GOTAS DE ROCIO

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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2010.

07/10/2010

OBJETIVO CUMPLIDO

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La Marcha a Bruselas finalizó su recorrido por tierras españolas, francesas y belgas, el pasado 27 de septiembre. Dio por concluido su periplo participando en la multitudinaria manifestación convocada por las organizaciones sindicales europeas el 29 de septiembre. Más de 100.000 manifestantes venidos de toda Europa reclamaron en Bruselas políticas laborales más justas y equitativas.

 

 

 

Objetivo cumplido. Tras más de 1.700 km y 45 días de caminatas por media Europa, la Marcha a Bruselas llegó a su meta el pasado 27 de septiembre. Ha sido una experiencia extraordinaria, una manera única de hacer llegar nuestras reivindicaciones laborales y sociales a todos aquellos que quisieron conocerlas y también una lección de solidaridad que no creo que podamos olvidar.

Éramos conscientes de todo lo que suponía realizar una quimera como era esta Marcha. Sabíamos las razones que nos empujaban a realizarla y también intuíamos cuál podía ser su repercusión tanto a nivel de los trabajadores como de los medios periodísticos.

Pues bien, todos esos objetivos se han cumplido ampliamente. Una idea modesta, propia de un grupo de «pirados», como algún alma noble y buena nos ha motejado, que a pesar de las carencias, las improvisaciones y la falta de medios ha sido capaz de salir adelante y cumplir con las metas propuestas.

Ese grupo de idealistas se empeñó en denunciar la reforma laboral que ya en los primeros días del verano se nos anunciaba, en no conformarse con los sapos que el gobierno de Zapatero nos quería y quiere hacer tragar en materia laboral y derechos de los trabajadores, y sobre todo nos conjuramos para que el anunciado verano no sumiera en el sopor y el desencanto a los trabajadores españoles haciéndoles olvidar la anunciada huelga general del 29 de septiembre.

Decidimos hacer algo llamativo y no se nos ocurrió mejor cosa que caminar hasta Bruselas. Hacerlo nos permitiría hablar con los trabajadores de los países que atravesarámos, conocer sus problemas y preocupaciones, trasladarles las nuestras y sobre todo trabajar para aunar esfuerzos. Pues ante similares ataques a los derechos de los trabajadores de toda Europa procedentes de iguales políticas neoliberales de la UE o del FMI, entendíamos que las soluciones tenían que ser comunes.

El 14 de agosto salimos de Zaragoza dispuestos a devorar kilómetros, concertar y celebrar cuantas reuniones con sindicatos, partidos y organizaciones sociales fueran posibles y, si las fuerzas nos acompañaban, llegar hasta Bruselas. Llamar a las puertas del Parlamento europeo, hablar con cuantos eurodiputados fuera necesario y trasladarles nuestras denuncias y las recogidas de nuestros amigos franceses y belgas.

Y así, día tras día, fuimos recorriendo nuestro querido Aragón, cruzamos los Pirineos por el túnel de Viella, recorrimos Francia de punta a punta y tras 45 agotadores días de marcha llegamos a Bruselas.

Seguro que se preguntarán si ha valido la pena semejante esfuerzo. Si estos días de enormes y agotadoras caminatas tendrán despues del 29-S algún significado o cristalizarán en algo más allá de un «Camino Obrero» -perdonen la comparación con el otro Camino-, trufado de reuniones y encuentros con compañeros sindicalistas y de partidos de la izquierda.

Para nosotros los marchistas ha valido la pena. De vuelta en casa y recuperados al menos en parte del esfuerzo, tenemos la sensación de que, como decía al principio, "el objetivo se ha cumplido". Todos aquellos que de alguna forma han participado en esta Marcha -gracias a todos por el enorme trabajo realizado-, hemos denunciado alto y claro nuestra disconformidad con la reforma salarial del gobierno de Zapatero. Nuestra exigencia de un reparto más justo y equitativo de la riqueza, nuestra petición expresa y clara de que esta crisis que ya desde hace meses nos consume, la paguen aquellos que la causaron. Que los trabajadores extranjeros no sean doblemente castigados ahora que el paro nos golpea.

