posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

El milenarismo nuclear

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Los sueños milenaristas de lo nuclear pacífico no se han cumplido ni se cumplirán.

Es cierto que la construcción de esta "Babel nuclear", como la llamó Louis

Puiseux, quedó en gran parte interrumpida ya en los años setenta del pasado siglo, pero

sobre esto diremos algo un poco más tarde.

Por el momento, nos interesa insistir en que si bien el complejo industrial

nuclear nació de la bomba y es la bomba que en buena parte lo dirige, la industria

nuclear forma una esfera específica de la organización técnica y estatal, y que sus rasgos

merecen ser examinados como independientes de su primera motivación. Y esto

reconociendo que dicha motivación conserva todavía su vigencia. De esta manera hay

que señalar al creciente empleo de energía transformada industrialmente como un

mecanismo para perfeccionar el control sobre los individuos, al igual que lo han sido el

desarrollo de las tecnologías de consumo doméstico o el espectacular despliegue del

transporte de motor de explosión.

Si no negamos la existencia de la gran conspiración nuclear militar, llevada a

cabo más o menos de forma subrepticia, nos preocupa sobre todo que la nuclearización

pueda proponerse como solución técnica dentro de las necesidades falseadas del actual

mandato económico y estatal que padecemos. No es probable que la nuclearización total se logre, debido a los condicionantes técnicos, sociopolíticos y geológicos; sin embargo, el peligro del nuclearismo sigue existiendo aun cuando fracase (o triunfe según se vea) parcialmente.

 Es necesario que no desestimemos el

programa nuclear civil en cuanto instrumento estratégico de las clases dominantes, sea

para generar rentas o abundar en la propaganda de su capacidad científica de control.

Veamos, en este sentido, como el científico antinuclear Angelo Baracca examina

el nacimiento del aparato nuclear civil en un libro aparecido recientemente en Italia:

"(...) la campaña de "Atomos por la paz", lanzada por el Presidente Eisenhower

en 1953 es promovida activamente a partir de la homónima Conferencia de Ginebra de

1955 (...) Formalmente aquella campaña consistía en una operación de democracia, de

progreso y de paz: comercializar y difundir por el mundo los reactores nucleares para un

uso "civil", esto es para la producción de energía eléctrica. Se configuraba pues como

una operación muy concreta, pero tenía a la vez una fuerte connotación ideológica, es

decir, eliminar (al menos en la forma) la oscura valencia de muerte que pesaba sobre la

energía nuclear, rehabilitarla y ennoblecerla, haciéndola salir (en determinados

aspectos) del ámbito del secreto, misterio y reserva que la había caracterizado (pero que

había garantizado evidentemente el monopolio estadounidense), y haciéndola volver a

la común tecnología "civil": y así transformarla en una tecnología "avanzada" (palabra

que en la era post-bélica asumía un significado mágico y un poder taumatúrgico),

dotada de la capacidad de hacer salir a los países pobres del subdesarrollo".1

Baracca señala el hecho bien conocido de cómo la tecnología nuclear servía y

sirve a la producción de plutonio, destinado a servir como combustible para la

fabricación de bombas. A continuación explica como se resuelve esta doble dimensión

práctica: .

"Para subrayar esta ambivalencia de la tecnología nuclear, hoy sería más

oportuno hablar, así como de tecnología "civil", de tecnología "dual" (dual use

technology).Naturalmente el paso de una a otra tecnología no es banal, sino que resulta

un hecho asumido el que todas las potencias que se han provisto de armas nucleares han

pasado a través de la construcción de reactores nucleares, y que muchos de los países (si

no todos) que han tenido programas nucleares "civiles" estaban animados en realidad

por las intenciones, o por las ilusiones, de realizar la bomba atómica: basta pensar que

muchos de estos países eran ricos en petróleo o en recursos energéticos y eran pues los

que menos necesitaban de la energía nuclear."

