EL INTERPERSONAL

18/05/2007

Tramas de ingeniería educativa y social

En uno de los debates televisivos, el líder de la oposición se comprometió a hacer una reforma integral, del sistema educativo, porque dijo: la enseñanza que se recibe no garantiza la “competitividad” de los ciudadanos.

La competitividad no lo es todo, hay también otros valores que forman parte de nuestras tradiciones, y que son también necesarios y aún esenciales para la formación de la personalidad humana, y que por supuesto, están siendo ignorados.

La LODE, la LOGSE, ahora la LOE y la Educación para la Ciudadanía, provocan inquietud y rechazo entre profesorado y padres de alumnos, porque ven que su objetivo es el de un dirigismo ideológico para formar una ciudadanía a su medida.

Más aún, muchos ven una trama de ingeniería social y educativa, encaminada a cambiar nuestra sociedad, la historia, nuestras raíces de identidad, y hasta el modo de interpretar las realidades nacionales, locales y familiares.

En lo educativo, el último despropósito es la facilidad de pasar curso con la mitad de asignaturas suspendidas, así como la de eliminar de las Calificaciones el O, con lo que se margina el esfuerzo, y el afán de superación, esenciales para crecer culturalmente.

Estos ataques a las normas y costumbres tradicionales españolas van encaminadas a crear mentalidades no ya agnósticas sino anticristianas, aunque olvidan, mal que les pese, que la sociedad española es, y seguirá siendo, católica.

Olvidan que el hombre no es solo carne, tampoco es solamente espíritu, sino un todo inseparable, aunque con las cualidades propias de cada una de las partes. Las de la carne las conocemos todos, las del espíritu son: inteligencia, voluntad, conocimiento y amor.

Intentar ahogar la vida espiritual seria una auténtica barbaridad, vivir solo vida carnal, imposible. No es prudente, ni bueno, olvidar que la vida espiritual hace de la persona un ser superior, porque vida espiritual y personal, solo la tienen Dios, los Ángeles y el hombre.

Las graves consecuencias, de una enseñanza deficiente, parcial, y sin el sentido religioso propio del ser humano, las pagaremos todos. No solo porque nuestros jóvenes de hoy, no alcanzarán niveles competitivos suficientes, que eso es evidente, sino porque no se respeta la legítima libertad de la persona, y pone en peligro el nivel humano, cultural y económico de la nación, sin olvidar lo mas importante, la deformación de generaciones de seres humanos, a que daría lugar.

Pedro Antonio. Zaragoza.
18/05/2007 14:01 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

10/05/2007

DEVOCIÓN A LA VIRGEN

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Después de la Cuaresma la Iglesia nos invita a considerar la filiación divina que Jesucristo nos ha ganado, con su Pasión, muerte y resurrección.

Efectivamente, Jesucristo con su pasión, muerte y resurrección ha pagado sobreabundantemente la deuda que teníamos contraída por nuestros pecados, y merecido para nuestro beneficio, que con un arrepentimiento sincero y lavados en el sacramento de la Confesión podamos llamarnos hijos de Dios. (Sabemos que por el bautismo fuimos hechos hijos de Dios)

La redención pues, es un gran regalo de Dios que debemos al amor de Cristo Nuestro Señor, y amor con amor se paga.

Esta realidad de hijos de Dios de la que podremos gozar plenamente en el cielo, es ya aquí en la tierra una condición del cristiano que nos debe llenar de alegría. Alegría que es el primer sentimiento que nos debe producir el sabernos hijos de Dios.

Esta alegría está hecha de paz y de serenidad, de la esperanza que da el poseer un título excepcional, el primer premio, que nadie si somos fieles nos puede arrebatar.

¿Cabe mayor alegría y mayor confianza? La conciencia de esta dignidad nos compromete a vivir sabiéndonos constantemente en la presencia del Señor, y a considerar quién es Dios, cuanto le debemos, y quienes somos nosotros.

A esto nos ayuda la devoción a la Virgen, como Madre de Dios y Madre nuestra. Ella nos facilita el camino, nos ayuda a acercarnos a Jesús, porque a Jesús se va y se vuelve por Maria.