Entonces lo intuíamos, ahora tras las numerosas charlas que hemos mantenido estos días, lo afirmamos rotundamente: otra forma de hacer política es posible. Hay otra forma de repartir la riqueza, de no dejarnos llevar por el consumo desaforado que se postula como solución. Tal vez deberemos atrevernos a «decrecer», a afrontar de una vez por todas y de forma responsable que el problema no es hacer desaparecer la pobreza. Lo que deberíamos ser capaces de hacer es impedir que el capitalismo salvaje y la riqueza desmedida de unos cuantos haga que cada día haya más pobres.

Practicar la solidaridad, y no sólo como una idea de partido o sindicato, sino como una forma de vida. Y practicar con el ejemplo, como han hecho estos días nuestros amigos y vecinos del otro lado de la frontera. ¡Qué ejemplo de solidaridad, camaradería y buen hacer el esos camaradas del NPA, Solidaires, CNT, CGTF, Los Verdes, la izquiera europea, FSU, FO, La Guache, las asambleas de ayuda a los parados, las innumerables redes de defensa y ayuda a los sin papeles, los ateneos republicanos, y muchos otros que sin duda olvidaré. Ellos nos han demostrado que ante todo y por encima de todo la solidaridad es un valor, un valor en alza. Un valor que a veces olvidamos practicar y en cambio cuando la ejercitamos, o como en este caso hemos sido sus receptores, nos llena el corazón de buenos sentimientos y de ganas de cambiar el mundo.

Y a esa solidaridad añadiré los encuentros en los que hemos compartido experiencias, reivindicaciones y soluciones. En los que nos hemos conjurado para seguir trabajando, para no dejarnos aplastar por esa derecha neoliberal y xenófoba que va ganando terreno en toda Europa. También para defender nuestros derechos, esos que en España nos costaron años y mucha sangre conquistar. Derechos laborales, sindicales y sociales. Que no se nos olvide nunca de qué luchas venimos y a dónde nos conducen las reformas que Zapatero se empeña en imponer.

Él se ha encargado de hacer el trabajo sucio e ingrato con esta reforma que le pedían los mercados. Las próximas elecciones pondrán a cada uno en su sitio, y si no lo remedian los hados, esos que cada día se empeñan en hacer las cosas peor, volveremos a las trincheras, apretaremos los dientes e intentaremos capear el vendaval thatcheriano que se nos viene encima.

Ahora es el tiempo de la movilización, no podemos seguir de brazos cruzados. Tras la huelga del 29-S, el pulso al Gobierno debe continuar. Es el momento de unir fuerzas, de dejar a un lado todo aquello que nos separa. Olvidar las rencillas entre sindicatos o partidos afines, trabajar todos juntos por los derechos de los trabajadores. Somos pocos cada uno por nuestro lado, pero estos días hemos comprobado que juntos somos fuertes y potentes.

La Marcha a Bruselas ha sido una experiencia enriquecedora y para algunos muy esclarecedora. Los resultados de la última huelga general nos demuestran que ya tenemos la base y alguna experiencia para empezar a trabajar, pongámonos a ello todos juntos. Otra Europa es posible, y nosotros podemos hacerla.

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07/10/2010 21:39. Autor: Maribel. #. Tema: sociedad No hay comentarios. Comentar.

20/10/2010

¿HA TENIDO AZNAR UNA REVELACIÓN?

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Es innegable, ha nacido un nuevo adalid, José María Aznar, que luchará contra los efectos del cambio climático. Un hombre entregado en cuerpo y alma a una tarea para la que ha sido elegido entre otros cientos de líderes. Un nuevo mesías, un converso que tras años de negaciones y discursos poniendo en tela de juicio el cambio climático, ha caído del caballo, se ha sentido tocado por la mano divina y se nos presenta como el nuevo campeón de este planeta en riesgo de desaparición por culpa de las emisiones de CO2.

El mundo esta en horas bajas, la lucha contra el cambio climático tiene más detractores que defensores. Tras el fracaso de la Cumbre de Copenhague y las más que discutibles acusaciones de manipulación de datos a las que se vio sometido el Panel Internacional sobre el Cambio Climático, nos llega la noticia de que José María Aznar, ex presidente del Gobierno y presidente de FAES, presidirá el consejo asesor de Global Adaptation Institute (GAI). Una organización privada sin ánimo de lucro que iniciará sus trabajos en diciembre con el objetivo de convertirse en una voz pragmática en el debate público sobre el cambio climático.

