GOTAS DE ROCIO

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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2010.

03/04/2010

¿QUIÉN ES CAPAZ DE ROMPER EL MALEFICIO QUE SUFRE EL TEATRO FLETA?

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Todas las ciudades tienen un edificio maldito. Aquel que a lo largo de los años ha sufrido el abandono, la desidía e incluso el voluntario olvido de sus autoridades y ciudadanos. En Zaragoza ese maleficio lo sufre el Teatro Fleta, emblemático edificio construído en los años cincuenta, obra el arquitecto zaragozano José Yarza.

 

Y como todo maleficio que se precie, el Fleta anda embarcado desde hace ya muchos años en la búsqueda de una princesa o hada que rompa esa condena.

 

Inaugurado el 24 de febrero de 1955, en su momento constituyó la obra más vanguardista de las construidas en la ciudad, llegándose incluso a catalogarlo como Edificio de Interés Arquitectónico. Edificio icónico para la ciudad durante las décadas de los años 50 a los 70, pero que con el paso del tiempo y las modas, pasó de ser el emblema de la modernidad zaragozana a convertirse en un viejo y caduco dinosaurio. Un edificio que se condenó al abandono, varado en medio de la ciudad, cuando la moda ya no pasaba por los grandes cines o teatros y se imponía la rentabilidad antes que la permanencia en si del edificio.

 

Este teatro, como otros muchos edificios, forma ya parte de la historia y la vida de esta ciudad para varias generaciones de zaragozanos. Otros antes que él sufrieron la misma maldición, cayendo primero en el abandono, luego en el olvido y al final bajo la picota, para ser transformados en tiendas de alguna multinacional de la moda, bancos de múltiples siglas nacidos de fusiones millonarias o edificios de alto standing cuyo metro cuadrado valía una millonada.

El Teatro Fleta, ese pobre sapo encantado, busca infructuosamente la fórmula mágica que rompa su maleficio. Para ello debería contar con la voluntad clara y decidida de las instituciones para sacarlo de la vergonzosa situación en la que se encuentra. Ni el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de esta ciudad, ni ninguna otra institución han sido capaces de despertarlo del sueño, en el que cual bella durmiente, se encuentra sumido. Hadas ha habido que lo intentaron, ahí están los dos fallidos proyectos que se aprobaron, pagaron, publicitaron y después, tal vez como parte de ese maleficio, fueron olvidados en algún cajón, sin que se supiera más de ellos.

 

Nuevamente volvemos a oír hablar del Fleta. Se nos dice que ahora si, que esta vez el sapo se transformará en príncipe, que éste será el proyecto definitivo, el que sacará de su sueño de ruinas, goteras y humedades, herrumbres, hundimientos y telarañas al Fleta.

 

¿Será verdad? Si las propuestas que se presentan cristalizan en ese proyecto definitivo, tal vez, y digo tal vez, consigamos ver a los obreros trabajando entre su esqueleto herrumbroso e incluso se despeje su fachada de ese velo oscuro y sucio que la tapa.

 

Y roto el maleficio ya me imagino, una vez terminado, como volverán sus salas a llenarse de ávidos ciudadanos deseosos de ver espectáculos, asistir a conferencias, o escuchar nuevamente la música entre sus paredes. Ya me veo, cual heroína cinematográfica, bajando sus escaleras. Aquellas enormes y modernas escaleras de mi juventud que subíamos y bajábamos incansables mis hermanos y yo todos los domingos en la matinée. Incluso puede que no me asuste, como cuando era niña, con aquellas máscaras que adornaban los laterales del escenario. Siempre me preguntaba al verlas porque estaban allí. Habrían de pasar muchos años hasta que comprendiera su significado.

 

En mis recuerdos el Fleta era un gran cine, su patio de butacas enorme, sus pasillos laberínticos. Visitarlo me hacía pensar que teníamos el privilegio de compartir no solo la diversión que nos proporcionaban las divertidas y sugerentes «pelis» de vaqueros o piratas a las solía llevarnos mi padre sino también un trocito de la modernidad que para nosotros significaba aquel grandioso edificio.

