memorias

29/08/2021

Licitaciones y franquicias

No es fácil escribir sobre el pasado y tampoco sobre las personas. He escogido este blog de Zaragoza porque desde hace unos meses vivo en esta ciudad que desconocía por completo. Las dos crisis que arrastramos han dado al traste con proyectos profesionales. El primero me toco a mi, soy arquitecta técnica de profesión y me he dedicado prácticamente al estudio de obras y a la preparación de documentación técnica para licitaciones desde que acabé la carrera. A finales de 2008 el trabajo era bueno; se hacía poco y aunque siempre echábamos muchas horas, el resultado siempre llegaba. Con esforzarse un poco, los concursos y las licitaciones se ganaban. Era la época del pelotazo, de empresas repartiéndose los contratos y de trabajo y dinero para todos. No había ética ni control. Ser profesional era lo de menos, trabajabas en empresas grandes y de tu trabajo dependían cientos de personas y miles y miles de euros, pero como la construcción lo era todo en esta España del ladrillo, si una licitación no se adjudicaba, no pasaba nada, ya saldría ala siguiente. Fue la época de realizar casi una memoria técnica para licitación cada 2 días; a veces 1 o 2 por día. No importaba la calidad, no importaba si las cosas no tenñian sentido, lo importante era entregar y no parar. Funcionaba un poco como las propias obras: no importaba que no hubiese liquidez, o que los créditos se acumulasen de manera insana. Lo importante era construir. Licitar y construir. Licitar, construir, y cada vez con más fiebre de dinero. La segunda crisis, la del covid le ha tocado a mi pareja. Su proyecto profesional se basaba en una pequeña franquicia de panadería que montó con más socios de esos que no van a trabajar en ella, sino solamente recoger y hacer caja: En pocos meses con una clientela encerrada en casa el negocio cerró y no hubo manera de remontarlo ni siquiera de manera independiente. La conclusión es que los que vienen poseyendo los grandes negocios (ni importa si son los grandes lobbys de la construcción o inversores pequeños pero agresivos), ellos son los que no pierden nunca.

En 2021 felizmente la situación ha cambiado. Yo tengo mi propia consultoría freelance sobre productos y postventa de maquinaria de construcción y mi pareja trabaja en un obrador utilizando sus manos. Las licitaciones y las franquicias casi acabaron con nosotros, y los favores o los amigos no pagan las deudas. Pero al final todo ha salido bien.

29/08/2021 19:24 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

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