Desde esta nueva tribuna y con un director ejecutivo con pedigrí, nada menos que el ex número dos del Banco Mundial, Juan José Daboud, Aznar se propone darnos lecciones de ecología y de cómo combatir el cambio climático. El programa de trabajo de Global Adptation Institute es ambicioso: se ofrece para dar propuestas y desarrollar soluciones encaminadas a luchar contra los gases de efecto invernadero. Pero su trabajo va más allá, el GAI también pretende darnos consejos sobre cuestiones relacionadas con el crecimiento demográfico y el urbanismo. Agua, agricultura, alimentos, energía y protección de zonas costeras serán las cinco áreas en las que fundamentará su trabajo esta nueva organización.

Todo muy bonito en el papel si no fuera por un pequeño detalle: quien presidirá esta nueva organización es nada más y nada menos que José María Aznar, hasta hace cuatro días el mayor y más combativo representante y defensor en España de las teorías negacionistas relativas al cambio climático. No hace muchos meses Aznar, que ahora se nos presenta como el adalid de esa lucha, se manifestaba crítico y muy molesto porque se invirtieran recursos económicos para combatir el calentamiento global en plena crisis económica.

¿Qué revelación ha sufrido este hombre para que en unos días haya pasado del negacionismo más militante a la lucha activa contra este acuciante problema? En solo dos años hemos asistido a una transformación más propia del doctor Jekyll y mister Hyde. Hemos visto a Aznar compitiendo con el presidente checo Václack Klaus por ser el primero en el ranking de negacionistas a nivel europeo. Le hemos oído cuestionar, ante un público entregado, las teorías sobre el calentamiento global, acusar de agoreros y derrochadores a quienes pedían inversiones para combatirlo. Hablaba Aznar sin pudor de «los abanderados del apocalipsis climático, que se gastarán miles de millones de euros, no para paliar el hambre en el mundo, sino para resolver un problema que quizás, o quizás no, tengan nuestros tataranietos»

Ahora, en una nueva vuelta de tuerca, se nos presenta como un líder responsable, dispuesto a trabajar y a luchar contra aquello por lo que hasta hace poco se empeñaba en negar. En la presentación de su nueva tribuna, se habla de adaptación a los efectos del cambio climático, y no de la mitigación o reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero. Mal empieza si de principio y tras reconocer algo que ha estado negando siempre, propone que nos adaptemos y no que trabajemos para reducir las emisiones causantes del calentamiento.

No sabemos cómo ha llegado el señor Aznar a estas revelaciones que le hacen ser a partir de ya un convencido de la lucha climática. Tampoco conocemos, y alguno pagaríamos por saber la cara de sus interlocutores en Génova, cómo reaccionaron sus compañeros del PP y de FAES ante este nuevo enemigo al que el señor Aznar va combatir con todas sus fuerzas desde el Global Adaptation Institute. Lo que se ha conocido es quién o quiénes están detrás de esta nueva iniciativa. Cuentan con patrocinios tan sustanciosos como NGP Energy Capital, una empresa energética de Texas que les ha hecho una donación de 10 millones de dólares. Y también filántropos, líderes empresariales y expertos en la materia procedentes de diferentes universidades y think tanks.

Hay quien se pregunta si, con la llegada de esta nueva iniciativa, no estaremos ante la respuesta de la industria en general y de la petrolera en particular al Protocolo de Kioto. O tal vez, el presidente de FAES ha visto la luz tras leer el libro La revolución imparable de su amigo Juan Costa, ex ministro de Ciencia y Tecnología, quien desde sus páginas habla de la necesidad de una revolución global que implante un Gobierno Mundial redistribuidor. Todo para evitar la extinción del hombre y salvar el planeta de la aniquilación total.

Pero no debemos tampoco desdeñar la «impagable labor» de su esposa Ana Botella, al frente de la concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid. No hace mucho leíamos su fino análisis sobre las políticas llevadas a cabo por su departamento en aras de la reducción de los gases de efecto invernadero en Madrid. Presumía la concejala de Medio Ambiente de unos logros que son fruto del esfuerzo de los madrileños, pero que ella se arragoba, en la mejora del transporte público, el aprovechamiento energético de residuos, la sustitución de calderas de carbón o la reducción de la intensidad de tráfico. No dudaba la señora Botella en ponerse medallas y sacar pecho, en tanto que acusaba al gobierno de Zapatero de «esforzarse más en ejercer ecoprogresismo y vender humo embotellado con la etiqueta de economía sostenible». «Un humo que, si nadie lo remedia, tendremos que pagar entre todos»