 

Esperemos que un día no muy lejano el Teatro Fleta vuelva a ser una realidad, con nuevas salas, nuevos usos y otros destinos. Pero yo sabré cuando lo vea nuevamente en pie, moderno y reabierto que una parte del antiguo teatro, aquel que conocí en mi niñez y juventud, seguirá escondido entre sus paredes. Agazapado entre sus nuevas salas, esperará a que baje la guardia sumida en mis ensoñaciones, para que me asalten los recuerdos de lo que fue. Recordándome aquel otro teatro que llenó mis mañanas de domingo de cine, teatro, programas radiofónicos y sobre todo trayéndome la compañía y el recuerdo de mi padre, gran cinéfilo, quien domingo tras domingo viendo y disfrutando de aquellas películas nos convirtió en amantes del séptimo arte.

 

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03/04/2010 19:47. Autor: Maribel. #. Tema: sociedad No hay comentarios. Comentar.

09/04/2010

¿DEFENDER AL JUEZ GARZÓN?

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Cuando se suscita el tema del juez Garzón y su más que segura separación del servicio en menos de dos semanas, como paso previo para poder sentarlo en el banquillo de los acusados, surje inevitablemente la preguna de: ¿por qué deberíamos salir en defensa del juez?

 

Atreverse a investigar los crímenes del franquismo le ha llevado a verse bajo la amenaza de ser apartado de la carrera judicial por presunta prevaricación y a que en estos momentos el juez Varela, instructor del causa abierta contra él, haya dictado un auto en el que considera que si “ha lugar” para que se proceda contra Baltasar Garzón.

 

Personaje singular y contradictorio como pocos, el juez Garzón, puede presumir de concitar en su persona a grandes y acérrimos defensores y sobre todo a muchisimos ciudadanos que ante la tesitura en la que se encuentra, se frontan las manos y sonrien aviesamente esperando a verlo sentado en el banquillo y sujeto a esa justicia de la que desde hace muchos años ha hecho uso y según sus detractores, no siempre en beneficio de los ciudadanos.

 

Seguro que cuando llegue ese momento unos y otros se harán oir y llevarán tanto su defensa como su solicitud de un castigo ejemplar a cuantos medios de comunicación y tribunas públicas sean posibles.

 

Hecha la salvedad de las pocas simpatías con las que este juez cuenta entre gran parte de la sociedad española, ganadas a pulso no por su labor como juez instructor, que en líneas generales puede ser calificada de buena, sino por sus extralimitaciones, sus personalismos y ese estar siempre en primera línea de cualquier caso de relumbrón en el que hubiera algo que rascar, se hace pertinente volver sobre la pregunta inicial. ¿Hay que salir en defensa de Baltasar Garzón?

 

Si, si al hacerlo, no solo estamos defendiendo a ese controvertido juez, sino lo que es mucho más importante, defendemos aquello que en realidad se esta tratando de evitar, esto es la obligación de juzgar unos delitos que se perpetraron hace muchisimos años. Delitos que están conceptuados como “crímenes contra la humanidad” y que según la legislación internacional no prescriben. Daría igual que hubiera sido cualquier otro el juez que instruyera la causa contra los asesinatos cometidos durante la guerra civil y la posterior dictadura franquista. Igualmente se hubieran presentado las denuncias por las asociaciones de extrema derecha Manos Limpias, Libertad e Identidad y Falange Española de las JONS .  Pero indudablemente el hecho de personalizar todas ellas en Baltasar Garzón, ese azote de criminales, mafiosos, traficantes, etarras, yihadistas o de esos malnacidos que amparándose en el poder, asesinaron e hicieron desaparecer a miles de personas tanto en España como en varios países latinoamericanos, le añade un plus de odio y inquina. Personalizarlo en “ese juez campeador” como alguién le ha llamado, demuestra ánimo de venganza y cainismo con el que muchos le pasan factura por agravios pasados, desplantes, personalismos y sobre todo por su atrevimiento y osadía al llevar al banquillo a todo aquel a quien consideró reo de delitos.

 

Es inevitable comparar este caso con todo lo que sucede alrededor del caso Gürtel y la forma en que los políticos y empresarios implicados en esa trama han sido tratados por algunos compañeros de la judicatura. Mientras en la mayoría de los casos a los implicados en el caso Gürtel se le ha tratado con “guante blanco”, a Baltasar Garzón se le quiere directamente hundir. Hacer de él un ejemplo para futuros osados que se atrevan a escarbar en temas espinosos, esos que “no se deben remover” y condenarlo a la separación de su cargo, impidiéndole ejercer la judicatura y si es posible incluso con la cárcel.