[A volte ritornano: Il nucleare. La proliferazione nucleare ieri, oggi e sopra tutto domani Angelo Baracca

Jaca Book 2005]

Aquí Baracca presenta un argumento que no nos parece del todo exacto. Tanto

Gran Bretaña como Francia, países que desarrollaron desde muy pronto el programa

nuclear civil, estaban en aquella época ante una verdadera encrucijada energética y,

desde luego, en tomo a los 1955 y 56 sus suministros de petróleo a buen precio no eran

algo absolutamente garantizado. Por otro lado Estados Unidos, ya desde la inmediata

posguerra, había empezado a perder su papel como exportador de petróleo y la

administración norteamericana se había preocupado de encargar informes sobre el

futuro de los recursos energéticos. En cuanto a la URSS ¿cómo olvidar que el proyecto

de la energía atómica había sido ya un viejo sueño bolchevique desde los tiempos de

Lenin?

Según Baracca, la nuclearización de un país como Francia se debería a una

estrategia de grandes bloques: Francia debía ser el retén nuclear ante la amenaza del

pacto de Varsovia.

En fin, sin rechazar en absoluto los argumentos de Baracca cuando señala:

"Al inicio de su mandato Eisenhower promovió un proyecto de la Westinghouse

con la Duquesne Lightning para construir un pequeño reactor (de energía) en

Shippinport, en Pennsylvania, aprobado luego por la AEC (Atomic Energy Comission).

Eisenhower estaba en cualquier caso más preocupado por el problema de la seguridad y

de la carrera del armamento que de la energía nuclear”,

queremos subrayar lo dicho anteriormente. A nuestro juicio el complejo nuclear

energético no es meramente un aspecto residual y enmascarador de la gran geopolítica

en tiempos de la guerra fría (y con posterioridad a esta época), la industria nuclear para

uso" civil" merece un examen propio y específico. Este examen está necesariamente

unido a la crítica de los factores que hoy hacen posible el aparato industrial de las

naciones desarrolladas, donde el empleo de energía se convierte en un instrumento

ideológico en cuanto oculta una vez más la irracionalidad económica y los métodos de

opresión. Son estos últimos, en todo caso, los que cambian de forma y son llamados a

camuflarse detrás de todos los programas nucleares, militares o civiles.

Para entender mejor los planteamientos previamente expuestos, deberíamos

revisar el significado político y social de la explotación de la energía nuclear,

resumiendo algunos de los argumentos y aportaciones adelantadas ya desde el amanecer

de la era nuclear. Según los autores de Les servitudes de la puissance, la energía

nuclear entraría en el contexto de una "penuria energética" generalizada. No era mera

coincidencia que el programa "Atomos por la paz" fuera lanzado al año siguiente de que

Estado Unidos pasara a ser importador de petróleo. Desde luego, y como ya hemos

indicado, esto no contradice forzosamente la argumentación de Baracca, pero abre paso

a una explicación del fenómeno bastante más compleja.

El electro-nuclear surgiría entonces como una verdadera energía de recambio en

la nueva fase de expansión económica, después de las crisis de los años treinta:

"La "grande" crisis de 1929 había ya presentado con fuerza el imperativo de una

"salida energética de la crisis". No hay salida de la crisis sin poner a disposición de la

producción y del consumo cantidades masivas y regularmente crecientes de energía a

buen precio, medio de compensar por el crecimiento y la automatización de la

producción el alza de costes de la mano de obra y de renovar el mercado, y sin

franquear los límites técnicos y económicos ligados a las energías fósiles. En pocas

palabras, sin reestructuración del equilibrio energético en beneficio de la electricidad. El

nuclear será concebido como una de las vías ideales de esta electrificación de la

sociedad. No hay salida de la crisis sin reconstitución de la renta y del rendimiento

energéticos, lo que el nuclear también permite, ya que instaura nuevas situaciones de

monopolio: el ciclo de combustibles es la fuente de nuevas formas de renta, al igual que,

pero sobre una escala mucho más grande, lo es el ciclo de la construcción de centrales

del beneficio industrial.[ Las servitudes...pag. 271]

La energía nuclear permite también una amplia deslocalización en el empleo de

los recursos, ya que las plantas de energía o transformación de combustibles no están

sujetos a las áreas geográficas donde se encuentran los yacimientos. Pero, además, el

sueño y la utopía nuclear se prolongan en la utopía del reactor "regenerador" (capaz de

producir más combustible del que consume). Como los autores ya citados afirman, la

"regeneración" del combustible permite el sueño de la independencia total de todo

límite físico, la independencia de la geología, del temido fantasma del cenit de extracción de uranio.
28/06/2006 22:40 Enlace permanente.

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