Ya ven que no le han faltado al señor Aznar consejeros que le convencieran de hacia dónde deben ir sus intervenciones y su trabajo en la lucha contra el cambio climático. Lo malo es que su pasado le delata y va a ser muy difícil que nos convenza de que no es otra cosa que un lobo negacionista pertrechado de una piel de ecologista convencido. Ya lo ha dicho la ministra Espinosa: el ex presidente del gobierno, José María Aznar, y el líder del PP, Mariano Rajoy, son unos negacionistas del cambio climático. Para la ministra la noticia parece propia de un 28 de diciembre, y especula con la posibilidad de que «a lo mejor el primo de Rajoy haya cambiado de idea y de nuevo se ha puesto a asesorar a Aznar».

¿Les convence esta nueva dedicación del señor Aznar? ¿Será capaz de compaginarla con esa miriada de charlas y conferencias que da por medio mundo? ¿Nos perderemos sus sagaces opiniones políticas en aras de su trabajo contra el cambio climático? El tiempo nos dará la solución a estas y otras muchas preguntas surgidas por su cambio de actitud. Pero mucho me temo que el GAI no sea sino un nuevo campo en el que difundir teorías de todos conocidas y otra forma de ganar dinero a cambio de hacerle el caldo gordo a las industrias petroleras y a los neocon.

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20/10/2010 17:08. Autor: Maribel. #. Tema: medio ambiente No hay comentarios. Comentar.

22/10/2010

MI PRIMO ABDOULAYE

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A mi primo Abdoulaye ayer lo detuvieron en Zaragoza las fuerzas de orden público. Él y otros dos compañeros, Bigmo y Matar, fueron detenidos y llevados a la Jefatura de Policía por carecer de "papeles". Concretamente en el caso de Abdoulaye por no tenerlos renovados, ya que él si posee NIE.

Excuso decirles el mal rato y la zozobra que una detención como ésta supone para quien la sufre. La aplicación de la Ley de Extranjería convierte a todos aquellos que se encuentran en situación irregular en el país -esa es la denominación legal- en poco menos que criminales. Pone a un extranjero que carece de documentación a la altura de un ladrón o un estafador, condenándole a penas de detención, prisión si además se da la circunstancia de que la detención es por vender en el top manta, internamiento en un centro de extranjeros, y en último y más deleznable caso a su expulsión del país.

Abdoulaye, mi primo, como otros muchos jóvenes «sin papeles» ha pasado por esta situación, encontrándose en estos momentos, si los hados no lo remedian, pendiente de que se le incoe un expediente de expulsión. Imaginen cómo pueden encontrarse tanto él como todos y cada uno de los compañeros que han pasado, pasan y pasarán por un mal trago como éste.

Por principios, por convicción y porque me sale de las narices, defiendo a esta gente y no comparto la forma de entender y aplicar la legislación que se trae el gobierno de Zapatero o cualquier otro gobierno. En vez de regularizar una situación que de facto se da en todos los países, se empeñan en poner puertas al campo y criminalizar a unas personas que no han cometido más delito que buscar un lugar donde trabajar y vivir.

Seguro que podría dar un montón de argumentos, no necesariamente compartidos por todos, para en mi opinión legalizar una situación que se arrastra desde hace años, que no tiene más solución que dar papeles a quienes los piden, y que permitiría que un problema que está ahí, que es más que evidente, deje de ser criminalizado y se afronte. No podemos ni debemos mirar hacia otro lado, ellos, los «sin papeles» están aquí, justo al lado nuestro, conviven con nosotros y a poco que los trates te das cuenta de la calidad humana y personal que atesoran.

De eso precisamente les quiero hablar. De la calidad humana y personal de algunas de estas personas, que si me lo permiten personalizaré en mi querido amigo y compañero Abdoulaye. Mi primo Abdoulaye, así hemos terminado llamándole todos los que lo hemos conocido y tratado, es una persona excepcional. Vino a España, a Zaragoza, a trabajar como técnico en la Expo 2008. Terminado su trabajo en la exposición, decidió quedarse aquí. Tenía su tarjeta y un permiso de trabajo. Por una de esas circunstancias que a veces se dan, no cotizó el mínimo imprescindible para poder renovar su permiso, por lo que éste le fue denegado. En cuantas ocasiones ha intentado regularizar su situación, ésta ha sido denegada, por lo que se encuentra con la paradoja de que tiene tarjeta NIE, pero no la posibilidad de renovarla. Actualmente cuenta los meses que le faltan para poder regularizar su estancia en España acogiéndose a un permiso especial por arraigo tras pasar tres años en el país y no haber tenido, hasta la fecha, problema alguno con la Policía.