 

Hagámos ejemplo con Garzón, se dirán afilando el colmillo y babeando ante la prespectiva de ver al juez en el banquillo. Dejando bien claro lo que les puede suceder a aquellos que se atrevan a poner en práctica una ley, la de la Memoria Histórica. No importa que fuera aprobada por las Cortes Generales, por lo que parece esta ley es imposible de llevarla a la práctica en un estado como el nuestro en el que tras más setenta años desde que terminó la guerra civil, las heridas ni se han cerrado ni llevan camino de hacerlo.

 

Defendamos pues el derecho de una parte de la sociedad española, la que perdió la guerra siendo perseguida y aniquilado por ello,  a que puedan enterrar a sus muertos. Aquellos que durante tantos años esperaron en las cunetas de muchos pueblos a que se pudieran remover las tierras y descubrir sus despojos. Concedámoles un definitivo descanso y la posiblidad de hacerlo bajo una lápida con su nombre. Así daremos tambien paz y tranquilidad a sus familiares y allegados, esos que durante todo ese tiempo han intuído donde podían estar sus familiares pero no han tenido ni siquiera la posibilidad de llevarles unas flores. Pero también investiguemos, dejémos trabajar a todas esas asociaciones que amparadas por la Ley de la Memoria Histórica, buscan incansables a su familiares. Y si ya no fuera posible castigar a los culpables, pongámosles al menos nombres y caras, exijamos un desagravio a aquellos que se llaman herederos de los asesinos, reconociendo y señalando los crimenes que cometieron. Demos a los familiares de los desaparecidos la posibilidad de buscar sus restos así como una reparación moral y política para todos los que lucharon en nombre de unas ideas, un gobierno legalmente consituído, ganado en las urnas y de la libertad.

 

Estupefacto, el mundo nos contempla preocupado y abochornado. Fuera no se entiende como en España la extrema derecha ha tenido tan facil llevar ante la justicia a un juez que se atrevió a investigar crímenes contra la humanidad, en tanto que políticos y empresarios supuestamente corruptos campan a sus anchas, libres bajo fianzas millonarias, y dispuestos a convertir, a poco que les dejen, este adormecido país de Messis, Cristianos, fútbol, discusiones taurinas y procesiones semanasantiles en una burda copia de “la berlusconizada y mafiosa” Italia.

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09/04/2010 00:11. Autor: Maribel. #. Tema: politíca Hay 1 comentario.

14/04/2010

YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS ABANDONADOS

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Esta tierra nuestra, tan dura y poco acogedora, lo es aún mucho más con los restos arqueológicos que para su desgracia afloran en el territorio. Visitamos estos días pasados el poblado romano de Lépida Celsa en Velilla de Ebro, volviendo a casa bastante cabreados tras comprobar el estado en que se encuentra este yacimiento del siglo I A.C.

 

 Resulta desolador visitar este paraje en el que parece que la desidia y la desolación se han instalado. Imaginamos que como yacimiento tuvo su momento de esplendor, vida y visitas, indudablemente de eso deben de hacer ya unos años, pero en la actualidad su situación es otra bien distinta. Las ruinas vacias, abandonadas, sin mantenimiento ni personal que controle e informe a los visitantes, fenecen a cielo abierto, sufriendo los embates climatológicos sin apenas protección.

 

 Sorprende que desde el momento que se accede al camino de tierra que desemboca en el yacimiento, no exista una barrera, valla o delimitación que proteja las ruinas. El día de nuestra visita, domingo-tarde, no habia nadíe en todo el extenso paraje, ni personal que controlara a los visitantes o diera información sobre lo que estábamos viendo.

 

 Es evidente que el yacimiento romano de Lépida Celsa ha conocido mejores épocas, pero en la actualidad corren serio peligro tanto las ruinas excavadas como los mosáicos que alberga. No solo es patente y vergonzoso el abandono en que se encuentra, sino que lo que es mucho más grave y preocupante, dada la falta de vigilancia que sufre, cualquier desaprensivo que acceda al yacimiento, con total impunidad podría realizar un desastroso expolio de los magnificos  mosaícos que existen tanto en la Casa de los Delfines como en la Casa de Hércules.

 

 Nosotros mismo comprobamos que dichos mosaícos habían sido simplemente tapados con una gruesa tela plástica de color negro, de las utilizadas habitualmente  como pavimento en locales públicos, esparciendo encima unas cuantas paladas de tierra de los alrededores, imaginamos que con la esperanza de que dicha tela no fuera levantada por el viento.

 

 Dada la poca protección que tienen los mosáicos, cualquier desaprensivo armado de piqueta y martillo podría hacerse con ellos sin gran esfuerzo ni peligro de ser descubierto.

