SIN FRONTERA

Yo enseñé a a andar a mi hijo y lo llevé en mis brazos. Con cuerdas de ternura, le atraía fuí para él como quien alza un niño hasta sus mejillas y se inclina hasta él, para darle de comer.

Se estremecen mis entrañas no puedo dejarme llevar por mi indignación, pues soy Díos y no hombre. Soy el  Santo y no me deja destruir.

Yo soy valioso para el Señor.Como un hijo a quien su madre consuela,así os consolaré yo. Eres para mí un hijo querido; mis entrañas se conmueven y se llenan de ternura hacia ti.

Aunque los montes cambien de lugar, y se desplomen las colinas, no cambiarémi amor por tí

25/04/2009 22:26 #.

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