LA NULIDAD DE LA INFANTA DOÑA ELENA, TARDARÁ ENTRE DOS Y SEIS AÑOS

Son algo más que suposiciones las que aseguran que la Infanta Doña Elena ansía la nulidad matrimonial tras su reciente y aireada separación. Lógico, pese a los problemas de conciencia que conlleva tal situación para católicos practicantes como son los todavía Duques de Lugo. Como hija de Rey reinante, Doña Elena puede solicitar al Papa que Roma tramite la causa. Y personas bien informadas de La Rota vaticana me anticipan cómo podría arbitrarse una situación tan complicada a fin de no causar escándalo y que el sacramento no salga dañado. Llegado el caso recurrirán a matices muy de la Curia romana, como el de reconocer «matrimonio nulo» para no admitir que lo anulan –parece lo mismo pero no lo es–. Si es nulo, no existió, ya que, según la RAE «está falto de valor o fuerza para obligar o tener efecto», mientras que «anular es dejar sin fuerza una disposición o contrato, o incapacitar a uno». Sutilezas porque Roma es contraria a rupturas de alta categoría. De ahí esta estrategia ante una unión conyugal que se deshace. «Cuando se casan lo consideran un Sacramento y al ir a separarse les parece algo banal», me dicen. Si lo de Carolina de Mónaco duró la friolera de doce años fue «porque los Grimaldi no caían bien en la Santa Sede», me precisa un contacto casi cristalino, lo de Doña Elena y Marichalar acaso tendrá una tramitación que oscilaría entre dos y seis años
01/12/2009 13:55 #.

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