatoria, ese objetivo, la muestra en la sala Spectrum/Sotos se inauguró el día de San Miguel. No había más remedio.
Si a las pinturas, recuerdo de otros pintores, había añadido, como veréis, un objeto, yo decidí llevar 4. 19 pinturas y 19 objetos. Más 4 objetos relacionados conmigo. Este es uno de ellos. Otro figura al final de una selección sobre la muestra que viene tras este texto. Era mi mono de trabajo. Sabía de mi pintura tanto como yo. Sus mangas habían pintado. Decidí “guardarlo” en este panel. De su cuello sale pintura naranja uno de los dos colores dominantes en las 19 pinturas/recordatorios. Está silueteado con tizón negro, el otro color protagonista. La mitad de la prenda es blanca, donde residen todos los colores y que sólo la luz es capaz de hacer salir. Unos clavos sujetan tiras teñidas con anilinas, resumen de los colores que había usado en los últimos 10 años que fueron los que use al mono como uniforme. El de la derecha soy yo. La barriga también es mía. Los ojos, cerrados. Me sabía muy bien lo qué había en las paredes de la Spectrum/Sotos.
De Aguayo
Esta es la que dediqué a Fermín Aguayo, miembro del “Grupo Zaragoza” (Lagunas, Laguardia y Aguayo), pionero del arte no figurativo en Zaragoza y en España. Eran los finales de los años 40. Aguayo había venido a Zaragoza huyendo del horror que había dejado en Burgos. Lo acompañaba un hermano, disminuido mentalmente, que fue acogido por una familia de Fuentes de Ebro, con la que vivió hasta su muerte. El resto de la familia Aguayo había muerto en la Guerra Civil. Aguayo llevaba la rabia en el corazón. Se liberó con la pintura, volcó en ella toda su amargura. Se ve en los cuadros que estuvieron en la cafetería Trébol, en la esquina de San Ignacio de Loyola con Constitución y que provenían de un bar/tasca situado en la calle Heroísmo. A cambio de pintura la daban de comer. Los lienzos llenos de ciervos, recibieron esos trazos negros, rotundos. Me contó el dueño del Trébol, como había veces que subía con la manga de la chaqueta desgarrada porque la había usado para extender la pintura. Esta pintura que hice la titulé “La rabia de Fermín Aguayo”. Su encuentro con Santiago Lagunas y Eloy Laguardia fue un detonante positivo. Su marcha a París, un encuentro con otro tipo de pintura, más amable, más controlada, menos auténtica. Salvo la “Grand Boucherie”, lo demás me interesa menos que su etapa hasta el 54.
Poco a poco fue naciendo el objeto que acompañaba a la pintura de Aguayo. Todas las piezas estaban en casa. Poco a poco se fueron encontrando. El proyectil, recuerdo de la “mili”; el cubo de metacrilato, con su alargador terminado en pinza, que pinté con los colores de la bandera republicana; la base donde queda el lacre-sangre era el pedestal de una rana; la foto de Robert Cappa, con el soldado republicano herido mortalmente…Hay cosas que te rodean y esperan el momento en el cual adquieran sentido junto a otras. Finalmente lo recubrí con una caja de metacrilato.
De Tapies
He tendido la suerte de conocer a Tapies. Su entorno, permiten que no sea devorado por su propio trabajo como ha sucedido con muchos artistas. La utilización de materiales próximos, hacen que su obra sea universal, comprendida y aceptada en cualquier parte del mundo. En cada lugar puede tener una lectura diferente. Tapies vende en Oriente. Miró, no. Es lógico. El acercamiento de Tapies al Zen, me parece más aparente y producto de un evolución personal, que de una elección rompedora. Queda claro que don Antonio es algo cercano. Tapies tiene una debilidad hacía los libros antiguos, más por su tipografía que por su contenido. Cuando expuso en la Lonja de Zaragoza, le regalé uno, dentro del cual había un trébol de 4 hojas que yo había encontrado. Ese día yo había publicado una página en Heraldo, en la que había fragmentos de sus memorias traducidas al castellano. A él le sorprendió. Entonces no nos conocíamos. No podía hacerle una entrevista anterior a su llegada a Zaragoza. Me pareció que traducir sus propias palabras era adecuado. D