 

 Otro problema añadido es que la Casa de los Delfines estuvo en su momento protegida por un techado de uralita  que las inclemencias del tiempo y la dejadez en su mantenimiento han acabado por hacer desaparecer en más del 50%. Poner un extenso tejado sobre el yacimiento más importante de Celsa y luego dejar que éste desaparezca sin ser reparado parece una barbaridad. Su utilidad, si es que en algún momento la tuvo, ha desaparecido convirtiéndose en algo no solo obsoleto sino que de seguir así se convertirá  nada más que un montón de chatarra oxidada, poniendo en serie peligro a todo el conjunto.

 

 Duele ver como se conserva un parte tan importante de nuestro patrimonio, dejando que se arruine un ejemplo tan magnifico de los restos de lo que en el siglo I A.C. era la primera colonia romana del valle del Ebro. Constatar en que lastimosa situación se encuentra nos hace recordar otros casos en los que como en éste no se ha intervenido a tiempo dejando que la ruina y la desidia acabaran con un yacimiento arqueológico.  Aún colea el caso de la Cueva de Chaves, en la finca de Bastaras-Huesca, unos de los mejores ejemplos del neolítico en Aragón, yacimiento que durante más de 20 años fue estudiado por arqueólogos de la Universidad de Zaragoza con la profesora Pilar Utrilla a la cabeza, siendo arrasado, aplanado, utilizadas sus grandes piedras para rellenar cauces y destruido con total impunidad por parte de los propietarios de la finca.

 

 Tanto Celsa como la Cueva de Chaves son dos ejemplos de por donde no deberían ir las actuaciones de instituciones como la correspondiente Consejería de la D.G.A., Patrimonio e incluso el Ayuntamiento de Velilla de Ebro. La colonia romana de Celsa no debería continuar en la situación en que se encuentra ni un minuto más. Y si como parece no hay dotación presupuestaria para su conservación tal vez sería mejor tapar todo el conjunto, proteger lo que se pueda para evitar expolios, y tal vez en un futuro, cuando la situación económica conozca mejores tiempos, recuperar el yacimiento, ponerlo en valor y sobre todo dotarlo de las personas y condiciones necesarias para dar a conocer una parte de nuestro pasado, que muchos aragoneses desconocemos y estaríamos encantados de visitar.

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14/04/2010 18:51. Autor: Maribel. #. No hay comentarios. Comentar.

25/04/2010

“EN LOS PUEBLOS PEQUEÑOS SE OYEN MÁS LOS SILENCIOS QUE LOS GRITOS”

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Si padre, han venido todos. A la hora convenida todos estábamos en la plaza, igual que en otras muchas ciudades del Estado. Estaban allí para que ni vuestros nombres ni vuestras historias queden por más tiempo en el olvido. Algunos tan viejos como lo serías tú de estar vivo. Abuelos y abuelas que llevan a sus espaldas años de silencios, de oprobios, de no poder siquiera contar lo que sufrieron, de pensar que su lucha al final parece que no sirvió para mucho. Solo faltaron los que ya han muerto, aquellos que se fueron pensando que la guerra no había terminado, que la paz estaba aún lejana.


Todos estaban allí, libres por fín de la mordaza que durante años les tenía callados, para reclamar  vuestro derecho a ser localizados, ver abiertas vuestras tristes y olvidadas cunetas y daros un lugar digno donde descansar.

Sabes padre estaban allí por que esos falangistas, herederos de los que acabaron con vosotros, estan muy envalentonados. Que más de un juez piensa que la Justicia la hace él, y casí se cree un dios todopoderoso capaz de empapelar al más pinturero de sus compañeros.


Por eso padre, por esas cosas, por que hay desazón, rabia, también vergüenza y hasta tal vez algo de miedo de que otra vez  se repitan tristes sucesos como en vuestra época, por eso padre todos estábamos allí.

Todos juntos, ancianos, hombre y mujeres, y no lo creeras, también jóvenes. Algunos de ellos solo saben de lo que sucedió por vosotros, por las historias que nos contabaís y que luego nos hemos encargado de transmitirles a ellos.

¡Quién iba a pensar que aquellas historias de los abuelos, siempre contadas en voz baja, entre murmullos, entre el orgullo por los ideales defendidos y el dolor, la impotencia y las lágrimas por sus consecuencias, volverían a hacerse presentes setenta años despues!


