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EL MITO DE NUMANCIA (IV)

Es en el siglo XIX, en el marco de la Guerra contra Napoleón, el momento clave en el que se liga el "numantinismo" a parte del "carácter propio de los españoles". Antonio Sabiñón escribió una patriótica tragedia en 1813 sobre el mito que gozó de gran éxito de público en Madrid y de la que Mariano José Larra diría: "la tragedia, que literalmente hablando no es de mérito sobresaliente, ha hecho el efecto que debía hacer una composición como ella, eminentemente patriótica".

 

La historiografía empieza a hablar de Numancia como "heroica ciudad cuya memoria hace latir de fundado engreimiento a todo pecho español" (Romey, 1839) o mostrándola como ejemplo del carácter español "altivo, caballeresco, valiente hasta el heroismo y amante como ningún otro de su independencia" (Lafuente, 1850). Se habla de la raza celtíbera (que jamás existió) y, recogiendo postulados evolucionistas tan en boga en ese momento, se prefiguraba el liderazgo de Castilla en la actitud de la "célebre ciudad celtibérica".

 

Toda esta patraña fue recogida en los libros de texto tras la Ley Moyano de Educación Nacional (1857). En ese momento la Historia, por encima de la veracidad de lo relatado, prima el desarrollo de valores patrios y la formación del espíritu nacional y se habla de Viriato como "libertador de España", Numancia como "heróica ciudad defendida por los pechos de sus habitantes, que sirvieron de muralla" obviando el fuerte recinto amurallado que acreditan los restos arqueológicos.

 

El reinado de Isabel II llegó a conmemorar el XX Centenario de la Epopeya Numantina (1867) con fuerte carácter nacionalista español. Sin embargo, tras 1868, con la llegada de la Revolución ("la Gloriosa") y la Primera República, el mito numantino decayó, llegándose a paralizar excavaciones arqueológicas previstas en el cerro de Garray.

 

El mito numantino, alentado por autores conservadores y católicos, como Sánchez Casado o Menéndez Pelayo retomará nuevos bríos en época de Alfonso XIII como ejemplo de rechazo de ideas extranjeras y como búsqueda de la fe católica como aglutinante de la raza española unida cultural y religiosamente desde tiempos inmemoriables, conformándose el "carácter nacional celtíbero caracterizado por el odio al extranjero" (sic).

24/04/2007 22:33 Enlace permanente.

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