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Obras y propuestas pasadas y presentes de este pintor aragonés
06/08/2008
Ya estoy aquí.
He estado despistado, ocupado. Preparo un exposición para el 6 de septiembre en la sala de Bodegas Bordejé “Geometría del vino”. Igual, al final, cambio ese nombre. Estoy acompañado por González Laguens. Él se encarga de dar una visión figurativa. Yo, no. Ya veremos qué pasa. Hay temas en los que hemos hecho cada uno nuestra versión. Al final puede que se llame “Geografía y geometría del vino”. Coincide con la ¡! Edición del festival de Borja en Jazz que este año ha retrasado su fecha.
25/06/2008
Entre los papeles he vuelto a encontrar la historia.

Pues no sé dónde colgaré definitivamente esto. Esto que ves aquí era yo. La llevaba mi padre en su cartera. Esta mirada al pasado, ha salido entre mis papeles de redactor del Heraldo, almacenados en seis cajas y que hoy he ido a recoger a Independencia 29. No me siento en absoluto desligado de la historia de Heraldo. Me siento orgulloso. Un ladrillo de esa “casa” es mío. Yo lo coloqué con mucho trabajo, muchas horas, mucha entrega. En otros trabajos el tiempo borra todo rastro. En el periodismo están las hemerotecas. El tiempo dirá. También todo lo que tengo se lo debo al Heraldo. Soy uno más de un capítulo anterior y en ese tiempo fui feliz y recuerdo muy positivamente todo y a todos los que compartieron ese tiempo conmigo, desde los talleres -que fueron amigos, compañeros y de los que aprendí a ser heraldista- a la dirección o al consejo de administración. A don Fernando, a Antonio, a José María, a don Andrés -que fue mi maestro-, a don Antonio. Acepté lo que me tocó y sobre mí decidieron. Era lógico. Me consideraba un peón más en el tablero.
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Finalmente pagué caro. Mi mielitis -según los especialistas- es hija de un stress absurdo, injusto y provocado. Mi caso no fue el único. Don Ramón, un abrazo. No quiero entrar en más detalles. Esto podría ser apenas una “entradilla” de un monográfico con más nombres, sus fechas y acciones que los llevo en mi médula espinal grabados en latín. El que tenga la conciencia tranquila, que duerma en paz. Yo lo hago. Fui periodista sólo, en y para el Heraldo y así me sigo sintiendo. Yo puedo. El dibujo que ves aquí, fue obra de Jacinto Vilagrasa, el conserje, uno más en aquel equipo. No era raro encontrarlos encima de tú mesa. Los hacía por la noche o en la madrugada cuando la redacción se quedaba vacía y él aún no había bajado al cierre, donde también era el amo de muchos territorios. Y de las recenas con guisos de su sobrino, Amadico, habría muchas cosas que contar. Por allí invitábamos a quién pasara por Zaragoza desde Antonio, el bailarían, al hijo de Fleta, a Manolo Gómez Bur o destacados mandamases del mundo taurino.
Bueno, entre mis papeles de entonces, han salido cosas que me parecen interesantes, desde unas cartas de don Ramón Sainz de Varanda, hasta las fotos que hice de “El arte en la calle” y por las que pasan Cano, Bayo, Salavera, Lasala, Giralt, Julia Dorado, Larroy, Aransay, Maribel Lorén, Rallo, Cortés, Enciso…aunque me dé pereza, pienso sacarlos a todos. ¡Que oportunidad perdió la ciudad con semejante experiencia tan aventurera como mal planteada! No quedó nada, apenas, las fotos que iré publicando.
15/06/2008
Otro blog sobre la "risa" que da estar enfermo.
08/06/2008
Un nuevo blog: Diario de un enfermo no imaginario.

Aviso para curiosos. Me está rodando escribir un texto que llamaré “Diario de un enfermo no imaginario”. Para ello, abriré otro blog. No quiere ser lastimero, Todo lo contrario: contar en clave de humor y de supervivencia mis vivencias como paciente. Así, sí alguien se anima y le quita “hierro” a sus circunstancias, mejor. Queda dicho. Lo que ves son mis piernas donde más siento mi “pupa”. Antes no volaba. Ahora no puedo correr. Todo es relativo.
20/02/2008
Mi tapies

Este cuadro, óleo sobre lienzo, lo pinté en 1980. Lo titulé "Recuerdo del País Vasco". Como ven seguía la disciplina de Tapies, al menos en lo que a estilo artístico se refiere. Yo también estaba contando algo, aunque no fuera tan tangible como sucede en Tapies, la mayoría de las veces. Aquí es mi añoranza de un País Vasco en paz. El negro es el presagio y la A simboliza la palabra ¡Aita! (Padre) al que se llama pidiendo ayuda para todos. Formó parte de mi última exposición "Lecciones de escuela", en l que hice un apartado para mostrar obras anteriores y nunca expuestas. Lee los temas que he colgado con anterioridad y que deberían tener otro orden: Tapies en Arco, Otro Tapies y Mi tapies.
14/02/2008
Un espacio para Miguel Bordejé en Peracense.

En la exposición “El testimonio del escriba” (1997), además de pinturas, había una maqueta. La muestra estaba dedicada a mi amigo Miguel Bordejé, fallecido en accidente de tráfico un año antes. Cuando compré mi casa en Peracense (1990) él fue el primero que le dio el visto bueno a la estabilidad de la construcción. Eso me bastaba. Me explicó cómo se comportaan las casas antiguas. Quedábamos en Cariñena. Dejábamos un coche y hacíamos el viaje. Miguel bendijo esa casa.
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Con el tiempo el Caseto de la abuela Pola pasó a ser de mi propiedad. Manuel Bujeda me lo regaló. Delante hice una cochera. Entre la cochera y el caseto dejé una separación de un metro y medio de anchura y las uní por una tapia, a un lado y a otro. La parte está cubierta por tejas que ya tienen líquenes. La puerta, de madera, tiene un medio cilindro de cobre.
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Una de ellas es más larga y “abraza” al caseto. En esa separación al aire libre planté un ciprés de aproximadamente un año. Hacía también un año que Miguel se había ido. Detrás de ese ciprés coloque mediante cemento e inclinados tres espejos triangulares. Con la punta de un cuarzo, en uno incidí sus iniciales. En otro, la palabra “Aquí”. En el tercero, una estrella. Las puntas de los triángulos isósceles marcan del cielo a la tierra.
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Hice una maqueta de ese espacio con Dm de 2 cm. Es la que estás viendo. Las paredes y las tapias que lo componen las hice giratorias sobre uno de sus extremos. No era un espacio cerrado. Era un espacio movible, abierto al antojo de Miguel arquitecto. La única referencia pictórica y figurativa era la sombra del ciprés que entonces aún era pequeño.
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Hoy el ciprés está hermoso. Lo mimo, lo cuido. Riego y abono no le faltan. Ya sobrepasa la altura mayor del tejado inclinado de la cochera. Hay un banco hecho con una traviesa. Con el tiempo aún cerré más el espacio, tapiando la era del mismo. La foto junto a estas líneas es de 2004. A la izquierda, el caseto. A la derecha, la pared del fondo de la cochera con su ventana. Al fondo, el ciprés y los espejos triangulares.
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En uno de los lados mandé clavar una serie de troncos a distinta altura, unidos por unos hierros, incluso unos pequeños árboles secos enteros también están entre ellos. Hay intimidad pero no separa, del todo, nada de nada. Aún me quedan cosas por hacer ahí: alisar el suelo y echarle grava. Un hermoso espliego crece desde hace 3 años y también las tuyas que estaban en unas macetas y que ya no aguantaban tantas apreturas. La imagen está tomada a media altura de los troncos.
20/01/2008
En el Montemuzo hasta el día 3

