Todo un abuso.

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Esta es una historia en la que participan el arte, la historia y el sexo. Comencemos con una convocatoria (1953) para erigir una estatua ecuestre de Franco, en el patio de la Academia General Militar de Zaragoza. El general fue quien convirtió el antiguo hospital durante la Guerra Civil, en la Academia iniciando la tercera etapa del centro en este emplazamiento diferente a los anteriores. Son varios los escultores que se presentan entre ellos, Calluz, Moisés de Huerta y otro decorador y escultor, cuyo nombre creo que he olvidado. Al final quien gana es Moisés de Huerta, nacido en Valladolid en 1881 y fallecido en Mérida en 1962. Sin duda es el mejor proyecto y su autor, el que más garantías ofrece de saber llevarlo a buen término. Moisés es le autor de la hermosa escultura en Carrara, ”El salto de Léucade”, presente en la entrada del Círculo de Bellas Artes de Madrid y que sirvió como modelo para una foto que estuvo en ARCO.
El del decorador –residente en Zaragoza- llego un poco deteriorado al concurso. Fue restaurado en los talleres Calvo, en el Portillo, pero de nada sirvió. El autor, con clientela de categoría hasta en la capital de España era una persona singular. En una ocasión  se enamoró de una mujer, modelo que no hacia caso de las insinuaciones amorosas  del decorador/escultor. Pero él no cede en su empeño. Le pide que necesita hacer un molde de unas manos. A eso, la modelo, se presta. Pero el escultor había preparado dos cubos amplios en los que la modela debía poner sus manos con la palmas hacia bajo, como si estuviera medio tumbada en el campo. Hecho el yeso que al poco fraguó. La modelo quedó atrapada y a la merced de los deseos del decorador/escultor.  

29/03/2011 16:17 #.

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