HUERTOS ESCOLARES

DOS COLEGIOS PÚBLICOS ULTIMAN UN PROYECTO PARA TENER COCINA PROPIA

Hace unos años, un grupo de padres y madres empezaron a quedarse a comer varios días en el colegio, con sus hijos.  No les gustaba ni el tamaño de las raciones, ni el tipo de comida, ni el proceso de línea fría que se usa de forma generalizada para conservar los platos y servirlos días después a los niños.  Este sistema funciona en la mayoría de los centros educativos: los platos se elaboran y se refrigeran rápidamente, y varios días después de ser preparados, son regenerados (así se conoce al proceso de calentamiento).

"Con el sistema, estábamos tranquilos porque comían, pero queríamos cambiar casi todo lo demás", explican ahora estos padres, que llevan a sus hijos al CEIP El Espartidero, en Santa Isabel.  Así que decidieron pasar de la queja de corrillo de patio a la acción y se marcaron una meta: que los 370 niños que se quedan al comedor en este colegio comieran como en casa.  Para lograrlo, necesitaban cocina propia, ir a comprar casi a diario y apostar por el producto de proximidad.

Hoy su proyecto es casi una realidad: El Espartidero espera estrenar un comedor autogestionado el próximo curso.  Han pasado casi dos años haciendo cuentas, buscando proveedores, visitando los comedores de los otros seis colegios con cocina propia de Zaragoza, pulsando la opinión del resto de los padres y hablando con la administración educativa para saber cómo hacer del cambio un proceso legal y con garantías.  Ahora están a la espera del último trámite, que llegará en unas semanas, y que es la firma de un convenio de autogestión entre el departamento de Educación y la Asociación de Familias "Comedor Abierto El Espartidero" que, junto al director del centro, Manuel Vergara, han hecho todo posible.

Otro colegio zaragozano, el CEIP Zalfonada, ha comenzado también el proceso hacia la autogestión, pero no está tan maduro.  En ambos casos, ha sido decisivo el apoyo de la Plataforma por unos Comedores Públicos de Calidad en Aragón.

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Además, su idea es que las compras (que gestionarán día a día los cocineros) se centren en tiendas de proximidad y productos del entorno, que permitan que incluso pequeños agricultores puedan visitar a los niños y explicarles de dónde viene lo que comen.  Para ello, cuentan con el proyecto Life del Ayuntamiento de Zaragoza "Huertas Km 0", que apuesta por recuperar la huerta de la ciudad.  Que el producto sea ecológico y sostenible será un empeño.  "Otro beneficio será que no habrá que tirar tanta comida", explica el director del CEIP El Espartidero.  "Con la línea fría hay que pedir los menús con varios días de antelación, así que cuando llega la gripe, o algún virus, o faltan muchos niños, esos menús se desperdician", asegura.

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Fuente (Heraldo de Aragón, 21/02/2016, página 10)

22/02/2016 09:41 Enlace permanente.

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