Bueno, ahí van estas imágenes de la fachada y entrada al palacio Montemuzo. Que sirvan como recuerdo de mi exposición “Lecciones de escuela” que aún sigue abierta hasta el próximo 3 de febrero. Yo estoy contento con todo. Antes estaba satisfecho con la obra presentada. Ahora estoy contento con la experiencia de exponer en este lugar. Las visitas han sido continuadas y muy curiosas las reacciones de unos y de otros, conocidos o no, artistas o no.
Montemuzo, de noche

Por eso estas imágenes que simbolizan un poco ese orgullo porque mi nombre esté ahí. La fotografía está hecha de noche y los reflejos eran complicados de quitar.Me he sentido respaldado y eso es necesario cuando uno sale al ruedo y no sabe muy bien qué va a pasar.
La entrada al Montemuzo

Parece que han gustado los pases. Unos más que otros y a los que visitantes que conozco, han cumplido con sus preferencias lógicas. El primero, en la mañana de la inauguración, fue Vicente Pascual. Le agradezco y le agradeceré su presencia. Rebollo, que sepa, se ha pasado tres veces. A Martínez Tendero le interesaron mucho las Preposiciones lo mismo a Maribel Lorén. Luís Pomarón se identificaba con las obras de los 70/80.
Sala de las Preposiciones

Las obras que hacen referencia a la Guerra Civil le destapó los recuerdos a un señor que había vivido la tragedia y me contó cosas que yo no sabía. He conocido a colegas que, personalmente, no conocía y cuya obra me importa. Trabajan en el tiempo y el espacio, como yo. Las lecturas ha sido tan diversas, que me sentí bien. Es una obra abierta. La galería, salvo el lunes, está abierta por las mañanas hasta las 14 h. y por las tardes hasta las 9 h.
10/01/2008
Obras de "Ventanas a la tierra".

Tras el fuego, la tierra pasa un tiempo de silencio. Está ve6tada durante un tiempo. El cielo con cenizas aparece por encima de la tela que tapa todo. Sobre ella, 7 tizones que recuerdan el fuego padecido y un rastro que evoca la sangre -algo desangrado- que acaba rasgando ese veto. Arriba, sobre el rojo, están impresas las huellas de un fósil que aparece abajo al final del rasgado, sobre la tabla. Se titula “Veto a una tierra quemada”. Lo tengo yo. Como recordaré más tarde, las medidas eran 120 cm. por 60 cm.
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Esta obra, desde su comienzo, es un alegato en favor del agua. Me cogió entremedio la discusión sobre el Trasvase. Antes era algo diferente a cómo la ves ahora. Ese espejo sobre el que tallé con cuarzo la palabra “agua”, al comienzo era dos bolsas con aguas, una, limpia, otra, sucia. El espejo está sujetado abajo por la mano de un santo. Arriba, el pie de un diablo. La parte superior es un paisaje al revés. La tierra verde, con juntos, está arriba del todo, debajo de ella, el cielo. A la derecha hay unas hojas de palma, símbolo de sacrificio. Tierra seca de los Monegros con alguna huella de pisadas… Lo negro, lo oscuro está abajo, con piedra negras, tierra de tizones… Se titula “La lucha por el agua”. Está en Zaragoza.
09/01/2008
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Esta caja se titula “La poda” con ese trabajo se inician los trabajos en el campo. Podar es una manera de relacionarse con una planta arbórea. Es decirle que la necesitamos, que dé más fruto. Hay que saber cómo “hablarle”. En esta obra, las tijeras son un pájaro. Hay cielo azul y tierra húmeda. Todo está dispuesto para que la vida vuelta, incluso un árbol, así, podado, fuera de la tierra, al volver a ella brotaría de nuevo. El metacrilato señala y protege esa parte central. Esta obra está en Pamplona.
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Esta obra quiere contar cómo cada especie se viste con una piel diferente y una forma diferente. Ninguna es igual. Tampoco las semillas, en la parte inferior. Allí, abajo, protegidos por el metacrilato, están también los colores que esperan. También se asoman en algunas ramas para relacionar parentescos de especies y más cosas. Todo descansa sobre la tierra. Su título, "Pieles y formas". La sigo teniendo yo.
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Emiliano Puente era una ser bueno, muy bueno. Juez de Paz de Peracense. Buen marido, buen padre, mejor vecino. No solía salir de casa. Cuando lo hacía, no había manera de terminar la noche. Se acababa de jubilar de pastor, aunque, incansable, no dejaba que el tiempo pasara en balde. Faltaba muy poco para las fiestas de agosto. Me lo encontré en un local, cerca de su casa, tejiendo con cuerdas una alfombra. Me pidió que le diese las medidas de mis puertas. Allí estaba también Alfonso, su cuñado. Me enseñó las primeras cuerdas trenzadas, los ensayos. Son las que aparecen en esta caja, homenaje a Emiliano que murió a los dos días, de repente, cerca del pabellón. Representan la vida que se va tejiendo hasta que hay algo que, de repente, la corta. El fondo azul de cielo es una Tau. La cruz griega en la que algunos, como San Francisco de Asís, creen que Cristo fue crucificado. Sobre la tierra hay unas espinas de encina, tremendas, procedentes del monte bajo de los Monegros de Candasnos y una piedra circular que es la vuelta de la vida. Un poco más arriba, la cuerda se rompe. También seis sílex de trillo. Emiliano era también un gran agricultor. A él y a su familia los quiero mucho. Esta obra me dolió. En toda la serie, representa algo de la muerte que acecha, también en la tierra. Se titula “Cuerda desgarrada”.
08/01/2008
El río

