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EL MITO DE NUMANCIA (VI)

El bando fascista, sin embargo ligó el mito de Numancia a su "cruzada nacional", a la "base racial de España". En este sentido hay una curiosa anécdota. El aeródromo de Garray era defendido por las tropas italianas quienes levantaron un monumento sobre las ruinas de Numancia, monumento dedicado a Benito Mussolini, que se consideraba "il duce" heredero de la tradición imperial romana. Los fascistas españoles supongo que quedarían un poco aturdidos viendo que su aliado ensalzaba a los vencedores cuando ellos siempre habían considerado héroes a los vencidos. El monumento fue retirado tan pronto como se retiraron las tropas italianas, y de él nunca más se supo. Otro monumento que regaló Mussolini (un César Augusto) se halla tras el umbral de la puerta principal de la Casa Consistorial de Zaragoza.

 

El mito numantino volvió a las escuelas y José María Pemán escribió un libro de consignas para los maestros, el "texto oficial para las escuelas públicas de la Nación" entre cuyos hechos gloriosos del pasado estaba, lógicamente, Numancia. Trillo escribirá en 1942 "el germen del heroísmo empleado por nuestros soldados en Oviedo, Belchite, el Alcázar de Toledo, etc. hay que buscarlo en Numancia. Entonces, como ahora, el español no se asustó por el número y armamento de sus enemigos". Tan crucial era ese mito para el régimen que en la letra de la Marcha Real, zarzuela que servía -y sirve- de himno de España se cantaba en su tercera estrofa:

 

¡Viva España!

La Patria con Numancia

decidió morir

¡y España es inmortal!.

 

Hoy esa mediocre melodía sigue siendo himno de España, aunque se ha preferido obviar su infame letra.

 

El mito numantino volvía a ensalzar y justificar al propio régimen y fomentar el odio a lo extranjero. Almagro Díaz, formador en Historia del Frente de Juventudes en 1949 reconocía en el pueblo español a uno de los pocos determinantes para la Historia de la Humanidad, "Numancia y otras, como Sagunto, y como los prisioneros españoles, prefieren acabar por la hoguera o el veneno antes de ver rebajado su sentido de la dignidad y de la hermandad mutua por la esclavitud a un extranjero". Por cierto, en el mismo texto se nombraban veladamente al resto de nacionalismos del Estado, asimilándolos a los íberos, que quisieron separarse de los celtas algo "frecuente en nuestra raza", un "defecto español fruto de un localismo orgulloso". Ese opúsculo, en otra parte, iguala Viriato, Trajano, Hernán Cortés y ¡José Antonio Primo de Rivera!.

 

Junto a este hay otro libro cuya lectura es recomendable: el libro "Numancia, espíritu de una raza", que aparece publicado sin autor y habla de Numancia como "ciudad celtibérica, o netamente española" (...) que fue "vencida aparentemente pero no dio el espíritu que quedó flotando sin dominio posible en toda la Península. Y él, indomable y eterno ha triundado de todo perdurar y honrar a sus creadores. Numancia, pues, es nervio y corazón del español". Numancia es "la plasmación de lo que somos: espíritu inmortal. Y a Numancia, por tanto, debe España su ser".

24/04/2007 22:25 Enlace permanente.

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