Es un martillo imposible. No hay forma de clavar nada con él. Tampoco su cabezal, que cubrí con limaduras de hierro, puede golpear de manera plana y efectiva. El martillo descansa sobre una piedra de sílex que muchos siglos atrás era más efectivo y rotundo. En la pintura a la que acompañaba, hay un clavo que se, supuestamente, se la ha desprendido a la pintura, a Tapies. Él no creo que usara el martillo. Estaría más cercano a la simpleza primigenia del sílex.
De Alechinsky
Alechinsky siempre me interesó, tanto por sus escritos, como por la valentía de aventurero que tuvo. En los primeros tiempos de la abstracción, el tema floral, los paisajes reconvertidos fueron tema, por eso esta pintura se llama “Alechinsky en la aduana”, dejó todo, menos las flores.
Puede que fuera uno de los objetos más surrealistas de la exposición. Tanto el soporte de metacrilato para anunciar unas medias, como la mano, para vender un guante, proceden del SEPU. Chema Peralta me abrió las puertas y a mí todo me llamaba la atención. Era como la cueva de un tesoro. Los convertí en un florero. Las flores las compré en un chino y les di unos toques de spray en negro.
De Fontana
Fontana junto con Tapies -este un poco después- fue uno de los pintores que me descubrieron la expresividad y la semántica de recursos diferentes a la pincelada. El pintor italiano se me antojaba como el guardián de una puerta que guardar muchos horizontes. En España, Novoa fue nuestro Fontana. Procedente de Zaragoza y hace poco más de un año, la baronesa Thyssen adquirió un Fontana procedente de la colección de Félix Adelantado y que, cuando lo v valorado en 600.000 pesetas, advertí del tremendo error. Debía haberme callado. En encuentro fue en Calatayud. Se pagaron por el cerca de 40 millones. Además, la baronesa eligió otra obra de la colección Adelantado que no pude saber cuál fue. En mi cuadro, las perforaciones estaban presentes y sus telas se habían convertido en una lámina de papel vegetal. Era una puerta para el guardián.
Este objeto titulado “El corazón de Fontana” incide en perforaciones y materia. Unos portas que tenía a mano, protegían el agujero central. Yo lo veía así y aún estuvo cubierto por una gasa muy transparente.
De Antonio Saura
La pintura -"Lo que Saura me contó de Goya"- evocaba a Saura y hacía también referencia a Goya. Saura nos había contando lo que él había visto es esa obra de las “Pinturas negras”. Por otra parte qué mejor color que el negro para “vestir” una evocación a Saura. Por mi parte, yo no creo que Goya dejara la obra tal cual nos ha llegado a nosotros. No sé si Zuloaga o quién pero esa pintura debió sufrir alguna amputación, quizás por los “escandaloso” de la escena. Las Pinturas Negras son como un repaso de los Pecados Capitales y su final: la muerte, representada en esa mujer con mantilla que se apoya en una tumba. Es mi parecer.
Esto es un trozo de tubería –el desagüe- que salió en las obras en la casa de mis vecinos. Goya había dejado en sus Pinturas Negras la cabeza de un perro, sólo la cabeza. Saura hizo una serie con esta imagen. Yo había encontrado el cuerpo del perro que se constituyó en el objeto que acompañaba a la pintura que recordaba a Antonio Saura.De Bacon
Esta pintura sobra papel nace de las bocas abiertas, gritando de muchos de los personajes de Bacon y de la corbata que le pone a su amigo Lucien Freud. Yo voy conduciendo mí coche y miro por el retrovisor. Detrás, sentados están ambos, como una aparición.
Estos objetos eran “regalos” que, cada uno de los artistas referidos, traían a la reunión con Miguel Bordejé y conmigo. En el caso de Bacon cuenta la relación muy directa de algunas obras del artista británico con el arte español. Algunos de sus cuadros se “miraban” en el espejo de otra obra. En lo que ven es la relación directa de entre sus Papas y el que pintó Velázquez. En otros las imágenes que se miraban era de Picasso, de El Greco y Goya.
De Rotkho
Esta serie en naranja y negro, nació después de recordar un cuadro de Hartung en grafito y azules. Después me impuse el “reto” del mismo cromatismo y de parecidos materiales para recordar a una serie. Este fue el primero de la serie por mi preferencia por Rotkho.
Esta vasija –a modo de recipiente de cenizas o de resumen- quiere recordar las compasiones del pintor que me parece el más espiritual pintor del XX. Usé virutas de hierro, en el fondo, agua con anilina, en el centro y aceite del sur en la parte superior. Es el primero de los objetos, el que tenía más claro. Ha cambiado de tonos muchas veces. Esa movilidad me gusta. No es un objeto cerrado.
De de Kooning
Para de Kooning, al que seguí y del que aprendí, hice esa pintura que es una huella, una pisada. Tal cual. El objeto tiene que ver con el azul que, en ocasiones empleaba el pintor. Es como una avenida de chopos y un recinto en el que vive el azul.
Este es el objeto. Ninguno era de gran tamaño. Este tendría una base de 15 cm. por 16 cm. aproximadamente. Los hierros proceden de la floristería de Rocio Ruíz. El cubo de metacrilato, esuna de las bases que tengo por casa. Pinte su oquedad con laca azul. Cuando veo algo que me puede servir, me lo llevo. Tampoco sé cuando lo voy a utilizar.
25/11/2007
Una torre menos inclinada.