Esta es una de las últimas cajas -en este caso un tríptico- que hice para la exposición "Ventanas a la tierra". Se titula “El río” y es un homenaje al Ebro a su paso por Zaragoza. A la izquierda llega el agua del Jalón. A la derecha, la del Gallego. Las aguas están representadas por esas telas que teñí con anilinas. Cada obra tenía sobre ella un rectángulo de metacrilato, de la misma anchura de las cajas 60 cm. y 50 cm. de alto. Me servía para dos cosas: subrayar una parte de la obra y también establecer dos planos de lectura. En este caso, el metacrilato estaba sobre lo que era un puente, representado por cinco piezas antiguas de hierro de las que se empleaban para enganchar los pasadores en las puertas. También hay juncos, piedras de río y, claro, tierras de dos tonalidades y dos espejos trinagulares que marcan la bajada y dirección de aguas al Ebro. Mide 4,50 m. por 60 cm. Hoy es propiedad de un constructor de Pamplona.
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"El río" que has visto se sumó al grupo cuando "Ventanas a la tierra" llegó a la sala María Moliner de Zaragoza. Esta es la última caja del primer discurso y que fue la colección que viajó por algunas capitales. Su título, "Con lo que yo te quise" y narraba una historia de amor y de desamor. Tanto de la tierra y el hombre, como de lo que se desprende de las fotografías que hay en esa especie de cuneta en la que el asfalto se apodera de la tierra. Las fotos proceden de un álbum que compré en la plaza de toros. Debió pertenecer a una mujer. En él aparece su amiga. También repetidamente, un hombre. Tras la foto de las amigas juntas. Hay alguna de la propietaria con el hombre, hasta que el hombre y la amiga salen y salen en muchas fotos. La caja está cubierta por una tela metálica plastificada con el objeto de añadir una cierta distancia al observador. Un trozo de pluma de pavo real, desprendida de un abanico, cayó sobre la caja y allí se quedó. Un golpe de viento la había depositado. Yo esos “accidentes” los respeto. Sigo lo que me proponen. Ahí estaba bien, hacía referencia a la mujer despechada. Hay otros objetos, como una lata, de los que suele tirar el urbanita, sin recordar lo que la tierra le dio y le da.
07/01/2008
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También están hechas obre DM barnizado. Utilice tierras de 9 puntos diferentes de Aragón -3, de Huesca, 3, de Teruel, 3, de Zaragoza- por su significado por su color. También otra larga serie de objetos que, por su valor semántico, reforzaban la voluntad de la obra. La exposición recaló finalmente en la sala “María Moliner” de la D.G.A. Cada caja medía 120 cm. por 63 cm. Aquí una de ellas "El corazón de una tierra quemada". Ceniza de encina, carbones y tizones de la misma madera fue lo que utilicé aquí. Quién organizó todo fue esa piedra que estaba en mi estudio desde hace tiempo. Es del camino del puebo viejo de Peracense. La coloqué sobre la caja sin pintar. Lo demás fue seguir su dictado.Aún está en mi poder.
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En las cajas contaban lo que sucedía en el campo a lo largo del año, desde la poda hasta cuando la tierra se ve “atacada” por el asfalto. Estaba “La trilla”, “La cosecha”, “Tierras desde el aire” –era como ver desde el cielo los campos llenos de semillas o en barbecho que se fue a Madrid-, “La defensa del agua”, un homenaje a los Monegros que se titulaba “La otra bandera”, el fuego representado en “El corazón de una tierra quemada”.Esta es "Tierras desde el aire". Está en Madrid. Me gusta su composición geométrica. Las semillas son de diversos cereales.
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Junto a estás líneas veis alguno de ellos. Trabajé, además de con esas tierras, con semillas, con ramas, con piedras, con tizones, con sílex procedentes de trillos, con clavos con los que se herraba a las caballerías –cuatro de ellos representaban un equino- cuerdas… Hablé del campo con elementos del campo. Eso pasaba en “La trilla”, aquí a la derecha. Está en Zaragoza. Esos granos casi germinan, incluso de ellos salió algún bichillo. Hubo que darles un repaso de matamoscas.
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“La cosecha” era un saco, plegado del que salían granos de trigo sobre un fondo de tierra y un clavo de herrar que recoredaba a la caballería... Cosido, lacrado y posible el más esquemático de todos. Muchos de estos elementos –como el saco- hacía tiempo que estaban conmigo hasta que llegó el momento de su protagonismo. Ahora está en Cabra (Córdoba) en casa de Juanma Barranco quien tiene alguna otra obra mía. Así estoy allí.
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Trabajar con alguna de esas tierras fue toda una experiencia. La del monte alto de Monegros es como un talco, carente de humus, suave, manejable…En esa obra quise hacer una versión de nuestra bandera cuatribarrada. Huellas de sangre y negro del incendio las conformaban. Los antiguos troncos de esos montes negros estaban rebozados/tapados con tierra, como fantasmas. Algún fragmento de hueso y de madera fosilizada, daban volumen y dimensión al cromatismo de la obra. Está en Zaragoza.
02/01/2008
Un primer plano de sus huellas

Esta un fragmento y primer plano de la pintura que va tras ésta. Como escribí, es de mi sobrina Irene. No sé con qué pintura se tintó la yema de los dedos. Pero su presión sobre el papel fue cuidadosa, como una caricia, una tras otra y cada vez tuvo que limpiarse el dedo. Los colores están limpios y secos de una presión a la otra. Primero debió trabajar con el morado. Después, con el azul. Finalmente con los verdes. Para una niña de 7 años me parece mucho control, pero eso en Irene no es sorprendente. Hace un año le pidió a mi hermana que le “hablara seriamente” que “le dijera la verdad”. Mi hermana le dijo que sí y a continuación le planteó el asunto de los Reyes Magos. A ella no le cuadraba. Este año ya está integrada en el carrusel de cartas petitorias de unos a otros, feliz contenta y satisfecha.
Una pequeña gran artista

Hace unas fechas os hablé de las pinturas de mi sobrina Irene, nacida en China. Tiene 7 años. La que aparece junto a estas líneas es una que me regaló en día de Año Nuevo. Estás hecha con sus dedos, manchados con diferentes colores. Más primitivo, más conceptual, casi imposible. Nadie le indicó que fuera su mano el instrumento, el medio, ni tampoco, qué colores debía elegir. Próximamente os pondré algunas de las pinturas que hacía en el 2002, 2003… Cuando llegó desde su país, muy pronto mostró su habilidad con los colores y le compré material sin que nadie le dijera nunca lo que debía hacer. Ya los veréis. Después, en el colegio al que va, hace por una parte los trabajos que le encargan y en casa, cuando le apetece, coge pinceles, papel y sigue con una manera de pintar libre, nada que ver con los del cole. Le he prometido que un día vamos a jugar con la tierra y la ceniza. Ella me lo recuerda.
29/12/2007
Montemuzo, la sala 3

