posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Retos ecológicos(2ª PARTE)

20060630182337-co2.jpgLos críticos de la insostenibilidad de la sociedad industrial sugieren
cambiar la dinámica de ésta supeditándola a los ciclos de la naturaleza y estableciendo estructuras políticas y económicas más representativas y equitativas con una lógica localista/regionalista, sin considerar el elemento que permite su sostenimiento y expansión y los intereses translocales, de hecho, transnacionales, que lo controlan: el petróleo. Las palabras de Víctor Urquidi exponen la visión ’tradicional’ de la sostenibilidad:
 
Lo que antes se presentaba como requisitos del desarrollo a secas, requiere hoy, además, incorporar el objetivo del desarrollo sustentable, definido [...] como un desarrollo equitativo que respete la protección de los recursos naturales y en general del medio ambiente. Puede sintetizarse como un proceso que permita alcanzar variados y complejos resultados:
 
·            La equidad social en el desarrollo mediante un crecimiento de la economía que compense y reduzca las desigualdades históricas, y las creadas por las estrategias inadecuadas e incompletas de los últimos 50 años.
·            La protección del medio ambiente y el hábitat humano mediante un uso de la riqueza natural que privilegie su conservación, y reduzca y controle los efectos contaminantes de la actividad económica, social y tecnológica que practica la especie humana.
·            La economía en el uso de los recursos escasos y en particular de los que, como los principales energéticos de origen fósil, contribuyen a la formación del efecto invernadero y, en consecuencia, al cambio climático a largo plazo; y el reemplazo de los recursos y los procesos emisores de residuos y desechos contaminantes, su reciclaje en los casos en que la tecnología existente y la futura lo permitan, todo ello para evitar en general, al máximo posible, las emisiones de residuos peligrosos o tóxicos, con apoyo en la aplicación de tecnologías "más limpias" o "menos sucias".
·            La organización de la sociedad, a niveles nacional y regional, en un contexto global de cooperación, de tal manera que se asiente la cultura de la sustentabilidad, por medio de políticas públicas de la más elevada prioridad y con la participación de la sociedad civil.

·            La puesta en práctica por los gobiernos, en sus diversas juris-dicciones, y por los sectores empresariales y las organizaciones de la sociedad civil, de mecanismos de consulta y de coordinación para dar vigencia, con visión de largo plazo, a políticas y programas que aseguren los objetivos del desarrollo sustentable.

 

Como complemento a la cita anterior destacaré las palabras de

Roberto Guimarães:

 
Enfrentamos el deterioro de procesos ambientales cruciales que no pueden ser reemplazados simplemente por otros. Elementos como el balance climático, la capa de ozono, la biodiversidad o la capacidad de carga de los ecosistemas trasciende las fronteras del mercado. Éstos no pueden ser sustituidos, a menos que se acepte como solución viable reubicar a la humanidad en otros planetas una vez que sean agotados los ciclos ambientales que mantienen la vida en la Tierra.
 

Los procesos ambientales que sustentan la vida en la Tierra han sido alterados, incluso reemplazados. La perspectiva tradicional de la sostenibilidad no considera la dependencia de la sociedad global del petróleo; se analiza este recurso como contaminante (emisor de CO2), no como el factor esencial de la civilización contemporánea: es el principal recurso energético y la materia prima fundamental en la producción industrial de alimentos. Tampoco discute la capacidad de la especie humana de crear otras formas de vida a partir de la refinación del hidrocarburo: habla (alerta) sobre el poder de autodestrucción, no de autogeneración con independencia del ambiente existente (los proyectos de ’terraformación’ de otros mundos –Marte, asteroides, algunas lunas de los planetas del sistema solar– derivan de esta capacidad recientemente adquirida).

 
Posnaturaleza
 

Con la modernidad la especie humana dejó de ser dependiente de los

procesos naturales. Los discursos que relacionan sostenibilidad y protección de la naturaleza responden a una visión romántica/naturalista, no a la situación actual y al nuevo estado del mundo –un ejemplo de esto es la difusión por grupos ambientalistas del discurso adjudicado al Jefe Seattle–. Ulrich Beck reflexiona sobre la "abolición", "modernización" o "construcción" de la naturaleza, su absorción en un proyecto técnico: la naturaleza se ha convertido en un producto maleable de la sociedad[5]. Fernando Robles habla del "fin de la naturaleza": no existe prácticamente rincón alguno de ésta que no haya sido socializado por la actividad humana. La acción de una naturaleza independiente de la sociedad se ha convertido en una quimera. La naturaleza se ha incorporado de tal manera al movimiento de la humanidad que cada vez que se ejecuta algo en la sociedad irremediablemente se efectúa incorporando a la naturaleza.

