... en el Pilar

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La subida hasta las alturas de la Regina Martyrum fue igualmente espectacular. Allá arriba, disfrute de la pintura continúo, aunque la sorpresa no fue tanta como en la Cartuja. Rodeado de santos aragoneses, el cromatismo goyesco y su muñeca eran más virtuosas pero también más dominadas, más intencionadas por un maestro aprendiz que quería ser más que nadie, que lo demostraba con orgullo, pero que no era aceptado por nadie, ni la Junta de Fábrica del Pilar ni los Bayeu, especialmente Ramón, contrincante de don  Francisco. Había un andamio hasta la cúpula  pero a ella se accedía por unas escaleras en las pilastras. Ricardo Calero no lo sabía. Un día decidió subir hasta la cúpula y comenzó a ascender por el andamio hasta que una llamada angustiada que pronunciaba el nombre de Carlos, advirtió de la equivocación del intrépido Calero. Con Carlos Barboza, disfrutando de Goya y padeciendo el calor sofocante que había arriba.

13/02/2008 00:16 #.

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