Hay una sala 3 que titulo “Antes y después” donde he llevado, bien obras que nunca nacieron parea ser expuestas o bien aquellas que forman parte de exposiciones mostradas fuera de Zaragoza. Deseaba que esta sala tuviera un poco el ambiente de los gabinetes del XVIII. Lo conseguí a medias. A todos les asustaba que colgara tantas cosas y es que estamos en la época del minimalismo. Yo defiendo que el espacio admite muchas cosas siempre y cuando se sepan distribuir bien. ¿No es eso un cuadro? ¿Una pared no puede ser como un cuadro donde se vean temas con un denominador común, sea el tema, sea una época? Aquí ven el comienzo de esa sala 3. Al fondo para de la anterior. Delante dos dibujos en tinta china del 69, mis tiempos universitarios. Debajo, un papel que le tengo mucho aprecio y donde aprendí a “jugar” con el acrílico y el óleo. Esta última obra es un fragmento ya que en principio tenía de fondo una carta y la pintura era una ilustración de ese texto, parcialmente visible. A la derecha, otra obra en rojos y negros, en óleo, donde combine pincelada y driping. También me ha gustado mucho, desde siempre. Era una etapa de aprender de las cosas que veía y sentía sin más objetivos. La libertad era plena.
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Es la pared de la izquierda donde hay cuadros de 1978 y 1980. Aquí ya comienzo a titular esa obra de entonces. Una es “Tierras”, primera a la izquierda, parece que el tema ya me obsesionaba entonces. La del centro es “Homenaje al País Vasco” -verdes, blanco, un poco de rojo y bastante negro con una cruz egipcia- y a la derecha “La pizarra”. Alguien borra una pared pintada en rojo fresa y aparece debajo el texto escrito en una pizarra. Otra vez la grafía, las letras.
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Esta pared está situada frente a la entrada. Los dos cuadros de la izquierda pertenecen a “Los colores del campo”, una exposición que, ya como Gonzalo Bujeda, colgué por las fachadas de Peracese. La de arriba es un recuerdo de un campo que tengo en el pueblo. Es el campo del San José y en primavera alta tiene amapolas, azulillas y el verde de la hierba. Debajo una de las piezas del tríptico “La tormenta” que se llevó un golpe de viento. ¿Tan real y ajustada era mi tormenta? Dos de las tres obras las recuperó Juanito por los campos cercanos. El tercero ¿en qué colección celestial o terrenal está? A la derecha dos dípticos del “Paso del tiempo”: “Día y noche” y “Después de la lluvia”. Después, tres de las piezas en hierro, oxidación controlada que llevé al torreón de doña Blanca, en Albarracín. La cruz, como castigo o redención, la guerra que tuvo como escenario la torre y sus alrededores, el cementerio a los pies del torreón y el recuerdo de mi padre, dirigieron esta muestra cuyo título fue “Atalaya abierta”.
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En esta pared hay obras realizadas durante los dos últimos años, al compás de “Lecciones de escuela”. Hay uno dedicado a Matías Uribe y a mí mismo –arriba izquierda que se titula “Nunca podrán con la palabra ni con la música”. Debajo, “Estructura de un pantalón limpio”. En una y otra participan objetos con un valor semántico que refuerzan el significado del cuadro. A la derecha, objetos embutidos en metacrilato y que pueden dar pie a una serie que llevo en el coco y que saldrá o no. Pero ya está pensada. Después, a la derecha y finalmente “La ciudad” producto de un largo proceso de solarización controlada. El punto de partida fue una cartulina negra sobre la que la luz fue silueteando lo que a mí me interesaba.
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Es una pequeña obra, la última que ofrece alguno de los bocetos para una “Vida del vino” que preparo para este verano en la sala de Bodegas Bordejé coincidiendo con el festival de jazz. Están trabajados con pastel a partir de trabajos con el Photoshop. Por mucha modernidad, vuelvo a copiar una realidad, en este caso nacida gracias a la informática. No garantizo que las obras finales sean exactas a los bocetos. No tendría aventura ni sinceridad. Tampoco Van Gohg hacía retratos realistas.
Segunda sala en Montemuzo, las "Frases".

Desde la primera sala donde están las “Vocales” y las “Preposiciones” se accede a la segunda sala cuyo título genérico es “Frases”. Están realizadas sobre DM de 3 cm. en el que hay recortadas diversas mayúsculas que, en algunos casos, componen una frase. En esta primera imagen puedes ver las dos primeras obras, “En contra” y “Al final quedó la Tau”. La primera es la relación complementaria entre el verde y el rojo. La segunda evoca una iglesia vacía. En su altar, desde una trama surge la “Tau” el símbolo de la Orden Tercera de San Francisco. Debajo, en la nace hay otra trama, en hilo de cobre, como una tela de araña.
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Es la pared central de la sala “Frases”. A la izquierda “¿Sí o si?”. Un acento, en tono magenta y bajo una tela metálica –aunque de plástico- no sabe hace qué I dirigirse. Los trazos aclaran el destino. Otros tres acentos vagan por la obra y están definidos en tonos oscuros, cercanos a la I de tierra. En el centro, ¡Rojo!” que es una evocación, resumen de la Guerra Civil. Una línea roja une las letras: de la R, a una O, de esta a la J y finalmente, a otra O. Entre la J y la O, un trazo azul interrumpe la línea roja. Hay tres agujeros que representan otros tantos balazos. Debajo de las letras vaciadas, telas con diferentes tratamientos en grises, negros o un rojo para el fragmento de R invertida de la parte inferior derecha. A la derecha, “Nuca subas a un taburete para cortar jamón”. Es la representación de un accidente casero visto de frente en la parte superior y desde arriba, en la parte inferior. También las letras acompañan.
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Frente a la puerta, esta pared. A la izquierda, “Aguayo desde Sotillo”. Está dedicado a Fermín Aguayo y la S tumbada recuerda s u pueblo natal, Sotillo, en Burgos, donde, durante la Guerra, murió parte de su familia. Él con un hermano se traslado a Zaragoza donde forma el “Grupo Zaragoza” con Lagunas y Laguardia, primer grupo español de arte no figurativo. A la derecha, “Esta es mi tierra”. También aquí el trazo azul dirige la lectura, mientras otros, naranja, une las dos Ts de tierra. Bajo las letras, arpilleras y tierras naturales. La ventana azul y triángulos blancos simbolizan al cielo. Las pinceladas inferiores evocan la hierba y las distintas tonalidades de verdes de los campos.
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Es la última pared de esta sala. Un solo cuadro, “Del esplendor en la hierba”, un recuerdo de la primera película de “mayores” que vi a los 16 años en el cine Elíseos de Zaragoza. Un reflejo de frescura y de tragedia quise poner sobre la madera en la que todo son claves para interpretar la obra. A la derecha, la puerta por la que se llega a “Antes y después” donde hay una selección de trabajos, desde finales de los 60 hasta antes de ayer, y que, por diversas circunstancias, nunca han sido vistos en Zaragoza.
21/12/2007
MOntemuzo sala 1

Ya están las obras en el palacio Montemuzo. Me responsabilizo de la paternidad, aunque algunos “hijos” podían haber sido mejores. Te voy a mostrar algunos aspectos de la primera sala donde están las “Vocales” y las “Preposiciones”. En primer término están las “Vocales”, después comienzan las preposiciones, distribuidas según el soniquete con el que las aprendía. Primero, en parejas. Desde el “Para”, de carrerilla.
Montemuzo sala 1

Esta es la misma pared vista en sentido contrario. Entre medio de “Vocales” y “Preposiciones” traté de que la iluminación estableciera una franja menos iluminada.
Montemuzo sala 1

Estás son las Vocales en primer término. La A es la montaña. La E el espacio. La I, la ilusión. La O, el ojo. La U ¿cuadrado o curva?
Montemuzo sala 1

Entrado, al fondo a la derecha continúan las Preposiciones. Como ves se trataba de establecer una relación entre un rectángulo y una línea. De ahí trate que nacieran “A”, “Ante”, “Bajo”… Me divertí mucho tratando con tierras naturales y un poco de pastel las zonas rectangulares. Un concepto estricto y la libertad al definir cromáticamente cada rectágulo.
16/12/2007
Modesto Cuixart y José Guinovart.

