posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

De profecías e incertidumbres

Vivimos en tiempos de crisis, pero pocos se atreven a decirlo en voz alta, por miedo a que les llamen “apocalípticos”.
Durante un tiempo, eso que en tiempos se llamaba el socialismo (luego izquierda, progresismo,
radicalismo, etc...) tuvo una visión milenarista del mundo, basada en certezas y leyes
históricas inamovibles. La lucha de clases, la inevitable acumulación de capital merced a las
plusvalías, la fatalidad de la revolución final y el posterior advenimiento del socialismo y la
sociedad sin clases...eran hechos ciertos que si no habían sucedido, iban a verse tarde o temprano.
El determinismo era dueño y señor de la economía, la historia, la ideología.
Sin embargo, pasaba el tiempo y las profecías no se cumplían o se cumplían sólo en parte.
Y en esto, se nos hunde la Unión Soviética, depositaria de las "esencias" de la "izquierda"
(al fin y al cabo, incluso los más críticos con el sovietismo tenían a la URSS como punto de referencia
negativo para sus andanzas).
Recogidos los restos del muro en diversas vitrinas necrofílicas, hubo una reacción hacia lo
apocalíptico y plañidero: el capitalismo había vencido, todo estaba perdido, el deterioro ecológico
iba a continuar imparable, los robots iban a reemplazarnos en no muchas décadas...
Los años 90 tenían el acompañamiento musical de los fúnebres "grunges", mientras en lo político
cundía el pánico ante un futuro que ya no era "rojo", sobre todo en el mundo occidental.
Ahora bien, al final de la década resurgen las tendencias anticapitalistas con el llamado
movimiento antiglobal (luego conocido como "altermundialismo").
Hoy por hoy, hay una reacción casi instintiva en muchas personas en observar la realidad buscando
tendencias de lo que puede suceder. Hay quien se niega a ver más allá de lo que tiene en el presente
alegando que no necesita augures ni profetas de saldo. Nos dirán que que este no es tiempo de dogmas,
 de certezas ni verdades absolutas: estas personas dicen fiarse del azar, de la incertidumbre...
También aducen como crítica al análisis del presente y a la especulación futura el hecho de que la realidad
es hoy muy compleja y no se puede reducir a una serie de principios y predicciones.
Estos escépticos han cometido el error contrario al de los visionarios del pasado: han renunciado (por
necedad o por interés en que todo siga igual) a la capacidad de la mente humana de anticipar lo que va a
suceder, no por ciencia infusa ni por revelaciones misteriosas, sino por el razonamiento.
Si bien es cierto que no hay un guión escrito en los acontecimientos históricos (contra la creencia
generalizada entre el sector más estúpido de los conspiracionistas), afirmar que todo es caos ininteligible
y encima regodearse en ello, es una falacia. Falsedad eso sí, bien cómoda para los filósofos del régimen,
que así se evitan ir al fondo de los asuntos que pueden ser molestos para sus patrocinadores.
El azar, la incertidumbre, lo inesperado, como se quiera llamar, es un factor que hace imposible una
visión determinista a ultranza de la realidad humana. Pero no podemos dejar de lado que en medio del
aparente caos existen indicios, tendencias que nos dan pistas acerca de por dónde van los tiros.
Que tales tendencias lleguen a uno u otro resultado, será cuestión de azar o de intervención consciente
para desviar el curso de los acontecimientos en tal o cual sentido.
No hay reduccionismo en una visión realista del mundo, porque las tendencias e influencias marcadas por
el contexto sociohistórico, las contingencias biológicas y otros factores más o menos conocidos condicionan,
pero no determinan la actividad humana.
19/06/2006 23:31 Enlace permanente.

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