posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Consejos para hoy y mañana

Hacer lo que sigue no va a salvar al mundo actual ni va a aminorar los efectos de la transición, pero serán útiles para cambiar poco a poco de mentalidad. Además, hasta son prácticos y todo.

HOGARES SOSTENIBLES Y ECONOMÍA DOMÉSTICA

Los hogares son pequeños sistemas integrados a ecosistemas más amplios. La gestión del ecosistema-hogar requiere las mismas capacidades y actitudes que necesitamos para gestión sostenible de otros ecosistemas. SISTEMA: Totalidad conformada por diferentes elementos que se influyen recíprocamente en el decurso del tiempo y tienen un propósito común. El cuerpo humano, una persona, un hogar o un municipio son sistemas y pueden ser gestionados como tales.

 

La educación para la sostenibilidad debe ser una educación global que reconozca la totalidad de aspectos que debemos tener presentes cuando tratamos con estos sistemas complejos que son las personas: su psicología, sus emociones, la salud, la actividad física, la seguridad económica, las capacidades y habilidades, etc. Tener cuidado del hogar o de uno mismo significa conseguir un funcionamiento harmónico y sinérgico de las diferentes partes y conseguir un equilibrio productivo entre ellas.

 

La percepción de la persona como globalidad comporta unas actuaciones que buscan ser tan globales como sea posible. La forma de gestionar el dinero y los recursos es la culminación de un proceso que empieza con la forma de ver las cosas. Podemos representar gráficamente este proceso de la siguiente manera:

 

 VISIÓN DEL MUNDO

PENSAMIENTOS Y EMOCIONES DECISIONES ROLES >>>>>> ACTIVIDADES

 

COMPATIBILIDAD

 

 

 

Economía y ecología comparten la misma raíz griega: oikos, que quiere decir casa. El significado original de economía es la administración correcta del hogar. La tierra es nuestra casa grande. Lo mejor es gestionar todo el proceso. Muchas veces un pequeño cambio en la manera de ver las cosas aporta cambios importantes y perdurables en las actitudes. Podemos afectar a todo este proceso teniendo en cuenta algunos ámbitos donde se dirige la formación:

 

- Ética. Según Bill Mollison, la ética de una sociedad sostenible se basa en:

 

• Cuidad la Tierra: pensar en las consecuencias de nuestras acciones a largo plazo y pensar y actuar en beneficio de la sostenibilidad.

 

• Cuidar la gente: satisfacer las necesidades básicas (alimentación, abrigo, educación, trabajo satisfactorio, contacto humano...) y las de pertenencia, autoestima y autorrealización.

 

• Repartir los excedentes (dinero, tiempo, materiales, etc.) entre estas dos funciones.

 

El consumismo lleva una ética asociada. La publicidad transmite el individualismo, la competición, la comparación con los otros, el bien individual por encima del colectivo. De la filosofía del consumo se puede pasar a la filosofía de la frugalidad y la autoayuda y al bien colectivo.

 

• La perspectiva de la realidad. Diferentes maneras de ver la realidad tienen diferentes consecuencias. Educar es facilitar creencias más enriquecedoras y dejar de lado las que nos limitan o nos impiden avanzar en el camino deseado. El diálogo puede ser una buena herramienta porque supone un enriquecimiento de la propia perspectiva con puntos de vista alíenos. Una perspectiva del mundo más ecológica, que reconozca la interdependencia del hombre y los sistemas naturales se hace indispensable para el cambio de comportamientos.

 

• Los valores. Podemos definirlos como aquello que valoramos, aquello que es importante. La sostenibilidad necesita los valores de cooperación, interdependencia, conciencia planetaria, trabajo cooperativo con la Naturaleza... Los valores determinan los objetivos. Si estos se orientan hacia la calidad y no la cantidad es más fácil crear un sistema económico sostenible. De valorar el crecimiento indefinido podemos pasar a valorar la suficiencia. Los objetivos de personas, instituciones o empresas deben tener presente el largo plazo. Los valores como ahora tener más es mejor o el dinero es la única cosa importante tienen consecuencias. Los valores se enseñan aplicándolos: ¿por qué no hacemos del aprendizaje una tarea cooperativa?

 

• Los conocimientos. ¿Qué conocimientos son necesarios para avanzar hacia la sostenibilidad?. A veces nos hacen falta conocimientos legales, técnicos o psicológicos. Entre los conocimientos se incluyen ejemplos, procedimientos y experiencias aprovechables. Disponer de diferentes recursos educativos como imágenes, chistes, gráficos, dibujos, etc nos ayuda.

 

• El hábitat. El aumento del grado de autonomía personal y local, o la creación de hábitat y rutinas saludables y ecológicas requieren un hábitat determinado.

