Cuestión de Género (I) - Experiencia personal

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Cuando me propusieron participar en el estudio que se presentó la semana pasada acerca de la subrrepresentación profesional de las mujeres en Aragón, colaborando la Unizar, ARAME e INAEM y empezamon con el tema del feminismo me eché las manos a la cabeza. Me ha pasado la vida huyendo de las etiquetas "mujer" + "joven" + "profesional" +"consultora" +"profesora" + "comercial" +"ronin" ... y lo cierto es que cuando hice balance, de momento, ser mujer me va perjudicando.

Mientras estás estudiando, si en tu casa no hay discriminación -como he tenido la suerte de que así haya sido- piensas que el talento es la única tabulación profesional posible. Durante este tiempo si un profesor/a hubiese venido con el tema del género hubiese salido corriendo (fue mi primera reacción cuando me comentaron que participase en la elaboración del estudio aunque por diversos motivos). Reconocer que hay diferencias de género en lo profesional sentía que me quitaba valor. Jamás he faltado el trabajo por ningún impedimento "tipicamente femenino", me he pasado mis años profesionales demostrando que soy tan buena como cualquier otro hombre porque primero de todo somos personas. También me he pasado los años huyendo del comportamiento femenino como abrumar a mis compañeros contándoles mi fantástico family life style!, hablando de temas personales en el trabajo, de enseñar las fotos de mis sobris y huyendo de las mujeres que lo hacían para que no pudieran ponerme en la misma categoría. Mantenía el silencio.

Y aunque he tenido la suerte de que algunos de mis jefes me han valorado por mis aptitudes y competencias (dejando a parte los ingenieros, claro está, a estos se les juntan más cosas...) sí he percibido la discriminación en alguna ocasión. Pero no solo de jefes, también de compañeros. Organizar un partidete de fútbol en una empresa donde el 98% de la plantilla son hombres (exceptuando administración cuyo % de mujeres era el 100%) y no avisar al 2% de mujeres... mira, no soy susceptible y no he jugado al fútbol desde hace 20 años en mi calle, no pretendo que me pongan de capitán del equipo. Pero el compadreo que lleva parejo durante días y semanas... te deja fuera de toda conversación de pasillo. Nuevamente, las mujeres en silencio.

Y aunque algunos de los clientes te acaban apreciando y viendo que estás para ayudar, pueden contar contigo, etc. el primer repente con muchos de ellos era duro. Medidas de amortiguación para los duros de pelar: Aprendí en pocos meses que cuanto más fea (gafas, coleta, cero maquillaje) y profesional (traje-pantalón negro y sin escotes) te ponías mejor era la entrada. Cuando me tocó el tema comercialmente hubo que añadir algún toque de más color porque descubrí que si no te ponías un poco más mona no llegabas ni a causar recuerdo; si te ponías demasiado mona te miraban, te oían, eran amables pero no compraban. Alguno incluso preguntaba cuando iba a ir tu jefe a hablar con ellos, que con quién tenían que hablar (conmigo ya lo habían hecho), como si tu no fueras de valor suficiente. Aunque pudieses notar esto, si se lo hubiese hecho constar al jefe, es probable que me hubiera ganado un despido porque los clientes preferían hombres para dedicarse a lo que yo hacía. Yo en silencio.

Durante unos años tuve un gran compañero (hombre e ingeniero, por cierto) que íbamos muchas veces al estilo Pin y Pon. Lo cierto es que nos admirábamos profesionalmente ambos y nos considerábamos "personas", más allá del género. Sigo teniendo algún momento "cervecita" con él de vez en cuando, aunque nunca con mis ex-compas mujeres ¿por qué será?. Pero las situaciones de clientes mirándolo a él, haciéndole las preguntas importantes a él y su desconcierto si respondía yo porque era un tema más próximo a mis competencias... me vienen a la mente, entre otras cosas; también me viene el recuerdo de cuando en el coche, al salir y hacer balance de la visita, lo intentaba comentar con él y creaba el silencio.

Si mantenemos el SILENCIO, hay cosas que no existen. Y por eso me decidí a participar en este estudio aunque nunca me he determinado feminista... pero voya a acabar el post con una frase de otro blog:



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29/11/2006 09:19 Enlace permanente.

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Autor: Lord Alfred

Silvia,

En artículos como este disfruto especialmente con tu ingenio.

Nos vemos pronto.

Lord Alfred

Fecha: 03/12/2006 18:30.


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Autor: Fernando

(Acababa de poner este comentario en tu blog del qué, refunfuñando por el tostón de tener que suscribirme. Mucho mejor el blog aquí, dónde va a parar.)

El problema es discernir, porque la discriminación es poliédrica. Y más en el mundo laboral, cuando estás frente a un cliente, o incluso a un compañero. Puede depender del género, de la cara de crío que tengas, de lo bien o mal que hables en público, de que sienta su parcela de poder amenazada...

El argumento de -bueno, pero vendrá alquien "que sepa" a explicárnoslo en profundidad otro día, ¿no? me lo he oido varias veces- o la cara de sorpresa de mi jefe cuando he asumido expontáneamente el liderazgo de una reunión (donde a nivel técnico superaba sus competencias), también. Y siempre entre hombres.

En todo caso, como comentas en otros posts, lo importante ante un cliente es vender (y ante un compañero es vender tu competencia para trabajar con él). Si no confía en que sabes, debes hacer que confíe en que conoces al que sabe. Y tener cintura para pasar de una situación a la otra se aprende con la práctica. La frustración en puestos de ingeniero/comercial/consultor es un estado de ánimo que hay que desechar. Si no no saldríamos a la calle.

En cuanto al tema origen del post, es un tema complicado, achacar ciertos comportamientos en la manera de relacionarse contigo o reaccionar ante una situación exclusívamente al hecho de ser mujer, me parece equivocado.

Resumiendo: no hay que quedarse en silencio, pero no hay que hablar por hablar. Lo importante es discernir.

Fecha: 12/12/2006 14:35.


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Autor: Neoinnovando

Gracias por tu comentario Fernando y por inscribirte en el del Qué! también, a pesar del rollo que es... por eso me pase aquí, aunque el otro sigue siendo más leído y tengo muchos amigos bloggeros en el Qué! que me da pena abandonar... en fin. No cuesta tanto.
Me gustaría contestarte diciendo que el título del post indica "experiencia personal".
Como ves, es algo subjetivo. Cuando haga el II será objetivo, probablemente.
Es que me he dado cuenta de que cuando de verdad notamos la realidad en estos casos es con ejemplos. Dar cifras estadísticas, pues está bien; para eso hicimos el informe desde la Uni. Pero cuando de verdad "nos tocan" es cuando una mujer te cuenta cómo le ha ido.
Naturalmente, como verás actualmente no me siento discriminada ni en inferioridad de condiciones por jefes, compañeros o investigadores por mi género. Así que sé discernir. O eso creo!!
Saludos y gracias por tomarte tantas molestias por contestarme,
Silvia

Fecha: 12/12/2006 14:47.


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