Esta es una de las fotos que prometí. En ella aparece lo que sería el final de la actual plaza del Pilar hacia San Juan de los Panetes. La imagen tendrá más de un siglo y parece que la torre estaba menos inclinada que en la actualidad. De cualquier forma, sea lo que sea, es una Zaragoza que hemos perdido pero que, al menos en la memoria, debería permanecer en el museo de la historia de la ciudad y donde, de sucesivamente, se debería dar un vistazo retrospectivo a diferentes barrios y sectores en los que vivieron nuestros abuelos y bisabuelos. Mira el arco, la altura y características de las casa. ¿Damos un paseo por allí?
El palacio de los condes de Ayerbe

Finalmente este es el palacio de los condes de Ayerbe que estaba, como ves, en la plaza del Pilar en lo que hoy es la plaza entre los Juzgados y las casas del Cabildo. En su época gozaba de admiración, tanto su exterior como su interior. Si no recuerdo mal, la sepultura de los Ayerbe está en el Pilar, muy cerca de lo que hoy es el joyero de la Virgen, en una cripta muy abandonada a la que se accede por la puerta del archivo de la literatura musical. ¿Debe el tiempo barrer el pasado?
Lo que nunca te conté

Este es uno de dos pinturas complementarias. Se titulan “Lo que nunca te conté”. Cuelgo las dos. El texto general va con la segunda. En este momento no recuerdo su tamaño, ni tengo ganas de levantarme. Medirán 42 cm por 30 cm. En este momento recuerdo -quiero recordar- al arquitecto Jesús Lizaranzu gran coleecionista, buena persona, que se obsesionaba por el tamaño. Tenía razón en exigir esa información, seguramente por si le cabía o no en su casa, llena de pìntura contemporánea.

Entre una exposición y otra, vas haciendo cosas. En este caso son pinturas sobre papel de 2004, contemporáneas de “Con nuestros amigos”. Lo que tengo a mi alrededor te sugiere y propone cosas, casi como unos niños, insistentemente. Al final te rindes a ellos pues tu también tienes ganas de aceptar el juego. Estas dos obras "Lo que nunca te conté" son el todo y la nada; la presencia y la ausencia; lo público y lo íntimo. Me gustó el resultado. Ellos, los materiales, se quedaron tranquilos un vez juntos y contando algo. Pintar es viajar, es desnudarte, es no escuchar más que lo que tus ojos ven y tu corazón siente. En ocasiones, por ejemplo, cuando hice “Por qué en Aragón se comprende a Miró”, hubo un par de dibujos que no marcaban lo que mi cabeza quería hacer. Me volví a encontrar con ellos casualmente y entonces los entendí y los aprecié. Puede que no hablaran de Miró, ni del mudéjar, pero en sí mismos tenían fuerza y personalidad.
El comienzo de Sagasta, hasta aquí pudo llegar Caesaraugusta.

