A estas alturas del año, a nadie se le escapa que el cambio climático es un hecho incontestable. No hay más que ver cómo están las estaciones de ski del Pirineo Aragones, con solo un 18% de dominio esquiable y un aumento de las temperaturas de 2,6º con respecto a las del año pasado. Tan solo ha nevado dos días en los meses de noviembre y diciembre, cuando el año pasado a estas alturas lo había hecho 26 días. Si hay algo de color blanco en las pistas es gracias a los cañones de nieve que se surten de agua que tampoco sobra. Con una situación como la descrita parece impensable que ARAMON siga con sus ampliaciones de pistas, macro estaciones y todas las construcciones previstas. Tendrían que imitar un poco más a los Alpes, también sin nieve, con las estaciones de capa caída por su falta, y donde se están buscando y encontrando otras alternativas más respetuosas con la naturaleza ante la falta de nieve y el aumento de las temperaturas.
Por otra parte este cambio climático no solo afecta a los Pirineos y a los Alpes. Científicos ingleses predicen para este año un aumento de entre 3 y 4 grados en la temperatura debido a la corriente de El Niño, con lo que será el año más caluroso desde 1656, lo que ya es remontarse en el tiempo. También se ha comprobado que el Mediterráneo esta siendo invadido por especie tropicales que se adaptan sin ningún problema debido al calentamiento de sus aguas. Estas especies aniquilan o en el mejor de los casos empujan a las autóctonas hacia aguas más frías. Por no hablar de las aves, algunas de las cuales ya no emigran buscando climas más cálidos, pues en toda Europa han subido las temperaturas.
A la vista de todo esto es necesario que todos trabajemos para que las condiciones climáticas cambien lo menos posible, –ya han empezado a hacerlo-. Una buena medida sería disminuir las emisiones de CO2 causantes del “efecto invernadero”.
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