Un espacio para Miguel Bordejé en Peracense.

En la exposición “El testimonio del escriba” (1997), además de pinturas, había una maqueta. La muestra estaba dedicada a mi amigo Miguel Bordejé, fallecido en accidente de tráfico un año antes. Cuando compré mi casa en Peracense (1990) él fue el primero que le dio el visto bueno a la estabilidad de la construcción. Eso me bastaba. Me explicó cómo se comportaan las casas antiguas. Quedábamos en Cariñena. Dejábamos un coche y hacíamos el viaje. Miguel bendijo esa casa.
14/02/2008 00:21 Enlace permanente.