A Maria se lo debemos todo por su Fiat, pleno, rotundo, confiado. Ella fue la criatura más humilde, más fiel, más obediente. Ella es la “obra maestra de la Gracia”, la criatura a quién Dios adornó con todos los privilegios divinos para que fuera Madre de Dios y colaborara en la obra de la Redención. Maria es co-redentora con Cristo.

La Maternidad divina de Maria, creada y destinada para ser Madre de Dios, es la raíz de todos los privilegios y perfecciones que la adornan. Por ese título fue concebida inmaculada y está llena de gracia, es siempre virgen, subió en cuerpo y alma al cielo, ha sido coronada Reina y Señora de toda la creación, por encima de los ángeles y de los santos. Más que ella, solo Dios.

No hay peligro de amarla en exceso porque nunca podremos amarla más que Dios, que es quien nos la dio por Madre nuestra.

El olfato católico de los fieles de todos los tiempos ha considerado a la Virgen como el canal mas adecuado para recibir la gracia, como el camino mas seguro y mas corto para llegar a Jesús.

La Virgen Maria nos enseña a reconocernos niños, niños pequeños, delante de Dios.

Reconocernos niños, es: renunciar a la soberbia; a la autosuficiencia; es aceptar la experiencia de que solos no podemos nada sin la gracia; de que nos hace falta el poder de Dios para aprender a caminar, y para perseverar en el camino.

Ser pequeños, es: abandonarnos, como se abandonan los niños en los brazos de sus padres, creer, pedir, rezar, como lo hacen los niños, con esa misma confianza.

La devoción a la Virgen Maria. Como Madre nuestra, nos enseña a ser hijos, a abrirle el corazón, confiándole alegrías y penas. Ella nos enseña a estar siempre alegres, confiados, a ser sencillos, a querer de verdad.

La devoción a la Virgen Maria, nos enseña a sentirnos hermanos de Jesucristo y de todos los hombres, a querer a todos, a pensar en la salvación de todas las almas, a ayudarles en sus necesidades y a hablarles de Dios para que sepan tratarle como hijos.

La devoción a la Virgen, como Madre de Jesús, nos invita a pedirle que nos ayude a conocer y seguir a Jesús, porque nadie como ella le ha amado mas, ni conocido mejor, a pedirle que nos enseñe a imitar a Jesús de quién queremos ser apóstoles.

La devoción a la Virgen, nos invita a despertar a quienes han caído en ese mal sueño que tiene su origen en la tibieza, con todas las secuelas de deslealtad y de desamor, y nos urge a recordarles que la vida no es cosa de juego, sino tesoro divino que hay que hacer fructificar.

La vida de la Virgen, nos apremia a enseñar el camino a aquellos que tienen buena voluntad y buenos deseos, pero que no saben como llevarlos a la práctica.

La devoción a la Virgen, nos enseña a conocer que la vida cristiana es una maravilla divina, con promesas inmediatas de felicidad y de serenidad, a condición de que sepamos apreciar el don de Dios.

¿Cómo imitar a la Virgen para llevar a la práctica estos deseos de mejorar nosotros y ayudar a otros?

Nos lo decía, el Fundador del Opus Dei:

n con naturalidad

n con sencillez

n viviendo en medio del mundo

n entregados al trabajo profesional

n entregados al cuidado de la familia

n participando en los afanes nobles de los hombres

n respetando la legítima libertad de cada uno

El mismo Fundador del Opus Dei nos confiesa en su homilía “por Maria hacia Jesús": desde hace casi 30 años, ha puesto Dios en mi corazón el ansia de hacer comprender a personas de cualquier estado, de cualquier condición u oficio, esta doctrina:

n que la vida ordinaria puede ser santa y llena de Dios. Que el Señor nos llama santificar la tarea corriente, porque ahí está también, la perfección cristiana.

n En Maria esta doctrina se cumple a la perfección. Maria santifica hasta lo más menudo, pasa desapercibida para enseñarnos a vivir con sencillez cristiana nuestra vida corriente.