 

• Las actitudes. Las actitudes son tan importantes como los conocimientos. Ser capaces de disfrutar de las pequeñas cosas, o bien una actitud de agradecimiento por todo lo que tenemos es la mejor prevención del consumo compulsivo. El aprovechamiento integral de los recursos y el incremento de la capacidad de autogestión, requieren una determinadas actitudes. Tratar con personas es convivir con emociones, las cuales influyen notablemente en las actitudes. La educación es un proceso que tiene que incrementar el impulso de las personas hacia el cambio y a la vez trabajar las resistencias que estos impulsos encuentran en su camino. Estas resistencias pueden darse a cualquier nivel, desde la manera de pensar hasta la falta de recursos necesarios para concretar el impulso.

 

  IMPULSO

 

RESISTENCIAS

 

Los impulsos necesitan concretarse, pero las resistencias aportan informaciones y experiencias válidas. Las dificultades que encontramos para llegar a las personas nos permiten aprender a adaptar y mejorar nuestras acciones educativas. La dinámica entre los impulsos y las resistencias es como un baile, una comunicación que no se puede romper. La mejor campaña de educación ambiental no sirve de nada si las personas no están dispuestas a escucharnos. Una de las mejores maneras de avanzar hacia sociedades sostenibles es la de facilitar a las personas soluciones ecológicas a sus problemas. Una de las mejores ayudas es la enseñanza de la mejor manera de gestionar su hogar, haciendo que se haga un uso óptimo de sus recursos.

 

  LIDERAJE Y ADMINISTRACIÓN

 

La capacidad de saber lo que queremos y hacia donde tenemos que dirigir nuestras energías, pensamientos y acciones es el LIDERAZGO PERSONAL. Podríamos definir el liderazgo personal como la capacidad de dirigir la vida (propia o de otros) y hacerla más llena, enriquecedora y mejor. Liderazgo significa habilidad y destreza para movernos con acierto en la vida, para saberla conducir hacia unos objetivos propios y positivos para uno mismo y para los otros. Una de las mejores tareas que puede hacer un facilitador ecológico es ayudar a las personas a incrementar su capacidad de guiar sus propias vidas. Los obstáculos que encuentra el liderazgo vienen de factores externos (manipulación informativa, modelos aceptados socialmente...) o internos (impulsos, resistencias propias...). La sociedad de consumo no podría influenciarnos tanto si aprendiéramos a dirigir nuestra vida. Si una persona no dirige su vida, otros ya la dirigirán.

 

El liderazgo consiste en hacer las cosas correctas. La administración consiste en hacer las cosas bien. El liderazgo da sentido a la administración (el uso de nuestros recursos), y establece los criterios con los que guiamos nuestras decisiones económicas. A menudo estos criterios son inconscientes, no llegamos a planteárnoslos nunca. Los fallos en la administración de los recursos pueden tener consecuencias negativas, pero los fallos en la capacidad de liderazgo son mucho más

 

graves. De la misma manera que en la agricultura, en la vida hace falta regar aquello

 

que queremos que crezca. El liderazgo determina qué queremos hacer crecer. La

 

administración determina los recursos necesarios, es el medio al servicio de nuestras

 

finalidades. Cuando cogemos un coche, lo primero que tenemos que saber es donde

 

vamos. El coche nos permite llegar a cualquier sitio, pero el lugar lo hemos de

 

escoger nosotros. ¿Qué pasaría con un coche que no se sabe dónde va? La posesión

 

del mejor coche del mundo no nos libera de la necesidad de saber donde vamos.

 

Cada uno es el administrador de sus recursos. No tenemos que esperar a tener

 

mucho dinero para empezar a administrarlos bien. No sacamos nada de tener más

 

recursos si no sabemos hacer un buen uso de lo que tenemos. La cultura del mal

 

uso, de usar y tirar, se evidencia en actitudes individuales que son perjudiciales para

 

las personas y para la Naturaleza. Podemos crear una metáfora agrícola: si el

 

liderazgo determina qué queremos plantar en nuestra vida (¿qué queremos hacer

 

crecer?), la administración determina la cantidad de agua necesaria para regarlo.

 

Administrar quiere decir dosificar correctamente y utilizar los recursos que tenemos

 

para llegar a nuestros objetivos. Administrar puede ser definido como el uso correcto

 

de los medios e instrumentos. El consumo o el dinero son herramientas para vivir

 

mejor, no deberían ser finalidades por ellas mismas. Las circunstancias, el contexto donde estamos, determina aquello que es más adecuado. Un mismo elemento puede ser muy bueno en algunas ocasiones pero poco adecuado si cambian las circunstancias personales. Tenemos que ver la administración como un procesodinámico.
20/06/2006 20:02 Enlace permanente.

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Autor: chillona

n6 hay 2 t5rar ba4ra

Fecha: 31/05/2007 03:27.


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