Se llevaban apenas tres años, pero este fin de año nos ha dejado algo huérfanos. Modesto Cuixart y José Guinovart han muerto, aunque sus testimonios quedan. Más que en otra profesión, la inmortalidad está garantizada. Sus cuadros, que no mueren, se quedan entre nosotros como un album de fotos en los que leer y aprender.
Cuixart falleción el 29 de octubre y Guinovart, el 13 de diciembre. Sus vidas estaban muy relacionadas. El primero, primo de Tapies. El segundo, un satélite muy próximo al “Dau al Set” que fundaron Tapies, Cuixart, Ponç y Tharrats y de cuta revista, dirigida por Brossa, era ilustrador. Ambos estuvieron en una formación posterior, el grupo Taüll, que tuvo escasa repercusión.
Cuixart era un señorito. Guinovart un pintor de paredes y albañil en progreso continuo. Cuixart era la estética, casi un personaje del renacimiento. Guinovart un ser tosco, que aplicó a su pintura los materiales que conoció desde los 14 años. En el 48, cuando nace "Dau al Set", Guinovart expone por primera vez.
(sigue)
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...Cuando vinieron a Zaragoza, tuve la suerte de conocerlos. Más de una hora de sus vidas fueron para mí. El resultado de nuestras conversaciones fueron publicadas en Heraldo, en una sección que titulaba “Encuentro con…”. Con Modesto hice más amistad y alguna vez nos vimos en Palafurgell, de manera casual, aunque él me había invitado repetidas veces a su casa. La influencia fue más la de Guinovart, quien me descubrió la capacidad estética y semántica de los objetos más próximos. No era lo suyo un “arte povera”, ni era demasiado su debito con el Pop. Hace 11 años hice una uralita para el primer festival de Borja en Jazz. Casualmente Guinovart tuvo se relación con el jazz y sus uralitas habían quedado en mi memoria. También, sus tierras. A Guinovart lo trajo Pepe Rebollo a su galería de Aída. De eso y de la foto hace 29 años. Desaparecido Víctor Bailo, Pepe Rebollo heredó su hueco, aunque ejerciera de galerista de manera diferente. Estas líneas son de agradecimiento a ambos y muy especialmente a José Guinovart por descubrirme un horizonte que continúa. También yo echo mano de las materias cercanas y amigas. Su muerte me ha hecho ver mi deuda con él. Arriba estoy con Cuixart. Junto a estas líneas, con Guinovart. Mira la diferencia de sus vestimentasLa segunda pared

Estamos en el palacio Montemuzo, dos días antes de la inauguración. La iluminación aún no está bien definida. Es la segunda pared de la sala “Antes y después”. Entonces, al final de los 70, trabajaba con óleo y acrílico. Eran épocas de aprendizaje cuando, ni por asomo, pensaba en exponer. Seguía pintado lo que sentía y nada más. La libertad no podía ser mayor. Son obras que me gustan porque son sinceras. Creo que el riesgo es patente. El cuadro verde de 1980 es un “Homenaje al País Vasco”. Los otros dos, de 1978. El que está a su derecha también tiene título: “La pizarra”. Los otros nacen más del gesto y del color que de un propósito claro que contar algo. El de la izquierda lo llamé “Tierras”. El suelo y el cielo se repiten. Los trazos naranjas marcan el horizonte, la separación.
Así comienza la sala tercera.

Es el comienzo de la tercera sala. El recorrido es cronológico. Comienza en el 69, tiempos universitarios. En el 73 fue cuando entré a formar parte de la redacción de Heraldo. El resto de lo que ven llega hasta el 80. De estos años tengo más obra, alguna de ella cuelga de casas particulares. Otras, las tengo en mi estudio de Peracense. Papel y lienzo son los soportes. En el primero a la izquierda mezclo acrílico y óleo para que las pinceladas en este último material no se mezclen con el agua del acrílico y queden más limpias.
Dos barridos con tinta de 1969.

Estas son las dos primeras obras de la tercera sala de Montemuzo, la que he llamado “Antes y después”. Son de mis tiempos universitarios en Pamplona. Año 1969/1970. No recuerdo exactamente. Aunque teníamos un grupo de pintura con un futuro arquitecto y otro futuro periodista, aquello no tenía mucha constancia y yo estaba más -en ese momento- por la letra que por la pincelada. Escribía poesía. Me llevé algún que otro premio universitario. Tengo muchas, unas pasadas a limpio y otras –la mayoría- en borrador. Lo último que he escrito fue hace un par o tres de años. Eran unas coplillas para un cantaor gitano. Estas son obras, sobre folio, están hechas con tinta china y una regla que era la que barría la tinta sobre el papel. Hoy me parecen interesantes aunque entonces no supe desarrollar la idea aunque haya tres barridos más como estos.
15/12/2007
La tercera sala de Montemuzo.

En la exposición en el palacio Montemuzo -martes día 18- he dedicado la tercera sala a repasar un poco lo que hice y he hecho antes y después de las obras que componen “Lecciones de escuela”. Ninguna de las obras o no ha sido nunca vista o no en Zaragoza. Estas cinco que ven aquí, desde luego, no. La de arriba a la derecha se titula “Nunca podrán con la palabra ni con la música”. Está dedicada a Matías Uribe y también, a mi mismo. Debajo es “Estructura de un pantalón limpio” y pertenece a los propietarios de una cadena de tintorerías de Zaragoza. En el centro hay dos obras embutidas totalmente en una capa de 3 cm. de metacrilato. Una es “Diapasón del tiempo” y la otra “Atrapados”. Son dos anticipos de una serie que tengo en pensamiento. A la derecha, una cartulina solarizada cuyo título es “La ciudad”. También tengo otras cartulinas de esta serie. Por cierto, la música que acompañará a la exposición sale de dos CDs que me grabó Matías Uribe. Le di una lista de los temas que han acompañado mi vida. Él completó las dos pistas con algún tema más. Sabe mis gustos. Empieza con una canción de los Platters, que hoy estaría prohibida: “El humo ciega tus ojos”. Esta es pues una de las cuatro paredes de esa tercera sala.
14/12/2007
El día 18 Lecciones de escuela en Montemuzo

Bueno, ya está en su estación destino mi exposición “Lecciones de escuela” que será inaugurada el próximo martes día 18. Cuando desembarqué, pensaban que debería no exponer tanta obra. Para mí, ha quedado bien. Están “Las vocales”, “Las preposiciones”, “Frases” y un “Antes y después”. Aquí ves una imagen que recoge una parte de la primera sala donde están las 19 preposiciones que a mí me enseñaron en la Escuelas Pías. Hoy son otras, pero entonces eran 19. No podía prescindir de ninguna. El agrupamiento responde al soniquete que servía para recitarlas.
12/12/2007
El cobijo

