Noa o la mujer de la voz de ángel

Asistiríamos 1.000 personas a un concierto bajo la lluvia para ver a Noa y sus compañeros de viaje: gente de la cuerda y la percusión, que saben complementarse tan bien con ella que es difícil saber donde acaba Noa y donde empiezan ellos; o si toca un violín o es su voz en algún arpegio desvaído imposible.
Si la rosa de los vientos cantase lo haría como Noa.
El viento del Sur traería el aroma de muchos pueblos, el del Este sus exóticos tintes, el del Oeste el corazón lleno de sensaciones y el del Norte fijaría las esencias de su piel en esta dimensión.
Gracias Noa, por tu talento, tu clase, por atreverte a bailar y a tocar, a cantar en español, a hacerlo a capella, a hacernos cantar a nosotros... y por transmitirnos tanta energía positiva.
Una artista lo es por muchos motivos pero si además pone tanto cariño en sus conciertos ¡sólo puede ganar incondicionales!

