José Valero Fuster ha renovado su muestra de fotografías, instrumentos y recuerdos del rock aragonés

'Be-bop-a-lula' desde las Delicias
El coleccionista José Valero Fuster ha renovado su muestra de fotografías, instrumentos y recuerdos del rock aragonés, ya presentada en 2006, sin obviar concesiones a otros estilos y épocas. Se exhibe en las Delicias (Padre Manjón, 4) hasta el domingo, entre 19.00 y 22.00
PABLO FERRER. Zaragoza

Calle Padre Manjón 4-6, Delicias. Un local de ensayo convertido en galería de recuerdos por unos días. La miga de la convocatoria no está en una puesta en escena lujosa, ni en la calidad de las fotos: la mayoría son copias en papel. Sin embargo, muchos de los asistentes a la inauguración del pasado viernes estaban emocionados como chavales. Allí se podían prodigar miradas a tiempos pretéritos en clave de rock: las paredes llenas de imágenes, las esquinas y rincones decoradas con bajos, guitarras, sinfonolas y pequeñas estatuillas. Todo sobre el rock de la tierra. Con Sergio Ros, Gavy Sanders, Rocky Kan y Fernando Brosed como pilares principales, José Valero Fuster ha corregido y ampliado la muestra que preparó hace tres años: un recorrido en fotografías, objetos e instrumentos por cuarenta años de historia. Está abierta hasta el próximo domingo, todos los días, de 19.00 a 22.00.

"Mi padre -recuerda José- tenía el baile y el cine de Montañana, El Recreo se llamaba. Allí fui conociendo a todos los artistas. Al final acabé haciendo mi propio grupo, Seducción, pero éramos malísimos. Yo tocaba los teclados y apareció otro que tocaba mejor; luego me puse en la batería y lo mismo. Al final me ocupaba más de los contratos y de los equipos que de tocar".

En 1967, José conoció a Rocky Kan. "Era una estrella, había grabado rock antes que Miguel Ríos. Tengo toda su vida artística en fotos y recuerdos. El accidente que se lo llevó fue terrible. Fíjate que Sergio Ros, otra de las personas que centra esta exposición, también murió en la carretera. Rocky se paseaba por ahí con otros nombres de aquellos años, como Chema o Emilio Ferrer, con un Cadillac rosa impresionante. Idolatraba a Elvis, gracias a la base americana había conseguido todos sus discos y quería vivir su vida, aunque fuera a escala".

Por las paredes, los recuerdos se suceden en torrente: Grupo 70, Los Ponys, Los Junglas, Los Príncipes, Aburmang, Sapettis, Flor de Cactus Bucaneros... y mucho más atrás: José Valero exhibe como curiosidad una imagen de la banda de Villafeliche de 1910. "Aquí está Francisco Sebastián, padre de Álvaro, que era el arreglista de Nino Bravo. Y tengo varias de Leopoldo Aragón, que inspiró en parte aquella película, 'Orquesta Club Virginia'. Aquí está Sergio Ros, le llamaban el jotero de Lécera al principio: luego arrancó con los Vampiros, y los Kiowas, y Unión de Reyes. Con él tocaba un francés, Dominique, que llevaba una Gibson Les Paul, la primera que se vio por aquí. Después Sergio montaría el invento de las rancheras". Sobre Fernando Brosed también parece saber un poco José Valero. "Empezó con sus hermanos en los Guayanes: míralo aquí, con pantalón corto. Les llamaban los Bambinos también. Él sigue activo, es un músico magnífico".

Entre las fotos y las estatuillas asoman en la exposición unas cuantas joyas instrumentales. Como la guitarra Jomadi de Gavy Sanders, que data de 1964 y que se fabricó en Bilbao. O la Fender Jaguar de Rocky Kan, que consiguió en Estados Unidos, y que solían llevar los grupos surferos de los sesenta. También se luce un bajo Dávoli, toda una rareza de una casa más dedicada a los amplificadores, o un colorista probador de discos de Marín Chivite.

Al fondo del local hay escenario. Allí ensayan grupos; hubo 'jam session' este fin de semana, en la inauguración. La música, cuando los amplificadores callaron, siguió corriendo por las paredes. Los nostálgicos quedaron satisfechos.

09/06/2009 10:03 Enlace permanente.

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