Hemos de familiarizarnos en el trato con la Virgen, madre nuestra. En la Oración ¡ella nos puede enseñar tanto!

Nadie como ella estuvo más cerca de Jesús, tenemos que pedirle con confianza, porque ella es la omnipotencia suplicante.

Las prácticas de amor filial a nuestra madre del cielo, no son algo blando y poco recio, nos decía Monseñor Escrivá de Balaguer, sino consuelo y júbilo que llena el alma. El amor a la Señora es signo de buen espíritu.

Este amor lo podemos materializar, en actos de amor y de desagravio, con: Jaculatorias; el Ángelus; con el rezo diario del Santo Rosario si es posible en familia; ofreciéndole alguna romería, sobre todo ahora en el mes de Mayo, y si nos es posible con algún amigo.

PEDRO ANTONIO

10/05/2007 13:25 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

05/05/2007

Libertad, libertad... ¿es libre el hombre hoy?

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Dios ha hecho al hombre libre, con la libertad de los hijos de Dios.

 El hombre es pecador. Tiende al dominio de sus semejantes con todos los medios a su alcance, en detrimento de las libertades de los demás. Necesita justificar ese dominio con falsedades, con promesas de protección etc… etc.

Así ha sido siempre, así es, y así será, porque el hombre quedó desfigurado, deformado por el pecado original que hoy tiende a olvidarse o soslayarse, y  cree alcanzar la felicidad, a través del goce de los sentidos  y el dominio sobre los demás.

 

En estos tiempos tiene la Iglesia, el grave problema de la escasez de sacerdotes, y el de la perseverancia en su vocación, de los llamados.

Hubo tiempos en que la Iglesia fue perseguida con violencia.Sin ir mas lejos, solo hay que recordar la gran persecución religiosa del siglo XX, lo que motivó, que tanto sacerdotes, religiosos, como laicos, prefirieron las torturas y la muerte, a renegar de la fe. Es decir, vivieron y murieron como mártires.

La sangre de los mártires, fue en todo tiempo semilla fecunda de nuevos y numerosos cristianos, y la Iglesia resurgía cada vez más vigorosa.

Ahora los enemigos de Dios y de su Iglesia, actúan de otra manera. Intentan destruir la Iglesia corrompiéndola en su interior, atacando preferentemente a los mejores, entre sacerdotes y  religiosos. No les interesa producir mártires, sino apostatas.

El motor de la permanente persecución a la Iglesia es el odio. Solo la Iglesia por estar en la verdad es totalmente libre y en uso de esa libertad, es capaz de proclamarla, poniendo a los falsarios frente a sus mentiras y falsedades.

Ya se sabe, la verdad existe, la mentira se inventa.

 

La solución: libertad de credos, y respeto escrupuloso a las personas que los profesen.

 

Al margen de la Iglesia Jerárquica, es decir, en el ámbito de la sociedad laica, vemos, que la insistencia por corromper a la mujer, unido a la incultura religiosa que se está programando, y a la merma progresiva de libertades individuales, corrompe la sociedad entera.

 

La solución: respeto a la libertad religiosa de cada cual, sin restricciones de ningún tipo.

 

Y por último, respecto a la vida del ser humano en general. Reconocer que para que se desarrolle, tanto física, como intelectual y socialmente, precisa de un clima de libertad social y propia, para que pueda encauzarla como mejor le parezca, sin restricciones, o tutelas estatales que lo encorseten. Siempre, por supuesto, que no interfiera en campos o intereses ajenos, ni atente al bien común.

 

La solución: libertad de iniciativa y de expresión, para moverse en su ambiente, con sujeción solamente a la libertad de los demás, y al bien común de la sociedad.

 

 

En resumen: libertad de credos; respeto a la libertad religiosa de cada uno, y libertad de iniciativa y de expresión. En definitiva, respeto a la libertad de la persona.

  

Pedro Antonio. Zaragoza.

 

 

05/05/2007 19:44 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

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