“El sol sale para todos”, que dirige Margo Venegas, organizó una colectiva. El asunto era “El cobijo”. Paco Simón, Jorge Gay, Sergio Abraín, Ricardo Calero, Ignacio Fortún… hasta cerca de 30 artistas llevaron una obra. Cada uno debía hacer una interpretación de ese tema genérico. La mía fue esta que ves. Se titula “Dónde se esconden los colores”. Es una mezcla de cosas. La base es una fotografía del grabado de Goya “El sueño de la razón engendra monstruos” partida en dos partes. Una está arriba. La otra, a la derecha. A ese título yo le añadí interrogantes. Realmente ¿engendra monstruos? Con un papel Arches de 850 hice una forma piramidal con un lado abierto recubierto por un acetato. Dentro estaban los colores primarios representados en las virutas que genera un sacapuntas. Cada uno lo cubría un porta para hacer de él una especie de reliquia, de muestra de laboratorio. También estaba representada la línea, igualmente con su porta delante. Las aristas las cosí con fibra vegetal. Bueno, ya la ves.
10/12/2007
La "Vía láctea"

Este dibujo se titula “Vía láctea”. Es de 2004 de la serie que hice antes de las pinturas naranjas de “Entre amigos”. Los extremos son gotas de plomo. También su tamaños es de 42 cm. por 30 cm. De esta serie me gusta la rapidez extrema de las realización. Es una apuesta, un pulso con el trazo.
04/12/2007
Lo último.

Está recién salida del horno. La he titulado “La mirada”. Va a una expo colectiva en una galería que se inaugura en Tenerife. Es posible que luego tenga una individual que pienso dedicar a Manolo Millares. He trabajado con radiografías estropeadas, en diferentes capas, y con acetatos, más el papel recortado de abajo y algo de lacas blanca y roja más grafito. Mide 42,5 cm. por 30 cm. Los ojos son los míos. Es una foto que me hizo Fernando Cuestas, made in USA.
30/11/2007
Una selección con acetato.

Son muy diversas estas pinturas. No hay ningún guión, como sucede antes de un exposición. El sentido lúdico aumenta. Hago lo que quiero, con lo que quiero o tengo a mano. Esta en concreto se la dediqué a Ana María Navales. Se titula "He reservado en el espacio un lugar para ti". El rectángulo del centro está recubierto por un acetato que aumenta la selección y da brillo. Aquí no se aprecia. Por eso lo cuento.
La luz del norte de África.

Esta es “Geografía histórica”, lo que cuenta, lo que me motivo fue decir que desde Magreb llegó la luz y la cultura a España. Para entonces los antecesores de aquellos musulmanes fueron bereberes -amazig- que aquí en España, se llamaron íberos, en Italia, etruscos, en Canarias, guanches. Aún ahora, en Egipto hay más de 4 millones de bereberes.
Otras pinturas de 2004

Estos son algunos de las pinturas, también de 2004, compañeras de las otras grises que colgué antes. También aquí está el plomo y un estuche de pinturas metálicas que me regaló mi hermana. Están en “La Fuente” y en “Geografía histórica”. No en “He reservado un lugar en el espacio para ti”. También use cenizas y pastel…
La Cruz en Jaraba

Esta es la Cruz que formó parte de la exposición “Atalaya abierta” en la torre de doña Blanca (Albarracín). Ahora está en la capilla de la Transfiguración, en el balneario Sicilia de Jaraba. Me gusta que se fuera allí. Tiene lugar y sentido. Sigue significando lo mismo. Es una capilla, un lugar de encuentro y de tranquilidad, obra de Joaquín Sicilia. La pared lateral, de Margo Venegas, es un ejemplo de integración manteniendo el tipo y la creatividad. En semejante techo, con tal compañía, mi Cruz está feliz. A sus pies, entre las piedras, hacia la izquierda, enterré una moneda romana de Tiberio por diversos motivos está más próxima a un pequeña cascada que, junto con un chopo, forman ese frente al aire libre del espacio cerrado.
29/11/2007
De más cerca.

Este es un plano más cercano a La Cruz. La vela que están a sus pies, me las traen de Cabra (Cordoba). Son de la Virgen de la Soledad. Quiere representar a la Madre de Dios en el momento que éste ha sido bajado de la Cruz. Las piedras se “tragan” un poco los espejos que aquí harían referencia al agua. Muy cerca, a la izquierda hay una pequeña charca. También aquí utilice lacre que habla del sacrificio, de la crucifixión...
28/11/2007
Alguien llama a la puerta
Este es un dibujo que se titula “Alguien llama a la puerta”. Grafito, lacre y plomo. Me atrae mucho la conexión entre el negro, el rojo y el blanco, por eso la presencia del lacre le da dimensión y además el encuentro entre el lacre y el plomo es muy singular, dictado por las normas de la química. Es de 2004. Junto a él surgieron otra serie con grafito muy difuminado y con algo de color.La espera

Es de la misma serie que el siguiente. Se llama “La espera” y aunque se ve una puerta, quería sugerir quién puede aparecer en esa puerta, alguien esperado y positivo. También es de 2004. Grafito, cenizas y pastel azul.
25/11/2007
Lo que nunca te conté

Este es uno de dos pinturas complementarias. Se titulan “Lo que nunca te conté”. Cuelgo las dos. El texto general va con la segunda. En este momento no recuerdo su tamaño, ni tengo ganas de levantarme. Medirán 42 cm por 30 cm. En este momento recuerdo -quiero recordar- al arquitecto Jesús Lizaranzu gran coleecionista, buena persona, que se obsesionaba por el tamaño. Tenía razón en exigir esa información, seguramente por si le cabía o no en su casa, llena de pìntura contemporánea.

Entre una exposición y otra, vas haciendo cosas. En este caso son pinturas sobre papel de 2004, contemporáneas de “Con nuestros amigos”. Lo que tengo a mi alrededor te sugiere y propone cosas, casi como unos niños, insistentemente. Al final te rindes a ellos pues tu también tienes ganas de aceptar el juego. Estas dos obras "Lo que nunca te conté" son el todo y la nada; la presencia y la ausencia; lo público y lo íntimo. Me gustó el resultado. Ellos, los materiales, se quedaron tranquilos un vez juntos y contando algo. Pintar es viajar, es desnudarte, es no escuchar más que lo que tus ojos ven y tu corazón siente. En ocasiones, por ejemplo, cuando hice “Por qué en Aragón se comprende a Miró”, hubo un par de dibujos que no marcaban lo que mi cabeza quería hacer. Me volví a encontrar con ellos casualmente y entonces los entendí y los aprecié. Puede que no hablaran de Miró, ni del mudéjar, pero en sí mismos tenían fuerza y personalidad.
24/11/2007
Un resumen de

