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27/03/2013

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El 28 de marzo se cumplirán setenta y un años de la muerte del poeta oriolano…

¿Que las dos partes enfrentadas en una guerra cometen atrocidades…? Efectivamente. Pero no olvidemos qué facción la urdió y la extendió.
No olvidemos que las atrocidades que pudieron cometer quienes se mantuvieron al lado de la República las pagaron con creces cuando los sublevados nacional-católicos conquistaron pueblos y ciudades.
No olvidemos que hubo una Causa General donde miles de personas fueron torturadas, encarceladas, fusiladas o maltratadas hasta la muerte o muertas por desnutrición y falta de asistencia, hubieron cometido o no aberraciones. Y la represión se extendió a sus familiares con una crueldad difícil de describir.
No olvidemos que las víctimas masacradas por los sublevados quedaron durante decenios en el olvido; que sus familias lloraron en silencio, sufrieron en silencio.
No olvidemos que, con la llegada de la democracia, lo primero que se pactó fue un repugnante borrón y cuenta nueva. Borrón y cuenta nueva para los verdugos convertidos en prohombres, naturalmente. Aquí paz y después gloria. Qué asco.

27/03/2013 23:00 #. No hay comentarios. Comentar.

30/03/2013

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La Casada Infiel

Grabación en .rm (Fausto Cabrera)

A Lydia Cabrera y a su negrita

Y que yo me la lleve al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la lleve del río.
Con el aire se batían las
espadas de los lirios.

Me porté como 

30/03/2013 18:24 #. No hay comentarios. Comentar.
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