Las reservas de la biosfera, parques nacionales, santuarios de la

naturaleza, etc., son museos gigantescos: es permitido ver, no tocar. Los dirigentes de las comunidades indígenas que habitan desiertos, selvas y montañas ven con más resignación que asombro las cámaras que los fotografían: la alternativa para proteger sus lugares sagrados es aparecer en el National Geographic Channel. La Amazonia es circundada por carreteras y la Patagonia reticulada por cercas de alambre. La conservación de la biodiversidad es negocio rentable para la industria farmacéutica y la turística; la protección de determinadas zonas no lo es para la minera: hay millones de dólares en el subsuelo de la Antártida. Terremotos, huracanes, inundaciones... la naturaleza muestra su poder... sin alterar la dinámica económica que permitirá reconstruir, con mayor celeridad según los intereses en juego, las áreas afectadas. Lo que queda de la naturaleza se ha convertido en objeto de lujo o escenografía. ¿Cómo significar esto? ¿Cómo significar territorios donde lo más conveniente es evitar la presencia humana? ¿Cómo significar paisajes sólo ’experimentados’ a través de la televisión? ¿Cómo significar lo ajeno a la cotidianeidad urbana? ¿Cómo significar el nuevo poder tecnológico que permite crear vida? ¿Cómo significar el desprendimiento humano de los ciclos de la biosfera? Posnaturaleza: la reproducción de la vida y del mundo natural depende de la capacidad de reproducción del mundo técnico, la ecosfera supeditada a la tecnosfera, la naturaleza como producto del ingenio humano, del capital y la normatividad. Los dioses dejaron la mitología para residir en bancos y laboratorios.

No pretendo asumir una postura "fin de todas las cosas", refugiarme en el desencanto conservador para descalificar toda sugerencia de movilización política. Al contrario: la falta de políticas económicas, ambientales, sociales y culturales alternativas al orden hegemónico se debe al inadecuado entendimiento de la situación actual.

El ecologismo es sólo una fase en la problematización de la modernidad, no su destino. Desde los años ochenta la capacidad regenerativa de la biosfera ha sido sobrepasada por la demanda humana. La subsistencia de la civilización contemporánea depende del sistema tecnológico que le proporciona los bienes y servicios que antes obtenía de la naturaleza.

Agricultura sostenible
 

Por años se han criticado los daños ambientales y sociales y la ineficiencia energética de la revolución verde, pero no se ha analizado a profundidad el agotamiento de una de sus materias primas esenciales: el fin del petróleo fácilmente disponible obliga a buscar alternativas sostenibles a la agricultura intensiva mecanizada.

La problemática principal de la agricultura sostenible, indica Miguel Altieri, no es lograr el rendimiento máximo, sino una estabilización a largo plazo: desarrollar agroecosistemas en pequeña escala, viables económicamente, diversificados y autosuficientes. El desafío agroecológico se fundamenta en tecnologías adaptadas a ambientes locales y en la eficiencia energética; los componentes básicos del manejo de un agroecosistema sostenible incluyen:

·            Cubierta vegetal como una medida eficaz de conservación del suelo y el agua, lograda mediante el uso de prácticas sin labranza, agricultura basada en el mulchy uso de cultivos de cobertura.
·            Suministro regular de materia orgánica (abono, composta) y el fomento de la actividad biótica del suelo.
·            Mecanismos de reciclaje de nutrientes mediante el uso de rotaciones de cultivos, sistemas combinados de cultivo/ganado, agroforestería y sistemas de cultivos intercalados basados en las leguminosas.
·            Regulación de las plagas, asegurada por el aumento de la actividad de los agentes de control biológico, obtenidos mediante manipula-ciones biodiversas, y la introducción y/o conservación de los ene-migos naturales.
·            Aumento del control biológico de las plagas por medio de la diversi-ficación.
·            Aumento de la capacidad de uso múltiple del paisaje.
·            Producción sostenida de cultivos sin el uso de insumos químicos que degraden el medio ambiente.
 

La agroecología es una ciencia que, a diferencia de la agricultura

moderna, valora el conocimiento de la agricultura ’tradicional’, gran parte del saber agroecológico es fruto del rescate de las técnicas no mecanizadas empleadas por los campesinos, estrategias de cultivo transmitidas oralmente y en la práctica de una generación a otra. La agroecología es considerada por algunos autores como el nuevo modelo de desarrollo rural

 
30/06/2006 18:24 Enlace permanente.

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