Este fue uno de los objetos míos que añadía a la exposición “Con nuestros amigos” que dediqué a mi amigo Miguel Bordejé. Juntos vimos y hablamos mucho de pintura. Aunque no lo hubiera decidido esa dedicatoria, ese objetivo, la muestra en la sala Spectrum/Sotos se inauguró el día de San Miguel. No había más remedio.
Si a las pinturas, recuerdo de otros pintores, había añadido, como veréis, un objeto, yo decidí llevar 4. 19 pinturas y 19 objetos. Más 4 objetos relacionados conmigo. Este es uno de ellos. Otro figura al final de una selección sobre la muestra que viene tras este texto. Era mi mono de trabajo. Sabía de mi pintura tanto como yo. Sus mangas habían pintado. Decidí “guardarlo” en este panel. De su cuello sale pintura naranja uno de los dos colores dominantes en las 19 pinturas/recordatorios. Está silueteado con tizón negro, el otro color protagonista. La mitad de la prenda es blanca, donde residen todos los colores y que sólo la luz es capaz de hacer salir. Unos clavos sujetan tiras teñidas con anilinas, resumen de los colores que había usado en los últimos 10 años que fueron los que use al mono como uniforme. El de la derecha soy yo. La barriga también es mía. Los ojos, cerrados. Me sabía muy bien lo qué había en las paredes de la Spectrum/Sotos.
De Aguayo
Esta es la que dediqué a Fermín Aguayo, miembro del “Grupo Zaragoza” (Lagunas, Laguardia y Aguayo), pionero del arte no figurativo en Zaragoza y en España. Eran los finales de los años 40. Aguayo había venido a Zaragoza huyendo del horror que había dejado en Burgos. Lo acompañaba un hermano, disminuido mentalmente, que fue acogido por una familia de Fuentes de Ebro, con la que vivió hasta su muerte. El resto de la familia Aguayo había muerto en la Guerra Civil. Aguayo llevaba la rabia en el corazón. Se liberó con la pintura, volcó en ella toda su amargura. Se ve en los cuadros que estuvieron en la cafetería Trébol, en la esquina de San Ignacio de Loyola con Constitución y que provenían de un bar/tasca situado en la calle Heroísmo. A cambio de pintura la daban de comer. Los lienzos llenos de ciervos, recibieron esos trazos negros, rotundos. Me contó el dueño del Trébol, como había veces que subía con la manga de la chaqueta desgarrada porque la había usado para extender la pintura. Esta pintura que hice la titulé “La rabia de Fermín Aguayo”. Su encuentro con Santiago Lagunas y Eloy Laguardia fue un detonante positivo. Su marcha a París, un encuentro con otro tipo de pintura, más amable, más controlada, menos auténtica. Salvo la “Grand Boucherie”, lo demás me interesa menos que su etapa hasta el 54.
Poco a poco fue naciendo el objeto que acompañaba a la pintura de Aguayo. Todas las piezas estaban en casa. Poco a poco se fueron encontrando. El proyectil, recuerdo de la “mili”; el cubo de metacrilato, con su alargador terminado en pinza, que pinté con los colores de la bandera republicana; la base donde queda el lacre-sangre era el pedestal de una rana; la foto de Robert Cappa, con el soldado republicano herido mortalmente…Hay cosas que te rodean y esperan el momento en el cual adquieran sentido junto a otras. Finalmente lo recubrí con una caja de metacrilato.
De Tapies
He tendido la suerte de conocer a Tapies. Su entorno, permiten que no sea devorado por su propio trabajo como ha sucedido con muchos artistas. La utilización de materiales próximos, hacen que su obra sea universal, comprendida y aceptada en cualquier parte del mundo. En cada lugar puede tener una lectura diferente. Tapies vende en Oriente. Miró, no. Es lógico. El acercamiento de Tapies al Zen, me parece más aparente y producto de un evolución personal, que de una elección rompedora. Queda claro que don Antonio es algo cercano. Tapies tiene una debilidad hacía los libros antiguos, más por su tipografía que por su contenido. Cuando expuso en la Lonja de Zaragoza, le regalé uno, dentro del cual había un trébol de 4 hojas que yo había encontrado. Ese día yo había publicado una página en Heraldo, en la que había fragmentos de sus memorias traducidas al castellano. A él le sorprendió. Entonces no nos conocíamos. No podía hacerle una entrevista anterior a su llegada a Zaragoza. Me pareció que traducir sus propias palabras era adecuado. D

Es un martillo imposible. No hay forma de clavar nada con él. Tampoco su cabezal, que cubrí con limaduras de hierro, puede golpear de manera plana y efectiva. El martillo descansa sobre una piedra de sílex que muchos siglos atrás era más efectivo y rotundo. En la pintura a la que acompañaba, hay un clavo que se, supuestamente, se la ha desprendido a la pintura, a Tapies. Él no creo que usara el martillo. Estaría más cercano a la simpleza primigenia del sílex.
De Alechinsky
Alechinsky siempre me interesó, tanto por sus escritos, como por la valentía de aventurero que tuvo. En los primeros tiempos de la abstracción, el tema floral, los paisajes reconvertidos fueron tema, por eso esta pintura se llama “Alechinsky en la aduana”, dejó todo, menos las flores.
Puede que fuera uno de los objetos más surrealistas de la exposición. Tanto el soporte de metacrilato para anunciar unas medias, como la mano, para vender un guante, proceden del SEPU. Chema Peralta me abrió las puertas y a mí todo me llamaba la atención. Era como la cueva de un tesoro. Los convertí en un florero. Las flores las compré en un chino y les di unos toques de spray en negro.
De Fontana
Fontana junto con Tapies -este un poco después- fue uno de los pintores que me descubrieron la expresividad y la semántica de recursos diferentes a la pincelada. El pintor italiano se me antojaba como el guardián de una puerta que guardar muchos horizontes. En España, Novoa fue nuestro Fontana. Procedente de Zaragoza y hace poco más de un año, la baronesa Thyssen adquirió un Fontana procedente de la colección de Félix Adelantado y que, cuando lo v valorado en 600.000 pesetas, advertí del tremendo error. Debía haberme callado. En encuentro fue en Calatayud. Se pagaron por el cerca de 40 millones. Además, la baronesa eligió otra obra de la colección Adelantado que no pude saber cuál fue. En mi cuadro, las perforaciones estaban presentes y sus telas se habían convertido en una lámina de papel vegetal. Era una puerta para el guardián.
Este objeto titulado “El corazón de Fontana” incide en perforaciones y materia. Unos portas que tenía a mano, protegían el agujero central. Yo lo veía así y aún estuvo cubierto por una gasa muy transparente.
De Antonio Saura
La pintura -"Lo que Saura me contó de Goya"- evocaba a Saura y hacía también referencia a Goya. Saura nos había contando lo que él había visto es esa obra de las “Pinturas negras”. Por otra parte qué mejor color que el negro para “vestir” una evocación a Saura. Por mi parte, yo no creo que Goya dejara la obra tal cual nos ha llegado a nosotros. No sé si Zuloaga o quién pero esa pintura debió sufrir alguna amputación, quizás por los “escandaloso” de la escena. Las Pinturas Negras son como un repaso de los Pecados Capitales y su final: la muerte, representada en esa mujer con mantilla que se apoya en una tumba. Es mi parecer.
Esto es un trozo de tubería –el desagüe- que salió en las obras en la casa de mis vecinos. Goya había dejado en sus Pinturas Negras la cabeza de un perro, sólo la cabeza. Saura hizo una serie con esta imagen. Yo había encontrado el cuerpo del perro que se constituyó en el objeto que acompañaba a la pintura que recordaba a Antonio Saura.De Bacon
Esta pintura sobra papel nace de las bocas abiertas, gritando de muchos de los personajes de Bacon y de la corbata que le pone a su amigo Lucien Freud. Yo voy conduciendo mí coche y miro por el retrovisor. Detrás, sentados están ambos, como una aparición.
Estos objetos eran “regalos” que, cada uno de los artistas referidos, traían a la reunión con Miguel Bordejé y conmigo. En el caso de Bacon cuenta la relación muy directa de algunas obras del artista británico con el arte español. Algunos de sus cuadros se “miraban” en el espejo de otra obra. En lo que ven es la relación directa de entre sus Papas y el que pintó Velázquez. En otros las imágenes que se miraban era de Picasso, de El Greco y Goya.
De Rotkho
Esta serie en naranja y negro, nació después de recordar un cuadro de Hartung en grafito y azules. Después me impuse el “reto” del mismo cromatismo y de parecidos materiales para recordar a una serie. Este fue el primero de la serie por mi preferencia por Rotkho.
Esta vasija –a modo de recipiente de cenizas o de resumen- quiere recordar las compasiones del pintor que me parece el más espiritual pintor del XX. Usé virutas de hierro, en el fondo, agua con anilina, en el centro y aceite del sur en la parte superior. Es el primero de los objetos, el que tenía más claro. Ha cambiado de tonos muchas veces. Esa movilidad me gusta. No es un objeto cerrado.
De de Kooning
Para de Kooning, al que seguí y del que aprendí, hice esa pintura que es una huella, una pisada. Tal cual. El objeto tiene que ver con el azul que, en ocasiones empleaba el pintor. Es como una avenida de chopos y un recinto en el que vive el azul.
Este es el objeto. Ninguno era de gran tamaño. Este tendría una base de 15 cm. por 16 cm. aproximadamente. Los hierros proceden de la floristería de Rocio Ruíz. El cubo de metacrilato, esuna de las bases que tengo por casa. Pinte su oquedad con laca azul. Cuando veo algo que me puede servir, me lo llevo. Tampoco sé cuando lo voy a utilizar.
23/11/2007
Un escalera hacia el cielo.