Todo este esfuerzo, los cursos que ha realizado, su integración en el país, su labor con sus compañeros, su trabajo social de ayuda a aquellos que están en peor situación que él, todo ésto puede irse al garete por una detención y posterior incoación de un expediente de expulsión.

Si siempre que conocemos una de estas penosas noticias nos sentimos apenados, pueden imaginar nuestra desolación al conocer que en este caso la china le había tocado al bueno de Abdoulaye. Porque hablamos de alguien a quien le podemos poner cara y sobre todo sentimientos. Porque Abdoulaye, a quien conocimos con ocasión de la preparación del último concierto de Buena Chen, es además nuestro amigo. Un amigo fiel, bondadoso, paciente y solidario que cuando iniciamos la aventura de ir caminando hasta Bruselas, decidió tras dos días de marcha, que no podía volverse a Zaragoza, que el cuerpo le pedía hacer el camino y compartir con nosotros la experiencia de llevar nuestras reivindicaciones laborales hasta el Parlamento Europeo. Se calzó la mochila y sin más ropa que una muda se unió a nosotros dispuesto a hacer lo que fuera necesario. Hablar con quien fuera preciso y sobre todo aprovechar la experiencia para representar a sus compañeros, que como él no tienen papeles, llevando su mensaje y preocupaciones a cuantos políticos, partidos, sindicatos y organizaciones sociales contactáramos.

Durante 45 días, caminando por las carreteras de España, Francia y Bélgica, hemos tenido ocasión de vivir y compartir experiencias con él. Conocer algo más de su vida, presidida por la discreción más absoluta. Saber más de su experiencia vital, hablar con su madre allá en Senegal, tranquilizándola para que no se preocupara cuando conoció en qué fregao se había metido su hijo. Le hemos visto y oído cuantas veces, venciendo su timidez, ha agarrado el micrófono y se ha dirigido a la gente que nos recibía a nuestra llegada a su ciudad, para contarles cómo está la situación de los «sin papeles» en España. Ha sido su portavoz y su corazón, también su conciencia.

Con él nos hemos reído, le hemos tomado el pelo y él a nosotros -es un somarda de mucho cuidado-. Nos hemos perdido, hemos hecho kilómetros sin fin y tras más de 1.700 y muchas aventuras, llegamos a Bruselas, objetivo final de la Marcha a Bruselas, donde fuimos recibidos por europarlamentarios amigos a quienes, entre otras muchas cosas, pudo hablar de la gente a la que venía a representar.

Éste es Abdoulaye, para quienes le queremos un queridísimo amigo, alguien a quien no podemos ni queremos dejar solo en esta situación. Pero no se trata solo de él. Como nuestro amigo, en estos momentos en España, en Francia y en otros muchos países de esta Europa mal llamada democrática, hay miles de ciudadanos que no han cometido ningún delito, pero a los que se les criminaliza y expulsa. A los que por decisión de unas autoridades que no ven más allá de sus propios intereses -los mismos que los de esos mercados que nos gobiernan- no les dan la posibilidad de trabajar y residir en el país; aunque han usado y abusado de su trabajo mientras la situación económica nos hacía creer que éramos ricos. Ahora que la crisis golpea y fuerte, ellos son los primeros en sufrirla y además doblemente. Ahora ya no son necesarios, ya no se puede hacer la vista gorda, ahora sobran. Y como sobran lo mejor es deshacerse de ellos. Los han convertido en mano de obra prescindible y molesta.

Pero no son simplemente números en una estadística que hay que cuadrar, son personas. Muchos de ellos residentes desde hace años en España, que no merecen que los traten como criminales. Hay una frase que oigo a menudo cuando hablo con Abdoulaye y sus amigos: “Ninguno de nosotros somos ilegales, ninguno de nosotros somos criminales”. Va por ti, Abdoulaye, por ti y por todos los que antes, ahora y después serán tachados policialmente como criminales e ilegales.

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22/10/2010 16:49. Autor: Maribel. #. Tema: sociedad No hay comentarios. Comentar.

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