¿QUE PRECIO PAGAREMOS PARA COMBATIR LA CRISIS?

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Todos estamos conjurados contra la crisis, pero no todos creemos que sean lícitos algunos de los modos en que se la combate.

Resulta sorprendente el trato que desde los diferentes estamentos, -y no solo hablo de los políticos sino también desde los medios de comunicación-, se da a las noticias sobre la crisis, las medidas adoptadas para combatirla o los daños colaterales que éstas tienen sobre el medio ambiente.

Todos reconocemos y aplaudimos las políticas que los diferentes gobiernos están tomando  en su lucha contra este grandísimo problema que caracterizará sin duda este principio de siglo. Lo que ya no todos aplaudimos son los mecanismos y las medidas adoptadas en esta desigual lucha.

No hace falta recordar que en España la causa y sus consecuencias proceden de la “burbuja inmobiliaria”, motor de crecimiento durante años y  como se ha demostrado precario sostén de la economía de este país.  Por ello resulta sorprendente y escandaloso que a la hora de buscar soluciones se eche mano una vez más de la construcción y del cemento como revulsivo a la pérdida de puestos de trabajo o  la recesión.

Además se constata que desde cualquier administración, ya sea autonómica, local o nacional,  en su afán por salir del atolladero que ellas mismas han provocado, demasiadas veces miran hacia otra lado, obviando los problemas medioambientales que puedan generar los proyectos que promueven y , en última instancia, si alguien osa protestar o simplemente alegar el daño que se causará, se le intenta silenciar cuando no atacar, apelando a una mal llamada solidaridad con el que no tiene trabajo.

En estos tiempos parece ser que es más importante reactivar la economía, dándose soluciones a corto plazo, en tanto que las posibles afecciones al medio ambiente son soslayadas en aras a la consecución de proyectos y obras que generen trabajo y riqueza, pero que en su ejecución destruyen nuestros ecosistemas.

De seguir así, esta claro que  volveremos a caer en los mismos errores. Puede que a corto plazo resolvamos algunos de los grandes males que afectan a este país, pero sin duda habrá que preguntarse si es lícito el modo en que lo hemos hecho, y si el paisaje o el patrimonio  destruido volverá alguna vez a recuperarse.

19/02/2009 17:52 Enlace permanente.

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