Esta es una de las obras de la exposición “Entre amigos” que llevé a la torre de los Borja y a la Spectrum.. Era un recuerdo a Miguel Bordejé. Repasaba los pintores que nos gustaban. La condición era que acrílico naranja y carbones, fueran los materiales y colores protagonistas. Debajo de la pintura de cada uno de ellos, había un objeto que reforzaba el mensaje o lo complementaba. Se trataba de una “reunión” entre ellos y nosotros. A esos objetos añadí tres obras más personales. Entre ellas, ésta. Una escalera imposible, frágil, peligrosa con clavos en su tramos de tubos de cristal…Eran los momentos de la barrera que se colocó en Melilla para impedir que pasaran inmigrantes. Un espejo de fondo, relacionaba aún más al espectador con la obra. De esas pintura naranjas pondré alguna los próximos días.
22/11/2007
Mi estudio en Peracense.

He compartido estudios en Zaragoza. El mejor estaba en la calle Cabañera, en Torrero, cerca de la plaza de Las Canteras. Anteriormente, ese local fue una fábrica de bolsos. Todo el mobiliario que había, proporcionaban muchas facilidades. El suelo era un puro muestrario de baldosas de distintos colores y calidades. Las manchas no se notaban. Allí estuve con Alfonso González Laguens, amigo mío desde la niñez y nuestras familias también habían coincidido en el colegio. Ahora mí estudio está en Peracense. Aparece en la foto, pared con pared con mi dormitorio. Cuando me desvelo y “veo” una solución a alguna obra, me levanto y, sea la hora que sea, resuelvo el tema y luego me vuelvo a la cama. Me levanto cuando me apetece. No existe el reloj. Todo es un sueño alrededor del trabajo que estás haciendo y que, en Zaragoza, has ido gestando, barruntando. Las ganas de bajar hasta Peracense, crecen. Mientras, en Zaragoza tengo mi estructura, recién estrenada para los trabajos sobre papel. Pero allí, en Teruel todo es libertad y máxime en verano cuando me pongo a pintar en el callejón, entre las dos casas. Mejor, más libre, al aire, sin fronteras. El dictado no tiene nada que lo coarte. En la foto, tres de las obras que llevaré a la exposición en Montemuzo, día 18 de diciembre. Estaban en fase de desarrollo.
18/11/2007
Por los callejones de Peracense, en el 92

Se llamó "El color del campo" y los cuadros los expuse por las calles de Peracense, unos 12 en total. El contacto directo con el singificado del color en la naturaleza, me influyó mucho y me sigue infuyendo.
Marck Rothhko siempre ha sido uno de los pintores que más me han atraído, aunque, si he de ser sincero, lo he visto más en los libros, que cara a cara. Los que hay en el Thyssen no me gustan mucho. Él; el soporte superficie: el color por el color, todo eso lleva a este cuadro que no viene de nada, ni representa a nadie. Sí que me acordaba el Marck, como quien reza o conversa. Como veís, también estuvo expuesto al clima de Peracense, día y noche. Admito el accidente. No hice como Orensanz cuando, los tubos que le hicieron sus "esclavos" -dos, uno de Pinseque- y que plantó en un jardín de Londrés. Llovío por la noche y, como eran de cartón, pues había que desplantarlos y volverlos a plantar para que no se convirtieran en pasta de papel.

Los colores predominantes fueron el azul y el rojo. Este es enteramente azul. El cielo de Peracense tiene un azul muy intenso, limpio. Estamos a 1.200 metros de altitud. De vez en cuando pasan aviones dejando su arañado de blanco. Es que estamos en la línea aérea Madrid-Barcelona. ¿Fue eso lo que está en el cuadro? No lo sé. Pero tanto azul, me pedía un barrido longitudinal que le diera dimensión a todo.

Perdonad y leed antes el texto que acompaña a la obra posterior a esta.
Estos eran los otros dos “tormentosos”. El segundo a la izquierda –el tercero de la trilogía- fue el que eligió el viento para su colección. Alguno de los salvados estarán en la expo del Montemuzo a partir del 18 de diciembre. No es una retrospectiva. Sí que quiero contar un poco lo qué me ha llevado hasta aquí y que nunca ha sido expuesto o no se ha visto en Zaragoza. Es un fondo de taller. Me parece que una exposición es como una persona vestida de domingo. Lo cual no refleja la realidad. En los estudios se quedan muchas historias y cosas que complementan el “retrato” de un pintor y su trabajo.

Este es uno de los tres acrílicos que desarrollaban la idea de una tormenta. Este se salvó. Los otros dos estaban en la pared de frente del callejón. Este era el inicio. ¿A que los cuadros se debieron sentir a gusto en esas paredes? ¿No dicen que se pinta para luz natural? Aunque eso actualmente ya no se sonstiene. Dentro de las casas, la luz, generalmente es artificial. Antes, sí. Luz, penunbra, luces ténues de velas...