La plaza se nos ha quedado pequeña de tantos como nos hemos reunido. Allí estaba Carmen, quién entre lágrimas recordaba a su padre fusilado nada más empezar la guerra en las tapias del cementerio. Y Marcelo, que comentaba que había venido para poder contarles a sus nietos que “él también estuvo allí," en esta concentración. “Por que es necesario dar la cara, salir y descubrirlos, porque por habernos callado tan tiempo siguen teniendo voz los fascistas”.

En su pueblo hay un lugar de esos que no tienen nombre ni estan señalizados. Donde yacen revueltos y sin identificar los restos de los fusilados durante la guerra, los represaliados de los primeros días, aquellos que ni siquiera llegaron a combatir. Me habla de un vecino suyo, un superviviente de la bolsa de Bielsa, a quién un día le regaló el libro de Julián Casanova: “bueno, solo de verle las lágrimas que se le cayeron, no hay que decir nada más, en los pueblos pequeños se oyen más los silencios que los gritos”


Tambien he visto a tus antiguas vecinas, a Pilar y a sus primas la Paca y la Julia. Mujeres luchadoras, fuertes incluso en la ancianidad que recuerdan a sus padres y hermanos desaparecidos tras terminar la contienda. Pilar tuvo al suyo en prisión y condenado a muerte más de 13 años, cuando volvió, enfermo y hundido, solo tuvo fuerzas para conocer a la hija que había nacido tras su detención y morir.


Ves padre, ves como no os hemos olvidado. Por allí estaba Roberto, el hijo de Paquico, tu compañero de trabajo, que nada más verme me abrazó entre sollozos. Está muy mayor y estas cosas le afectan mucho. Me ha recordado historias de cuando tú aún vivías, de la clandestinidad, de las luchas sindicales, de las detenciones por ser de la CNT, las palizas y de cuando fuisteis a la cárcel. Aún se acordaba del episodio de la tía Juana, la lechera, de las muchas veces que le atacaban los falangistas por ser “roja”, luego le tiraban la leche y le pegaban una paliza. De cómo ella volvía una y otra vez a salir a la calle con la lechera, podían más su cabezonería y  valentía que toda la barbarie falangista.


Cuando lo veo a él no puedo por menos que imaginar como serías tú si vivieras. Seguro que los dos seguiríais militando en el sindicato, viejos resabiados y protestones, pero con el alma joven y el ánimo guerrero.


Me ha hecho mucha ilusión abrazar a Elena, la nieta de Pascual, el del ultramarinos. Ya tiene una hija de cuatro meses y ha venido con ella porque como me cuenta “la justicia y la democracia son unos valores que inculcará a su hija”. También ella recuerda a su abuelo y a sus tres tíos, jóvenes sindicalistas asesinados nada más estallar la guerra en Epila. “Duele que no se investiguen estos crímenes, los fusilamientos de tantos jóvenes, hombres y mujeres que no habían cometido ningún crimen, tan solo militaban en partidos y sindicatos democráticamente constituídos”


Aquí nos tienes padre, han pasado más de setenta años, y parece que muchas cosas no han cambiado. Seguimos como en aquella época, ahora los bandos no luchan en las calles ni por los montes, pero siguen haciéndolo en el Congreso -donde se insultan como entonces-, en los tribunales y en los periódicos.

Da igual que gobiernen unos u otros, no hemos aprendido de aquella guerra ni de los cuarenta años de dictadura que le siguieron. Muchos creímos que con la muerte del dictador muchas cosas cambiarían pero ya ves, otra vez tenemos que salir a las plazas a  reclamar por vosotros, por nuestros muertos, a pedir justicia,  exigir que se reparen los daños causados a las víctimas del franquismo, a defender a quien se atreve a revisar la historia y buscar a los culpables de los crímenes de la dictadura.


Somos más viejos, pero no os olvidamos padre, ni a ti ni a todos los murieron defendiendo la democracia, a las víctimas del franquismo, a sus familias y a la memoria democrática española. Ninguna Ley de Amnistía puede anular el derecho de los descendientes a saber donde se encuentran los restos de los desaparecidos ni quien o quienes fueron los culpables de tanta barbarie.


Estate tranquilo padre, seguiremos luchando por vosotros, porque sabemos que al hacerlo luchamos por la democracia, la recuperación de la memoria y también el presente y el futuro de nuestros hijos.

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25/04/2010 20:59. Autor: Maribel. #. Tema: politíca No hay comentarios. Comentar.

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