Esto es el comienzo de Sagasta antes de que llegara El Corte Inglés, mucho antes. Aún dentro del jardín del colegio de las Francesas se pueden ver los castaños de Indias que obligaron después a retranquear la fachada de los grandes almacenes. También, los magnolios. Un arqueólogo informado me contó que al tirar el colegio, dónde estudiaban las niñas de las familias pudientes de la época, encontraron unos potentes sillares de Caesaraugusta. Algunos piensan que allí estuvo el Circo romano. Plinio cuenta que desde las murallas de Caesaraugusta se veía esa edificación. Lo que esta claro que la Zaragoza romana llegó casi hasta el Huerva, otra de las barreras naturales. Cuando se hicieron las catas con la intención de abrir un parking en Independencia, a la altura de Correos, a una cota de unos 7 metros aparecieron restos de un basurero de comienzos de nuestra Era. Fuera del perímetro de las murallas romanas del Coso también surgieron restos importantes, por ejemplo, en el Gran Hotel. Esas murallas que, en fragmentos, han llegado hasta nosotros, se construyeron 400 años después de fundar Caesaraugusta. Tenían como misión ser aduana para quienes entraban a vender en el mercado del foro, así como proteger determinados edificios civiles y religiosos. Fuera de ellas se extendió la ciudad y, a lo mejor, existía otro amurallamiento que luego sería utilizado, ampliado o modificado, por culturas venideras. No olvidemos que apoyadas en las murallas romanas se construyeron casas y que algunos sillares de ellas fueron reempleados en edificaciones hoy existentes. Bueno, este era el comienzo de Sagasta, entonces Mola. Con la llegada de la democracia, se plateó que el paseo llevara el nombre de los Torrero, familia que cedió muchos terrenos propios para que Zaragoza avanzara hacia el sur. Pero para los zaragozanos, Torrero sabe a prisón y a cementerio. El desconocimiento conduce a la injusticia. Los Torrero se merecen un recuerdo de gratitud.
Un trozo de muralla que no identifico

Sinceramente no sé a que tramo de murallas corresponde esta foto. La primera impresión dirige hacia las murallas que hay en el convento del Santo Sepulcro frente a la plaza de la Rebolería. Pero falta la torre que parece surgir a la izquierda. De ser así, pertenecería a la zona de casas construidas posteriormente, en esa misma acera y hacia el Ebro. ¿Y lo que aparece detrás, arriba, a la derecha? También podía tratarse del torreón de la calle Asalto y que correspondería a un amurallamiento posterior al romano del siglo IV. Un fragmento de muralla, por este frente no muy alto, que tras la puerta podría tener unos escalones que descendieran.
El Pilar con su primera torre.

Esta imagen del Pilar tiene que ser más antigua que las anteriores. Aunque, sin su chapitel, desde lo alto de la torre -construida en 1872- ya se podían captar algunas imágenes desconocidas. La segunda torre, cerca del Ayuntamiento es de 1903 y de esos años deben ser las fotos aéreas que he colgado. La próxima foto que cuelgue será a pie de calle, delante del Pilar y enfocando al palacio de los condes de Ayerbe. Observa la maraña de casa y de callejas que debía haber entorno a la basílica. De momento el palacio de los condes se me resiste.
Una mirada hacia el Este del Pilar

Debe de ser una fotografía realizada el mismo día que la anterior. En este caso, hacia el Este, hacia La Seo. No existía la grandísima plaza del Pilar. Había muchas casas e incluso es posible que a los pies del Pilar se encontrara aún el palacio de los condes de Eyerbe. Seguro que sí.
Otra mirada hacia el Oeste.

Esta imagen debió de ser tomada desde la torre del Pilar. Es el entorno de San Juan de los Panetes. Ni había murallas romanas. Las casas se apoyaban en ellas y algunas tenían como fondo los sillares. El torreón de La Zuda estaba también entre edificios. Incluso, en fotos posteriores se ve, la torre de la iglesia estaba menos inclinada.
26/11/2007
Más cerámica de Fernando Malo.

Esta es la entrada de mi casa en Peracense. Nada ha cambiado salvo el mobiliario. La cerámica que aparece en el mural del fondo es de Fernando Malo y son las pruebas, a mano, para una de las capillas de La Seo. Ninguna baldosa es igual ni de trazo, a mano, ni de color. Eso para mí es importante, es como partes de un viaje hacia un objetivo. Otras pruebas de Fernando están por alguna parte de esa casa, incluido el interior, como parte de las piezas que le sobraron de la restauración del muro mudéjar de La Seo. Les paso el trapo y las mimo. También la estera que hay a los pies tiene su historia. El azul de la pared, en principio era aún más intenso. Lo mandé rebajar y me gusta como quedó.Pintar en blanco la pared de una casa antigua es una cobardía. Esta casa es la unión de dos. Tiene pozo. Una parte fue herrería. Luego, casa de la sacristana. A esa casa -entrada, alcoba y fuego bajo- se le unión otra, también pequeña y con parecidos espacios. La superficie total de ambas es de algo más de 70 metros cuadrados.
27/11/2007
Dónde se encuentra está basílica
Puede que sea una de las fotos más enigmáticas que tengo. Es cerca de Zaragoza. Me resulta difícil identificar el horizonte. También, el edificio que hay a la derecha, pero indudablemente lo que vemos son los basamentos de un